Mascotas

El profundo dolor de perder una mascota - El sufrimiento de que te digan «solo era un animal»

Este artículo se lee en unos 5 minutos

La pérdida de una mascota es un «duelo real»

Investigaciones en neurociencia han demostrado que el dolor por la pérdida de una mascota se procesa en las mismas regiones cerebrales que el duelo por un familiar humano. Un equipo de investigación del Hospital General de Massachusetts confirmó que las áreas cerebrales que se activan cuando un dueño ve fotos de su mascota son prácticamente idénticas a las que se activan al ver fotos de un hijo.

Un ser que ha estado a tu lado cada día durante más de 10 años desaparece. El paseo matutino, la bienvenida al llegar a casa, el calor de dormir a su lado. Esa pérdida no se puede despachar con un «solo era una mascota». Sin embargo, la sociedad tiende a tratar la pérdida de una mascota como un «duelo menor». Esta brecha de percepción profundiza el aislamiento del dueño.

Duelo no reconocido (Disenfranchised Grief)

El investigador del duelo Doka denominó «duelo no reconocido» a aquel dolor que la sociedad no valida. La pérdida de una mascota es un ejemplo típico. No puedes pedir días de permiso, si lloras en el trabajo te dicen que «exageras» y si hablas con amigos te responden «¿por qué no adoptas otro?». Que no te concedan ni el derecho a estar triste retrasa aún más la recuperación.

La relación con una mascota posee una intimidad especial que no existe en las relaciones humanas. Una mascota no critica, no pone condiciones ni traiciona. Perder esa aceptación incondicional conlleva un dolor cualitativamente distinto al de perder una relación humana.

Comprender el proceso del duelo

Las olas de dolor

El dolor por la pérdida de una mascota no se desvanece de forma lineal, sino que llega en oleadas. Tras varios días de calma, al pasar por el lugar favorito de tu mascota las lágrimas brotan de repente. A la hora del paseo buscas la correa sin darte cuenta. Estas «olas de duelo» son una reacción normal y pueden ocurrir incluso meses después.

Síntomas físicos

El duelo no solo afecta a la mente, también al cuerpo. Pérdida de apetito, insomnio, opresión en el pecho, fatiga. Algunos estudios indican que la función inmunitaria disminuye temporalmente tras la pérdida de una mascota. No descartes las molestias físicas como «imaginaciones» y, si es necesario, acude a un profesional sanitario.

Cuatro enfoques que ayudan a la recuperación

1. Legitimar tu dolor

No tienes por qué sentirte herido por comentarios como «Estás exagerando» o «¿Cuánto tiempo vas a seguir llorando?». Tu dolor es legítimo. Llora todo lo que necesites. No hay una duración «correcta» para el duelo: a algunas personas les lleva semanas y a otras más de un año. No dejes que nadie marque tu ritmo.

2. Dar forma a los recuerdos

Reunir fotos en un álbum, crear un objeto conmemorativo, escribir una carta a tu mascota. Dar forma a los recuerdos no es un proceso para «olvidar», sino para «conservar con cariño». Un accesorio hecho con pelo de tu mascota o una placa con su huella pueden convertirse en un apoyo emocional. (Los libros sobre la pérdida de mascotas también pueden ser de ayuda)

3. Conectar con personas que han vivido lo mismo

Quienes realmente comprenden el dolor de perder una mascota son quienes han pasado por lo mismo. Grupos de apoyo para la pérdida de mascotas, comunidades en redes sociales, asesoramiento especializado en duelo animal. Saber que existe un lugar donde «te entienden» es una gran ayuda para la recuperación. En Japón están aumentando las líneas de atención telefónica y los grupos de duelo organizados por clínicas veterinarias. (Puedes aprender métodos concretos de recuperación con libros sobre acompañamiento en el duelo)

4. El momento de acoger una nueva mascota

«Si adoptas otra, lo olvidarás» es un malentendido. Una nueva mascota no sustituye a la anterior. Acoge una nueva mascota solo cuando hayas procesado suficientemente el duelo y estés preparado para dedicarte plenamente a una nueva vida. Ese momento varía según la persona: para algunos son meses, para otros años.

Conclusión

La pérdida de una mascota es un duelo legítimo, proporcional a la profundidad del amor. No tienes por qué sentirte herido por la incomprensión de los demás. No niegues tu dolor, afronta el proceso a tu ritmo y, si lo necesitas, busca apoyo profesional. Tu mascota fue una parte insustituible de tu vida. Ese hecho no cambia con el paso del tiempo.

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