Prevenir la depresión del cuidador - Proteger la salud mental de quien cuida
La crisis del cuidador
Según encuestas del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, aproximadamente el 40 % de los cuidadores domiciliarios presentan síntomas depresivos. Alrededor del 70 % declaran que «su salud ha empeorado» y cerca del 60 % sienten que «están socialmente aislados». Cuidar también deteriora de forma inevitable la salud física y mental de quien cuida.
La característica más peligrosa de la depresión del cuidador es que la propia persona afectada difícilmente se da cuenta de su estado. Pensamientos como «la persona dependiente lo pasa peor, así que yo no puedo quejarme» o «es mi familia, es lo que toca» alimentan un espíritu de autosacrificio que retrasa el momento de pedir ayuda.
El mecanismo del agotamiento del cuidador
La ausencia de un final
El cuidado no tiene un «final» claro. En el tratamiento de una enfermedad existe la meta de la recuperación, pero el cuidado asociado al envejecimiento o a la demencia ofrece pocas perspectivas de mejora y, de hecho, tiende a empeorar. Esta «ausencia de un final» genera una sensación crónica de desesperanza.
La concentración excesiva del rol
En Japón, la carga del cuidado tiende a recaer en un miembro concreto de la familia (con frecuencia el cónyuge o la hija mayor). El sentido de responsabilidad de «si no lo hago yo, ¿quién lo hará?» impide pedir ayuda a los demás. (Los libros sobre salud mental del cuidador permiten profundizar en el tema)
La pérdida de la propia vida
Aficiones, amistades, trabajo, tiempo propio. Cuando el cuidado se convierte en el centro de la vida, toda identidad que no sea la de «cuidador» desaparece. La pérdida de la sensación de estar viviendo la propia vida es un factor importante de depresión.
Cuatro prácticas para protegerte
1. Aprovechar al máximo los servicios de atención
Centros de día, estancias temporales, atención domiciliaria, enfermería a domicilio. Los servicios disponibles a través del seguro de dependencia son muy variados. En lugar de pensar «me da apuro delegar en otros», piensa «al confiar en profesionales, reduzco el riesgo de derrumbarme». Si consultas en el centro de apoyo integral de tu zona, te informarán de los servicios disponibles.
2. Utilizar el respiro familiar de forma regular
El respiro familiar (servicio temporal de cuidado diseñado para que el cuidador descanse) está pensado para prevenir el agotamiento del cuidador. Aunque sea un día a la semana o unos pocos días al mes, asegúrate de disponer de tiempo completamente libre de cuidados. No hay motivo para sentir culpa. Si tú te derrumbas, el cuidado mismo se vuelve insostenible.
3. Participar en grupos de apoyo para cuidadores
Hablar con personas en la misma situación proporciona tanto la tranquilidad de saber que «no estoy solo» como información práctica. Asociaciones de familiares de personas con demencia, grupos de apoyo a cuidadores de cada zona, comunidades en línea. Disponer de un espacio donde expresar las emociones previene el aislamiento. (Los libros sobre estrés del cuidador también pueden ser útiles)
4. Priorizar tu propia salud
Si el cuidador se derrumba, la persona dependiente también cae. Revisiones médicas periódicas, sueño suficiente, un mínimo de ejercicio, tiempo para tus aficiones. No «mi cuidado puede esperar», sino «mi cuidado es lo primero». Como en las instrucciones de seguridad del avión: primero ponte tu propia mascarilla de oxígeno y después ayuda a la persona de al lado.
Conclusión
El agotamiento del cuidador se puede prevenir aprovechando los servicios de atención, el respiro familiar, los grupos de apoyo y priorizando la propia salud. Que tú estés bien es la forma más importante de cuidar.