Mentalidad

Por qué vemos caras en los enchufes - El mecanismo cerebral que encuentra rostros en todas partes

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No es una cara, pero lo parece

Los dos agujeros de un enchufe parecen ojos y forman una cara sorprendida. Los faros y la parrilla de un coche parecen una sonrisa. Las marcas de una tostada parecen un rostro humano. Los patrones de la luna parecen un conejo (en Japón) o una cara humana (en Occidente).

Este fenómeno se llama «pareidolia» y es la tendencia del cerebro a encontrar formas con significado (especialmente caras) en patrones aleatorios. No es una ilusión ni una enfermedad, sino una función normal que viene de serie en el cerebro humano.

Por qué el cerebro busca caras

El cerebro humano tiene una región especializada en el reconocimiento facial (el área fusiforme facial). Esta región reacciona con extrema sensibilidad al patrón de disposición de ojos, nariz y boca. Además, este sistema de detección está diseñado con la filosofía de «mejor un falso positivo que pasar por alto uno real».

Desde el punto de vista evolutivo, esto es lógico. No detectar la cara de un enemigo oculto entre la maleza podía costar la vida, mientras que ver una cara en el tronco de un árbol es inofensivo. Es decir, el cerebro está diseñado para reaccionar de forma exagerada ante «cualquier cosa que parezca una cara» por seguridad.

La detección de caras tarda unos 130 milisegundos

El tiempo que tarda el cerebro en determinar «hay una cara» es de aproximadamente 130 milisegundos, mucho más rápido que el reconocimiento consciente. Se cree que esta velocidad es posible porque la detección de caras utiliza una ruta que envía la información visual directamente a la amígdala (la vía subcortical) sin pasar por el procesamiento superior de la corteza cerebral. Funciona como una autopista para juzgar instantáneamente si algo es peligroso o seguro.

A los bebés también les encantan las caras

Se ha confirmado experimentalmente que incluso bebés de apenas unas horas de vida miran durante más tiempo un patrón facial (tres puntos dispuestos en triángulo invertido) que otros patrones. El interés por las caras no es aprendido, sino innato.

Aún más interesante: los recién nacidos de apenas días miran durante más tiempo las caras que les miran directamente que las que miran hacia otro lado. Esto sugiere que la respuesta al contacto visual está integrada desde el nacimiento.

Errores comunes

«Las personas con pareidolia fuerte son imaginativas» no es necesariamente cierto

Aunque se ha informado de cierta correlación entre la intensidad de la pareidolia y la creatividad, no es una relación causal. La pareidolia frecuente ocurre porque el umbral de detección de caras es bajo (la sensibilidad es alta), y eso no significa directamente que alguien sea «imaginativo».

La verdad detrás de las «fotos de fantasmas»

La gran mayoría de las imágenes que se comentan como fotos de fantasmas se pueden explicar por la pareidolia. El cerebro encuentra caras en sombras, reflejos de luz, vetas de madera o formas de humo. Cuando se está en un estado de miedo, la actividad de la amígdala aumenta y la sensibilidad de detección de caras sube aún más, razón por la cual en lugares oscuros o siniestros es más probable sentir que «hay algo ahí».

Pareidolia y diseño

Los diseñadores de productos a veces aprovechan la pareidolia. Disponer la parrilla y los faros de un coche para que el frontal parezca tener una «sonrisa», o dotar a los electrodomésticos de una «expresión» amigable, son técnicas que generan una impresión positiva en los usuarios. Por otro lado, si la cara de un robot es demasiado realista, cae en el «valle inquietante», por lo que un nivel adecuado de abstracción es importante.

Otros animales y la pareidolia

La pareidolia no es un fenómeno exclusivamente humano. Se ha confirmado una tendencia similar en monos y chimpancés. Para los primates, reconocer rápidamente las caras de sus congéneres debió de ser una capacidad indispensable para la vida social. Los libros sobre ilusiones cerebrales también ofrecen descubrimientos divertidos

La próxima vez que mires un enchufe y veas una cara sorprendida, recuerda que eso es la prueba de que tu cerebro funciona con normalidad.

Ver caras es un funcionamiento natural del cerebro

Ver una cara en un objeto no es nada de qué preocuparse. Esto es un funcionamiento muy natural integrado en el cerebro humano, llamado pareidolia. El cerebro está hecho para encontrar rápidamente un patrón de cara incluso a partir de una leve disposición de puntos o líneas. Esto es un vestigio de una importante capacidad de supervivencia que se desarrolló para percibir el peligro o a los compañeros lo antes posible. Sentir una cara en las nubes, un enchufe o el frente de un coche es prueba de que el cerebro cumple su papel de forma saludable. Más bien, poder disfrutar de tales hallazgos es también una expresión de una imaginación rica.

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