Causas y prevención de las varices - Mecanismo y medidas contra las venas dilatadas en las piernas
Las varices afectan a aproximadamente el 40 % de los adultos
Las varices son una enfermedad en la que las venas de las piernas se dilatan y se vuelven tortuosas, sobresaliendo de forma abultada en la superficie de la piel. Se estima que alrededor del 40 % de los adultos japoneses presentan algún tipo de variz, y la prevalencia aumenta con la edad. Aunque no ponen en peligro la vida, además del problema estético pueden causar pesadez en las piernas, hinchazón, calambres nocturnos, hiperpigmentación cutánea e incluso progresar hasta úlceras en la piel.
Las varices suelen minimizarse como «un problema meramente estético», pero constituyen una enfermedad del sistema circulatorio denominada insuficiencia venosa crónica que requiere prevención y manejo adecuados.
La insuficiencia valvular venosa es la causa fundamental
Las arterias envían la sangre a todo el cuerpo gracias a la fuerza de bombeo del corazón, mientras que las venas se encargan de devolver la sangre al corazón. Las venas de las piernas deben impulsar la sangre hacia arriba, en contra de la gravedad. Esto es posible gracias a las válvulas antirreflujo del interior de las venas y a la bomba muscular de las pantorrillas.
Cuando las válvulas venosas se deterioran por alguna causa, la sangre refluye y se acumula en las venas de las piernas (estasis venosa). La presión de la sangre acumulada estira las paredes venosas, lo que daña aún más las válvulas, generando un círculo vicioso. Finalmente, las venas se vuelven tortuosas y dilatadas, sobresaliendo en la superficie cutánea: esto es la variz.
Factores de riesgo: características de las personas propensas
Herencia
Si uno de los padres tiene varices, el riesgo de desarrollarlas se duplica aproximadamente. Existen diferencias genéticas individuales en la estructura del colágeno de la pared venosa y en la resistencia de las válvulas.
Estar de pie o sentado durante períodos prolongados
Los trabajos que requieren estar de pie mucho tiempo (dependientes, peluqueros, cocineros, profesores) favorecen la acumulación de sangre en las venas de las piernas por efecto de la gravedad. El trabajo de oficina sedentario también supone un riesgo elevado, ya que la bomba muscular de las pantorrillas no se activa.
Embarazo
Durante el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta aproximadamente un 50 % y el útero comprime las venas pélvicas. Además, la progesterona relaja las paredes venosas. El riesgo aumenta con el número de embarazos: alrededor del 30 % de las mujeres multíparas presentan varices.
Obesidad
La obesidad con un IMC superior a 30 triplica aproximadamente el riesgo de varices. Esto se debe a que el aumento de la presión intraabdominal dificulta el retorno venoso de las extremidades inferiores.
Envejecimiento
La elastina y el colágeno de las paredes venosas se deterioran con la edad, y la función valvular también disminuye. A partir de los 60 años, la prevalencia supera el 50 %.
Tipos de varices y autodiagnóstico
Varices safenas
Se producen por insuficiencia valvular de la vena safena mayor (vena superficial gruesa que recorre la cara interna de la pierna) o de la vena safena menor (parte posterior de la pantorrilla). Se caracterizan por vasos abultados de más de 3 mm de diámetro y suelen requerir tratamiento.
Varices reticulares
Vasos de color azul violáceo de 1 a 3 mm de diámetro que se transparentan en forma de red. Son venas dilatadas de la capa superficial de la piel y el problema es principalmente estético.
Telangiectasias (arañas vasculares)
Vasos finos de color rojo violáceo de menos de 1 mm de diámetro que se extienden en forma radial. Son las más leves y rara vez producen síntomas.
Autodiagnóstico
La hinchazón de las piernas empeora por la tarde y mejora por la mañana. Las pantorrillas se sienten pesadas y cansadas. Los calambres nocturnos son frecuentes. Hay hiperpigmentación marrón en la piel de las piernas. Si se presentan varios de estos síntomas, conviene sospechar la presencia de varices. Es importante comprender las causas y soluciones de la hinchazón de piernas y verificar la existencia de varices.
