Mascotas

El profundo dolor de perder una mascota - El sufrimiento de que te digan «solo era un animal»

Este artículo se lee en unos 6 minutos Redacción y gestión: Kokomori

La pérdida de una mascota es un duelo real

El dolor por perder a una mascota es continuo con el dolor por perder a un familiar humano. Un animal con el que has convivido durante años no era solo un ser al que cuidabas, era también un compañero irreemplazable que sostenía tu tranquilidad cada día. Que el ser al que diste tu cariño fuera una persona o un animal no es lo que decide la profundidad del dolor cuando ya no está.

Desaparece una presencia que estuvo a tu lado todos los días durante más de 10 años. El paseo de la mañana, el recibimiento al llegar a casa, el calor que dormía junto a ti. Esa pérdida no se resuelve con un «solo era un animal». Y sin embargo, la sociedad tiende a tratar el duelo por una mascota como una tristeza menor. Esa distancia entre lo que se siente y lo que se reconoce agrava la soledad del dueño.

El duelo no reconocido (disenfranchised grief)

El investigador del duelo Doka denominó «duelo no reconocido» a aquel dolor que la sociedad no valida con facilidad. La pérdida de una mascota es el caso típico. No puedes pedir un permiso por fallecimiento, si lloras en el trabajo te dicen que exageras y, cuando se lo cuentas a un amigo, te responde «¿por qué no adoptas otro?». Que no se te conceda ni el derecho a llorar retrasa todavía más la recuperación.

La relación con una mascota tiene una intimidad particular que no existe en las relaciones humanas. Una mascota no critica, no pone condiciones y no traiciona. Perder esa aceptación incondicional conlleva un dolor de una cualidad distinta a la pérdida de un vínculo humano.

Entender el proceso del dolor

Las olas del duelo

La tristeza por la pérdida de una mascota no se diluye en línea recta, llega en oleadas. Llevas varios días tranquilo y, en el instante en que pasas por un lugar que le gustaba, se te saltan las lágrimas. Cuando llega la hora del paseo, te descubres buscando la correa sin pensarlo. Estas «olas del duelo» son una reacción normal y pueden aparecer incluso muchos meses después.

Síntomas físicos

El duelo no aparece solo en la mente, también en el cuerpo. Falta de apetito, insomnio, opresión en el pecho, un cansancio que no se va. En la etapa más honda del dolor no es raro que varias de estas molestias se acumulen a la vez. No des por hecho que el malestar físico es cosa de tu imaginación y acude a un centro médico si lo necesitas.

Cuatro enfoques que ayudan a recuperarse

1. Da legitimidad a tu dolor

No tienes por qué dejarte herir por lo que te dicen alrededor: «estás exagerando», «¿hasta cuándo vas a llorar?». Tu dolor es legítimo. Llora todo lo que necesites llorar. No existe una duración «correcta» para el duelo: hay personas a las que les llevan unas semanas y otras a las que les lleva más de un año. No dejes que otros decidan tu ritmo.

2. Dale forma a los recuerdos

Reunir las fotos en un álbum, hacer un objeto conmemorativo, escribir una carta a tu mascota. Dar forma a los recuerdos no es un proceso para «olvidar» el dolor, es para «guardarlo con cuidado». Un accesorio hecho con su pelo, una placa con la huella de su pata y otros recuerdos físicos pueden convertirse en un apoyo para el corazón.

3. Conecta con quienes han vivido lo mismo

Quien de verdad entiende el dolor por la pérdida de una mascota es quien lo ha vivido. Grupos de apoyo para la pérdida de mascotas, comunidades en redes sociales, terapia especializada en este tipo de duelo. Contar con un lugar donde te comprenden ayuda mucho a recuperarse. En Japón también están aumentando las líneas de ayuda telefónica para la pérdida de mascotas y los encuentros de acompañamiento en el duelo organizados por clínicas veterinarias.

4. El momento de acoger una nueva mascota

«Si adoptas otro, lo olvidarás» es un malentendido. Una mascota nueva no sustituye a la anterior. Acoge una nueva mascota solo cuando el dolor por la que se fue esté lo bastante elaborado y estés preparado para dar todo de ti a una vida nueva. Ese momento es distinto en cada persona: unos meses para algunos, varios años para otros.

Cuando cuesta que los demás lo entiendan

El dolor por perder a una mascota es profundo, pero a tu alrededor pueden tomárselo a la ligera como «solo era un animal» y no llegar a comprender lo duro que resulta. La soledad de no ser entendido puede volver la tristeza aún más pesada. En esos momentos no hace falta que te empeñes en que todo el mundo lo entienda. Con personas que también han querido a un animal y lo han despedido, puedes compartir lo que sientes con tranquilidad. Apoyarte en encuentros o espacios en línea donde se comprende esta pérdida es otra opción. Conectar con alguien que no niegue tu dolor y lo reciba se convierte en un sostén para ti.

Conclusión

La pérdida de una mascota es un duelo legítimo, proporcional a la profundidad del cariño. No tienes por qué dejarte herir por la incomprensión ajena. No niegues tu tristeza, afróntala a tu propio ritmo y busca apoyo profesional si lo necesitas. Tu mascota fue una parte irreemplazable de tu vida. Ese hecho no cambia con el paso del tiempo.

Compartir este artículo

Compartir en X Añadir a Hatena Bookmark

Artículos relacionados