La recuperación no es lineal - «Mejorar y empeorar» es un proceso normal
La recuperación no es una «línea recta ascendente»
¿Te imaginas la recuperación en salud mental como un gráfico de línea recta ascendente? La recuperación real es como una ola en la que se alternan días buenos y días malos. Aunque la tendencia general sea ascendente, habrá días en los que caigas considerablemente. Este «retroceso» no es un fracaso en la recuperación, sino una parte normal del proceso.
Tres formas de convivir con los retrocesos
1. Un «día malo» no es «volver al punto de partida»
Cuando llega un día malo, es fácil sentir que «he vuelto al principio» o que «el tratamiento fue inútil». Sin embargo, aunque tengas un día malo, la recuperación que has acumulado no desaparece. Compárate con quien eras hace una semana o un mes. El «fondo» de los días malos debería ser menos profundo que antes.
2. Registra los «desencadenantes» de los retrocesos
Cuando llegue un día malo, registra qué lo provocó. Falta de sueño, contacto con determinada persona, estrés laboral, cambio de estación. Al identificar los desencadenantes, podrás anticipar el próximo retroceso y tomar medidas preventivas. (Los libros sobre recuperación en salud mental también pueden ser de ayuda)
3. Apunta a la «gestión», no a la «curación total»
Los problemas de salud mental no siempre se «curan» como un resfriado. Algunos se «gestionan» a largo plazo, como la diabetes o la hipertensión. En lugar de fijarte el objetivo de «no volver a deprimirme nunca», proponte «ser capaz de afrontarlo cuando me deprima». (Los libros sobre autocuidado permiten aprender métodos concretos de gestión)
Resumen
Los retrocesos en la recuperación no son volver al punto de partida, sino un proceso normal. Registra los desencadenantes y adopta la perspectiva de la «gestión» para navegar una recuperación con altibajos.