Mentalidad

Cómo cuidar de ti mismo con autocompasión

Este artículo se lee en unos 5 minutos

Qué es la autocompasión

La autocompasión consiste en tratarse a uno mismo con amabilidad y comprensión en los momentos de sufrimiento o fracaso. Es un concepto propuesto por la psicóloga Kristin Neff, de la Universidad de Texas, y se compone de tres elementos: "amabilidad hacia uno mismo", "reconocimiento de la humanidad compartida" y "mindfulness".

La autocompasión no es lo mismo que consentirse. Más bien, es una actitud valiente que reconoce honestamente las propias debilidades y fracasos, y aun así se trata con cuidado. Las investigaciones muestran que las personas con alta autocompasión tienen mayor motivación y se recuperan más rápido de las dificultades que las personas autocríticas.

Características de quienes son demasiado duros consigo mismos

La presencia del crítico interior

En la mente de las personas exigentes consigo mismas resuena constantemente una voz crítica: "Esfuérzate más", "¿Cómo es posible que no puedas ni con esto?", "Los demás lo hacen mejor". Este crítico interior parece, a primera vista, un motor de crecimiento, pero en realidad erosiona la confianza y encoge la capacidad de acción.

Según las investigaciones de Kristin Neff, las personas con puntuaciones altas en autocompasión presentan niveles de ansiedad aproximadamente un 40% más bajos y una satisfacción vital un 30% más alta que aquellas con puntuaciones bajas.

Amables con los demás, duros consigo mismos

Cuando un amigo fracasa, es fácil decirle "no pasa nada" o "a cualquiera le pasa"; pero cuando uno mismo se encuentra en la misma situación, se castiga sin piedad. Darse cuenta de esta asimetría es el primer paso hacia la autocompasión. Los libros que explican la teoría y la práctica de la autocompasión te ayudarán a comprender en profundidad tus propios patrones.

Las tres prácticas de la autocompasión

Amabilidad hacia uno mismo

Cuando te enfrentas a un fracaso o una dificultad, en lugar de culparte, háblate como lo harías con un buen amigo: "Ha sido duro", "Lo has hecho bien", "No pasa nada, habrá una próxima vez". Al principio puede resultar extraño, pero con la repetición se vuelve natural. (Libros que explican la teoría y la práctica de la autocompasión)

Un método concreto es el ejercicio de escribirse una carta a uno mismo. Escribe sobre un evento doloroso desde la perspectiva de un amigo compasivo, dirigiéndote a ti mismo. Al adoptar un punto de vista objetivo, la dureza hacia uno mismo se suaviza.

Humanidad compartida

El sufrimiento y el fracaso no son exclusivos de uno; son experiencias comunes a todos los seres humanos. La sensación de aislamiento de "solo me pasa a mí" amplifica el sufrimiento. Reconocer que "todo el mundo pasa por experiencias similares" alivia la soledad y facilita la aceptación de uno mismo.

Mindfulness

Es la actitud de observar las propias emociones tal como son, sin negarlas ni exagerarlas. Con solo reconocer "ahora mismo me siento triste", se mantiene una distancia adecuada sin dejarse arrastrar por la emoción. Utilizar una guía práctica de mindfulness y autoaceptación te ayudará a practicar en el día a día.

Practicar la autocompasión en la vida diaria

La autocompasión se puede practicar en la vida cotidiana sin necesidad de reservar un tiempo especial. Al despertar por la mañana, decirse mentalmente "hoy también voy a cuidar de mí". Cuando cometas un error, respirar hondo y decirte "soy humano, es normal equivocarse". Antes de dormir, reconocer el esfuerzo del día. (Los libros relacionados también pueden ser de ayuda)

El autocuidado físico también forma parte de la autocompasión. Descansar cuando estás cansado sin forzarte, disfrutar de tu comida favorita, sumergirte en un baño caliente con calma. Escuchar las necesidades de tu cuerpo y tu mente es el primer paso para cuidar de ti mismo.

Un recurso eficaz para practicar la autocompasión es crear una "lista de palabras amables para mí". Si escribes de antemano las palabras que te gustaría decirte en los momentos difíciles, podrás recordarlas incluso cuando estés emocionalmente alterado. Guardarlas en las notas del móvil también es un buen método.

Puntos clave de este artículo

  • Características de quienes son demasiado duros consigo mismos
  • Las tres prácticas de la autocompasión
  • Practicar la autocompasión en la vida diaria
  • La presencia del crítico interior

Conclusión: convertirte en tu mejor aliado

La autocompasión no es debilidad, sino fortaleza. Quien puede ser amable consigo mismo también puede serlo con los demás y afrontar las dificultades con flexibilidad. En lugar de aspirar a un yo perfecto, aceptar al yo imperfecto tal como es: esa actitud aporta tanto estabilidad emocional como crecimiento sostenido.

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