Por qué el bostezo es contagioso - La neurociencia del bostezo contagioso y su profunda relación con la empatía
El contagio del bostezo no es exclusivo de los humanos
Cuando alguien bosteza en el tren, segundos después las personas de alrededor empiezan a bostezar una tras otra. Este fenómeno es tan cotidiano que no solemos reflexionar sobre él, pero en realidad es un tema que se investiga activamente en la vanguardia de la neurociencia.
El bostezo contagioso (contagious yawning) no es un fenómeno exclusivamente humano. Se ha confirmado también en chimpancés, bonobos, geladas, lobos y perros. Especialmente destacable es el hallazgo de que los perros reaccionan con más intensidad al «bostezo de su dueño» que al de un desconocido. Este descubrimiento, publicado en 2013 por un equipo de investigación de la Universidad de Tokio, sugirió que el bostezo contagioso no es un simple reflejo, sino que está relacionado con los vínculos sociales.
Para empezar, por qué bostezamos
Antes de entrar en el contagio, conviene aclarar la función del bostezo en sí. Sorprendentemente, el propósito biológico del bostezo no se ha esclarecido por completo ni en el siglo XXI.
La antes popular «hipótesis de la falta de oxígeno» (bostezamos para enviar oxígeno al cerebro) ha sido refutada experimentalmente. Se demostró que la frecuencia del bostezo no varía al modificar la concentración de oxígeno.
La hipótesis más respaldada actualmente es la de la «refrigeración cerebral». Según la investigación del profesor Andrew Gallup, de la Universidad Estatal de Nueva York, el bostezo funciona como un mecanismo de enfriamiento del cerebro. Al inhalar una gran cantidad de aire exterior durante el bostezo, se enfrían los vasos sanguíneos de la cavidad oral y nasal, y esa sangre enfriada se envía al cerebro. Como evidencia que respalda esta hipótesis, se ha demostrado experimentalmente que la frecuencia del bostezo aumenta en las estaciones cálidas y que aplicar una toalla fría en la frente suprime el bostezo.
Tres hipótesis sobre el bostezo contagioso
1. Hipótesis de las neuronas espejo
Las neuronas espejo, descubiertas en la década de 1990 en la Universidad de Parma (Italia), son «células nerviosas que se activan de la misma manera cuando se observa una acción ajena que cuando uno mismo la ejecuta». Al ver a alguien levantar un vaso, en nuestro propio cerebro se activa el programa motor de levantar un vaso. Esta reacción «de espejo» constituye la base para comprender e imitar las acciones ajenas.
El bostezo contagioso podría explicarse también por este sistema de neuronas espejo. Al ver (u oír) el bostezo de otra persona, el programa motor del bostezo se activa automáticamente en nuestro cerebro y se ejecuta como un bostezo real. Estudios con resonancia magnética funcional han confirmado que durante el bostezo contagioso se activa la circunvolución frontal inferior (región donde se concentran las neuronas espejo). (En libros sobre neuronas espejo se puede profundizar en el tema)
2. Hipótesis de la empatía
El aspecto más interesante del bostezo contagioso es su correlación con la capacidad empática. Múltiples estudios muestran que las personas con mayor empatía experimentan el bostezo contagioso con más facilidad.
Hay varias evidencias que respaldan esta hipótesis. En primer lugar, las personas con trastorno del espectro autista (TEA) tienden a experimentar el bostezo contagioso con menor frecuencia. El TEA es un trastorno del desarrollo caracterizado por dificultades en la cognición social y la empatía, y la reducción del bostezo contagioso sugiere una relación con los mecanismos empáticos. En segundo lugar, las personas con alta tendencia a la psicopatía también muestran menos bostezo contagioso. En tercer lugar, el bostezo de personas cercanas es más contagioso. Un equipo de investigación italiano demostró que la tasa de contagio disminuye en el orden: familia > amigos > conocidos > desconocidos.
3. Hipótesis de la sincronización social
Desde una perspectiva evolutiva, el bostezo contagioso pudo funcionar como un mecanismo para sincronizar el comportamiento del grupo. Si el bostezo es refrigeración cerebral (es decir, regulación del nivel de alerta), su contagio dentro del grupo sincronizaría el nivel de alerta de todo el colectivo. En la era de los cazadores-recolectores, que los miembros del grupo se despertaran y descansaran al mismo tiempo suponía una ventaja para la supervivencia. Permitía optimizar la rotación de vigilancia y sueño, y la postura de alerta del grupo en su conjunto.
Datos sorprendentes sobre el bostezo
Los fetos también bostezan
Imágenes de ecografía han confirmado que los fetos ya bostezan a las 11 semanas de gestación. Como el bostezo fetal no puede ser «contagio», demuestra que el bostezo en sí posee un mecanismo fisiológico independiente de la función social. El bostezo contagioso se entiende como una capa de cognición social superpuesta a esta respuesta fisiológica básica.
El bostezo se contagia solo con «leerlo»
Mientras lees este artículo, no te han entrado ganas de bostezar. En realidad, el bostezo no solo se contagia al verlo visualmente, sino también con solo leer la palabra «bostezo» o con solo pensar en bostezar. Esto significa que el bostezo contagioso no es una simple imitación visual, sino que incluye procesos cognitivos de orden superior (activación a nivel conceptual).
Los perros empatizan con el bostezo humano
Múltiples estudios han confirmado que los perros muestran bostezo contagioso en respuesta al bostezo humano. Además, los perros reaccionan con más intensidad al bostezo de su dueño que al de un desconocido. Esto se considera una prueba de la existencia de un vínculo empático entre especies, entre perros y humanos. A lo largo de aproximadamente 15 000 años de domesticación, los perros han desarrollado la capacidad de leer las señales sociales humanas. (Los libros sobre cognición animal también resultan útiles como referencia)
Resumen
El bostezo contagioso es un fenómeno complejo en el que, sobre la función fisiológica de la refrigeración cerebral, se superponen múltiples mecanismos de cognición social: neuronas espejo, empatía y sincronización social. Las personas a las que se les contagia fácilmente el bostezo probablemente tienen una alta capacidad empática. La próxima vez que se te contagie el bostezo de alguien, piensa que es la prueba de que tu cerebro está detectando automáticamente el estado del otro y resonando con él. El bostezo es un pequeño espejo que refleja la sociabilidad humana.