Salud

Envejecimiento

El proceso de cambios físicos y psicológicos asociados a la edad y la adaptación psicológica que conlleva. Contraintuitivamente, la «paradoja del envejecimiento» - que los mayores reportan mayor bienestar subjetivo que los jóvenes - ha sido reportada repetidamente en múltiples estudios a gran escala.

La verdad detrás de la paradoja del envejecimiento

Deterioro de las funciones corporales, pérdida de roles sociales, duelo por seres queridos. Objetivamente, la vejez es una etapa en la que se concentran los acontecimientos negativos; sin embargo, encuestas realizadas en muchos países reportan una curva en forma de U en la que el bienestar subjetivo toca fondo hacia la mediana edad y vuelve a ascender, aunque se discute si esa curva aparece de forma universal. La teoría de la selectividad socioemocional, propuesta por Laura Carstensen de la Universidad de Stanford, es un marco explicativo sólido para esta paradoja. Cuando se percibe que el tiempo restante es limitado, las personas priorizan las relaciones y experiencias emocionalmente significativas por encima de la recopilación de información, lo que resulta en una mayor proporción de experiencias emocionales positivas.

Redefinición del envejecimiento exitoso

Rowe y Kahn distinguieron en 1987 entre el envejecimiento habitual y el envejecimiento exitoso, y en un artículo de 1997 concretaron sus tres componentes: evitar la enfermedad y la discapacidad asociada a ella, mantener una alta función física y cognitiva, y mantener una implicación activa en la vida. Sin embargo, esta definición presenta el problema de clasificar como «envejecimiento fallido» a la gran mayoría de personas mayores que padecen enfermedades crónicas. Frente a ello, Paul y Margret Baltes propusieron en 1990 la «teoría de la optimización selectiva con compensación (SOC)», que promueve una visión flexible del envejecimiento que no presupone una salud perfecta, sino que acepta las pérdidas mientras optimiza los recursos restantes. Envejecer no es declinar, sino una estrategia de redistribución de recursos limitados.

El daño real del edadismo sobre la salud

El edadismo - los prejuicios basados en la edad - no es solo un problema social, sino que erosiona directamente la salud de quienes lo sufren. En un estudio longitudinal que Becca Levy y sus colaboradores, de la Universidad de Yale, publicaron en 2002, las personas con una percepción más positiva de su propio envejecimiento - medida hasta 23 años antes - vivieron 7,5 años más que aquellas cuya percepción era negativa, tras ajustar por edad, sexo, situación socioeconómica, soledad y estado funcional de salud. Los autores señalaron que esa diferencia supera los años añadidos que se asocian a una tensión arterial baja o a un colesterol bajo, que rondan los cuatro años en ambos casos. La vía del estrés es la explicación principal de cómo el edadismo internalizado llega al cuerpo, aunque los detalles fisiológicos siguen en estudio.

Hacia una vejez psicológicamente rica

La paradoja del envejecimiento no llega automáticamente; intervienen estrategias psicológicas conscientes. Las personas mayores muestran un «efecto de positividad» - prestan más atención a la información positiva que a la negativa -, pero Carstensen sostiene que esto no es un resultado pasivo del declive de los recursos cognitivos, sino una elección activa fruto de la maestría en la regulación emocional. El sentido de generatividad - la sensación de estar dejando algo a las generaciones futuras - es también un pilar fundamental del sentido de propósito en la vejez. Se podría decir que envejecer es, en sí mismo, un largo período de entrenamiento para pulir la inteligencia emocional.

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