Por qué hacer fotos te hace olvidar - La «profundidad de la experiencia» que la cámara te arrebata
La galería llena, la memoria vacía
Vuelves de un viaje con 500 fotos en el móvil. Sin embargo, al revisarlas no consigues recordar: «¿qué edificio era este?», «¿dónde comí este plato?». En cambio, aquel paseo espontáneo del que no sacaste ni una foto lo recuerdas con total nitidez.
Esta contradicción no es casualidad. La investigación en psicología demuestra que el acto de fotografiar puede obstaculizar la formación de recuerdos.
El descubrimiento del «efecto de deterioro fotográfico»
La profesora Linda Henkel, de la Universidad de Fairfield, fue la primera en demostrar este fenómeno mediante un experimento en un museo. Llevó a los participantes a un museo y les pidió que fotografiaran algunas piezas mientras que otras solo las observaban. En la prueba del día siguiente, el recuerdo de las piezas fotografiadas fue significativamente peor que el de las piezas solo observadas.
Henkel denominó a esto «photo-taking impairment effect» (efecto de deterioro por fotografía). En el instante en que pulsas el obturador, el cerebro decide: «esta información ya está guardada en la cámara, no necesito memorizarla», y reduce el esfuerzo de codificación de la memoria. (Puedes profundizar con libros sobre la memoria)
Por qué el cerebro «se relaja»
Se trata de un fenómeno conocido como «descarga cognitiva». Cuando el cerebro sabe que la información se almacena en una herramienta externa (bloc de notas, calendario, cámara), reduce los recursos que destina a memorizarla por sí mismo.
Es el mismo principio por el que dejamos de memorizar números de teléfono desde que los guardamos en la agenda del móvil. La cámara funciona como una «memoria externa visual» y el cerebro, al considerar que «ya está guardado», omite la formación del recuerdo.
No obstante, no toda fotografía perjudica la memoria. En un experimento adicional de Henkel, cuando los participantes hacían zoom en una parte concreta de la pieza, el efecto de deterioro no se producía. Fotografiar con zoom implica observar el objeto con atención, lo que dificulta que el cerebro «se relaje».
Cómo compatibilizar fotos y recuerdos
Decir «no hagas fotos» no es realista. El registro del viaje es valioso y revisar las fotos tiene su encanto. Lo importante es cambiar ligeramente la forma de fotografiar.
En primer lugar, «observa 10 segundos antes de disparar». Antes de pulsar el obturador, dedica un momento a mirar con tus propios ojos: colores, formas, olores, sonidos, la atmósfera. Si experimentas con los cinco sentidos antes de fotografiar, el cerebro ya habrá iniciado la codificación del recuerdo.
En segundo lugar, «no lo fotografíes todo». Si intentas capturarlo todo, la experiencia se convierte en una «tarea de fotografía». Dispara solo en los momentos clave y disfruta del resto con tus propios ojos. Tendrás menos fotos, pero la calidad de tus recuerdos será mayor. (Los libros sobre registro de viajes también son una buena referencia)
Resumen
Hacer fotos debilita los recuerdos porque el cerebro decide «ya está guardado en la cámara, no necesito memorizarlo» y reduce el esfuerzo de codificación. Este fenómeno, llamado efecto de deterioro fotográfico, es una forma de descarga cognitiva. En tus viajes, observa 10 segundos con tus propios ojos antes de pulsar el obturador. Esos 10 segundos grabarán el paisaje no solo en tu galería de fotos, sino también en tu memoria.