Por qué el ramen de madrugada sabe tan bien - La razón científica de que la comida nocturna sea especial
¿El ramen de madrugada sabe realmente «mejor»?
Viernes por la noche, de vuelta de unas copas, entras en un local de ramen. Ante el tazón humeante, al dar el primer sorbo sientes una oleada de felicidad. «El ramen de madrugada es insuperable». Mucha gente se identifica con esta sensación.
Sin embargo, si lo piensas con frialdad, el mismo plato del mismo restaurante al mediodía no produce la misma emoción. El sabor del ramen no ha cambiado, entonces, ¿por qué de madrugada parece especial? Hay varias razones científicas detrás.
Razón 1: El hambre es el mejor condimento
El dicho «el hambre es la mejor salsa» es científicamente correcto. En estado de ayuno, el estómago secreta una hormona llamada «grelina». La grelina actúa sobre el sistema de recompensa cerebral y amplifica la respuesta dopaminérgica ante la comida.
Es decir, cuando tienes hambre, la «delicia» que el cerebro percibe ante el mismo alimento se intensifica físicamente. La situación de comer ramen de madrugada suele darse varias horas después de la cena, cuando el hambre ha aumentado. El ramen que comes con la grelina potenciando tu sistema de recompensa es, literalmente, «un sabor diferente para el cerebro» comparado con comerlo estando lleno. (En libros sobre la ciencia del apetito puedes profundizar en el tema)
Razón 2: El alcohol altera el sentido del gusto
Que apetezca ramen después de beber tiene que ver con el efecto del alcohol. El alcohol reduce la glucemia, por lo que el cuerpo desea intensamente hidratos de carbono y sal. El ramen es un concentrado de hidratos (fideos) y sal (caldo), y proporciona exactamente lo que el cuerpo pide tras consumir alcohol.
Además, el alcohol modifica la sensibilidad gustativa. La sensibilidad al dulce y al salado disminuye, por lo que un caldo que normalmente parecería «demasiado salado» se percibe como «perfecto». Que la comida de los bares tenga sabores intensos en general se debe a que está pensada para esta alteración gustativa provocada por el alcohol.
Razón 3: La fatiga reduce el juicio y aumenta el placer
De madrugada, la corteza prefrontal (la región cerebral encargada del juicio racional) funciona a bajo rendimiento. Los frenos racionales de «tiene muchas calorías», «no es sano», «mañana me arrepentiré» se debilitan, y las respuestas emocionales de «está buenísimo», «qué felicidad» pasan a primer plano.
Es el mismo principio por el que la comida basura resulta atractiva cuando estás cansado. Con la corteza prefrontal en plena forma durante el día podrías decidir «mejor no como ramen», pero el cerebro agotado de madrugada responde con franqueza al placer. El ramen que comes sin el freno de la culpa se experimenta como placer puro.
Razón 4: El efecto «fruta prohibida»
Comer ramen de madrugada conlleva cierta sensación de «transgresión». «No debería comer a estas horas», «voy a engordar». Esa sensación de «estoy haciendo algo que no debo» en realidad amplifica el placer.
En psicología se conoce como «efecto de la fruta prohibida»: la tendencia humana a encontrar más atractivo lo que está prohibido. El ramen de madrugada sabe mejor precisamente porque sabes que «no es sano». Es el mismo principio por el que un pastel durante una dieta sabe especialmente bien. (Los libros sobre psicología de la alimentación también son una buena referencia)
Resumen
Que el ramen de madrugada sepa especialmente bien es el resultado combinado del impulso de la grelina al sistema de recompensa por el hambre, la alteración gustativa y el deseo de hidratos por el alcohol, la reducción del freno racional por la fatiga y la amplificación del placer por la transgresión. El sabor del ramen no ha cambiado. Lo que ha cambiado es el estado de tu cerebro y tu cuerpo. La próxima vez que estés saboreando un tazón de ramen de madrugada, recuerda: «ahora mismo mi cerebro tiene 4 potenciadores activados». El sabor no cambiará, pero lo disfrutarás sintiéndote un poco más listo.