Relaciones

Estilo de apego

Tendencia psicológica hacia la intimidad con los demás que, según se considera, se forma a partir de la relación con los cuidadores durante la primera infancia. Se cree que influye también en los patrones de las relaciones amorosas y sociales en la vida adulta.

Fundamentos de la teoría del apego

El estilo de apego se refiere a la tendencia psicológica que una persona muestra al establecer relaciones íntimas con los demás. Este concepto tiene su origen en la teoría del apego, cuyas bases sentó el psiquiatra británico John Bowlby en la década de 1950 y que él mismo sistematizó en la trilogía «El apego y la pérdida», publicada a partir de 1969. Se considera que el tipo de respuesta recibida del cuidador durante la primera infancia participa en la formación de creencias fundamentales sobre si «los demás son dignos de confianza» y si «yo merezco ser amado».

Para los estilos de apego en la vida adulta se suele recurrir a un modelo de cuatro categorías que combina dos dimensiones, la visión que uno tiene de sí mismo y la que tiene de los demás (formulado por Bartholomew y Horowitz en 1991). Cuando se acumulan experiencias de respuestas estables, la persona se aproxima al estilo «seguro» y suele sentirse cómoda con la intimidad. Cuando las respuestas resultaron difíciles de anticipar, tiende hacia el estilo «ansioso (preocupado)», «evitativo (desdeñoso)» o «temeroso-evitativo». El estilo ansioso se caracteriza por un miedo excesivo al abandono, el evitativo tiende a rehuir la intimidad en sí misma, y el temeroso-evitativo suele albergar movimientos contrarios: busca la cercanía y al mismo tiempo la teme.

Conviene añadir que las clasificaciones referidas a la primera infancia y este modelo adulto de cuatro categorías son sistemas construidos por separado. En el lado infantil, Ainsworth y sus colaboradores describieron mediante observación, en la década de 1970, los patrones «seguro», «evitativo» y «ambivalente», a los que en los años ochenta se añadió el «desorganizado-desorientado»; aunque los nombres se parezcan, no existe una correspondencia uno a uno con las cuatro categorías adultas. Al examinar las propias tendencias, distinguir de qué marco se está hablando ayuda a evitar confusiones.

Influencia en las relaciones adultas

La idea de que el estilo de apego formado en la infancia se prolonga en las relaciones adultas se ha estudiado ampliamente como marco para interpretar las relaciones amorosas y de amistad desde que Hazan y Shaver publicaron en 1987 un trabajo centrado en las relaciones amorosas de personas adultas. Las personas con estilo ansioso reaccionan de forma hipersensible ante los más mínimos cambios en la actitud de su pareja y recurren con frecuencia a conductas de verificación. Las personas con estilo evitativo intentan mantener distancia emocional y suelen ser percibidas como «frías». Estos patrones se repiten con facilidad en zonas de las que uno mismo no se da cuenta, por lo que la persona tiende a preguntarse «por qué siempre acabo en el mismo tipo de relación».

¿Se puede cambiar el estilo de apego?

Lo importante es que el estilo de apego no es una marca inmutable para toda la vida. El recorrido que lleva de un estilo inseguro hacia estados próximos al seguro, gracias a la experiencia acumulada de relaciones estables o a la profundización del autoconocimiento en psicoterapia, se ha tratado en la investigación con el nombre de «apego seguro adquirido». No obstante, la rapidez y la forma de ese cambio varían de una persona a otra, y no es algo que pueda modificarse solo por voluntad. El primer paso para construir relaciones más sanas es conocer el propio patrón. El simple hecho de comprender a qué estilo se aproxima uno ya facilita la observación objetiva de las propias reacciones en las relaciones interpersonales.

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