Cómo elegir y usar medias de compresión
Las medias de compresión (calcetines de compresión graduada) ejercen presión de forma gradual desde el tobillo hacia arriba, ayudando al retorno venoso. Son la terapia conservadora con mayor evidencia para la prevención y el control de la progresión de las varices.
Cómo elegir la presión
Para prevención, se recomiendan 15-20 mmHg (compresión ligera); para varices leves, 20-30 mmHg (compresión media); para casos moderados o superiores, 30-40 mmHg (compresión fuerte). Las medias de compresión médicas se adquieren con prescripción médica y en algunos casos están cubiertas por el seguro. Las medias de compresión de venta libre tienen menor presión, pero son suficientes para la prevención.
Cómo ponérselas correctamente
Se colocan por la mañana, antes de que las piernas se hinchen. Se dan la vuelta y se suben poco a poco desde la punta del pie, estirándolas uniformemente para evitar arrugas. Se retiran al acostarse (al estar tumbado desaparece el efecto de la gravedad, por lo que no son necesarias).
Prevención mediante ejercicio y hábitos de vida
Activar la bomba muscular de las pantorrillas
El ejercicio aeróbico que utiliza los músculos de las pantorrillas es eficaz: caminar, correr, nadar o montar en bicicleta. La recomendación es 30 minutos al día, al menos 5 días a la semana. Durante el trabajo de oficina, realizar «elevaciones de talones» (alternar ponerse de puntillas y apoyar los talones) 20 veces cada hora. Construir un hábito de ejercicio es la base de la prevención de las varices.
Descansar con las piernas elevadas
Al final del día, descansar durante 15-20 minutos con las piernas elevadas por encima del nivel del corazón. Basta con elevarlas 15-20 cm usando cojines o almohadas. Esto favorece el retorno venoso y reduce la hinchazón.
Control del peso
Mantener un peso adecuado está directamente relacionado con la prevención de las varices. El objetivo es un IMC inferior a 25, reduciendo especialmente la grasa abdominal para disminuir la presión intraabdominal. La mejora de la postura diaria también favorece el retorno venoso. La cifosis y la retroversión pélvica aumentan la presión intraabdominal y dificultan el flujo sanguíneo en las extremidades inferiores.
Estrategias de prevención según la edad
20-30 años
Las personas con riesgo genético deben comenzar la prevención tempranamente. En trabajos que requieren estar de pie o sentado durante mucho tiempo, conviene adquirir el hábito de caminar cada hora. Si se planea un embarazo, considerar el uso de medias de compresión desde antes de la gestación.
40-50 años
Es la edad en la que las varices comienzan a hacerse visibles. Se recomienda empezar a usar medias de compresión a diario y establecer el hábito de fortalecer los músculos de las pantorrillas. Si aparece hiperpigmentación cutánea o picor, consultar a un cirujano vascular. También puede ser útil consultar libros sobre varices (Amazon).
A partir de los 60 años
El riesgo de úlceras cutáneas aumenta, por lo que es fundamental hidratar y proteger la piel. Si ya existen varices, consultar con un cirujano vascular sobre la idoneidad del tratamiento láser o la cirugía de stripping. Los tratamientos mínimamente invasivos ambulatorios se han generalizado y el umbral de tratamiento es más bajo que antes. La ablación láser endovenosa (EVLA) se realiza con anestesia local: se introduce un catéter en la vena y se cauteriza la pared vascular con láser para ocluirla. Tras la intervención se usan medias de compresión durante 1-2 semanas y al día siguiente se puede retomar la vida normal. Profundiza tus conocimientos con libros sobre salud de las piernas (Amazon).
Cuándo acudir al médico
Si las venas de las piernas están claramente abultadas, la hinchazón se ha cronificado, hay hiperpigmentación o picor en la piel, o los calambres son frecuentes, se debe acudir a un cirujano vascular o cardiovascular. Mediante ecografía se puede confirmar el reflujo valvular venoso; es una prueba indolora que permite el diagnóstico. Las varices no se curan espontáneamente, pero con una prevención y un tratamiento adecuados se puede detener la progresión de los síntomas.