Cuando pierdes a alguien por suicidio - El dolor y la culpa de quienes quedan
El duelo por suicidio es un duelo especial
Perder a un ser querido por suicidio conlleva un sufrimiento distinto al de otras formas de muerte. La pregunta sin respuesta del «por qué», la culpa de «quizá yo podría haberlo evitado» y el tabú social que dificulta hablar del tema. Todo esto se acumula y hace que los supervivientes caigan fácilmente en un profundo aislamiento.
Tres cosas que los supervivientes deben saber
1. No fue tu culpa
Las causas del suicidio son complejas y no pueden prevenirse con el esfuerzo de una sola persona. «Si le hubiera llamado aquel día», «Si le hubiera escuchado más». Estos pensamientos son naturales, pero la responsabilidad no es tuya. Ni siquiera los profesionales pueden predecirlo siempre; es lógico que tú tampoco pudieras.
2. No hay una forma correcta de sentir el duelo
Rabia, culpa, alivio, insensibilidad. Todas estas emociones son normales. Algunas personas se culpan por sentir «alivio», pero experimentar alivio tras un largo periodo de preocupación y sufrimiento es una reacción humana completamente natural. (Los libros sobre cuidado a supervivientes de suicidio también pueden ser de ayuda)
3. Conectar con personas que han vivido lo mismo
En los grupos de apoyo para supervivientes de suicidio (centros de apoyo integral, grupos de encuentro locales) puedes compartir tu experiencia en un espacio seguro con personas que han pasado por lo mismo. Es importante saber que existen «lugares donde puedes hablar sin miedo». (En libros sobre cuidado del duelo puedes encontrar información concreta de apoyo)
Conclusión
El duelo por suicidio es especial, pero no fue tu culpa, cualquier emoción que sientas es normal y existen recursos de apoyo. No cargues con todo en soledad; comparte tu dolor en un lugar seguro.