Cuando tu pareja tiene depresión - Cómo apoyar sin descuidarte a ti mismo
La confusión al enfrentarse a la depresión de tu pareja
Un día, de repente, tu pareja no puede levantarse de la cama. Pierde el apetito, las conversaciones disminuyen y la sonrisa desaparece. La depresión no solo afecta a quien la padece, sino que sacude desde los cimientos la vida de la persona más cercana.
La depresión es una enfermedad de lo más corriente, y no son pocas las personas que la viven en algún momento de su vida. Sin embargo, la información dirigida a quienes apoyan es extremadamente escasa, y muchas personas responden a tientas. Con el conocimiento y la actitud adecuados, es posible apoyar la recuperación de tu pareja sin caer en el agotamiento mutuo.
Comprender los fundamentos de la depresión
La depresión no es una enfermedad que se cure con «fuerza de voluntad». Se considera que en ella intervienen el funcionamiento de los neurotransmisores cerebrales (la serotonina, la noradrenalina, entre otros), y es una enfermedad que requiere tratamiento, sin relación alguna con la fortaleza de carácter.
La recuperación suele tardar entre 3 meses y más de un año, con altibajos que se repiten en oleadas. Comprender estas fluctuaciones reduce la ansiedad y la decepción de quien apoya. La situación de «ayer estaba bien pero hoy no puede» es una parte normal del proceso de recuperación, no un retroceso.
Lo que debe hacer quien apoya
Lo más importante es demostrar la actitud de «estoy aquí contigo». En concreto, esto significa escuchar sin negar lo que la otra persona dice, proporcionar un apoyo mínimo en la vida diaria (preparar comidas, acompañar a las citas médicas, etc.) y no presionar para que se recupere más rápido.
Palabras bienintencionadas como «anímate» o «vamos a salir a despejarte» pueden suponer una gran carga para una persona con depresión. Escuchar cuando quiere hablar y permanecer en silencio a su lado cuando prefiere callar. Este apoyo pasivo es, en realidad, el que más fuerza transmite. Merece la pena desarrollar conscientemente la habilidad de escuchar a tu pareja.
Respuestas que se deben evitar a toda costa
Existen palabras y acciones que deben evitarse con una pareja que tiene depresión. Frases que presionan la recuperación como «cuándo te vas a curar» o «antes no eras así», expresiones de autoculpa como «quizá sea mi culpa» (que generan sentimiento de culpa en la otra persona), y forzar salidas o actividades.
También hay que evitar tomar decisiones sobre el tratamiento en lugar de la persona afectada, o ignorar las indicaciones del médico para recomendar terapias alternativas. El protagonista del tratamiento es siempre el paciente, y el papel de quien apoya es crear un entorno favorable.
Crear mecanismos para protegerte a ti mismo
La trampa más común para quien apoya es sacrificar por completo su propia vida y emociones. No son pocos los casos en que, por dedicarse al cuidado de la pareja, se derrumban las aficiones, las amistades y el rendimiento laboral.
Como medidas concretas de autoprotección, resulta eficaz reservar al menos un momento a la semana solo para ti, hablar de la situación con amigos o familiares de confianza y, si es necesario, acudir tú también a terapia. Si quien apoya no está sano física y mentalmente, no podrá resistir una batalla prolongada. La perspectiva de prevenir el agotamiento del cuidador también es fundamental.
Priorizar la colaboración con profesionales
Hay un límite en seguir afrontando la depresión de tu pareja con criterio no profesional. Prioriza la colaboración con psiquiatras y terapeutas, y busca oportunidades para que quien apoya también reciba información del médico de forma periódica.
Si la persona afectada se niega a acudir a consulta, es útil que quien apoya acuda solo a un servicio de orientación. Los centros de salud mental y bienestar creados por las prefecturas y las ciudades designadas por ordenanza gubernamental atienden de forma gratuita las consultas de los familiares. No cargar con todo en soledad y recurrir a la ayuda profesional no es debilidad, sino la decisión más racional.
Aspectos a tener en cuenta durante la fase de recuperación
Cuando los síntomas empiezan a mejorar, quien apoya tiende a intentar volver de golpe a la relación anterior por el alivio que siente. Sin embargo, la fase de recuperación es precisamente cuando el riesgo de recaída es mayor, y se requiere una respuesta cuidadosa.
Durante la recuperación es importante no devolver de repente las cargas domésticas o laborales pensando «ya estará bien», no permitir que se interrumpa la medicación por decisión propia, y seguir atento a los pequeños cambios. Acepta que la recuperación completa lleva tiempo y mantén una actitud de acompañamiento sin prisas.
Reconstruir la relación de pareja
La relación tras haber atravesado una depresión no vuelve a ser exactamente igual que antes. Sin embargo, eso no es necesariamente algo negativo. La experiencia de haber superado juntos una crisis puede convertirse en una oportunidad para profundizar la comprensión y la confianza mutuas.
Tras la recuperación, reservad un momento para conversar con franqueza y hacer una retrospectiva juntos. Verbalizar el sufrimiento que sintió quien apoyaba y el sentimiento de disculpa que experimentaba la persona afectada, los sentimientos de cada uno, permite que la relación evolucione hacia algo más maduro. Aprender a apoyar a una pareja que atraviesa estrés es un patrimonio que beneficiará a la relación en el futuro.