Superar el complejo por el historial académico - Vivir sin temer la pregunta «¿en qué universidad estudiaste?»
La realidad de la sociedad credencialista
Japón sigue siendo una sociedad credencialista. En la búsqueda de empleo existe el «filtro académico», y hay diferencias salariales iniciales según el ranking universitario. Según una encuesta del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, la diferencia en ingresos vitalicios entre graduados universitarios y de secundaria superior es de aproximadamente 60 millones de yenes. Esta realidad crea el caldo de cultivo para el complejo académico.
Sin embargo, la correlación entre historial académico y satisfacción vital no es tan fuerte como muchos imaginan. En una encuesta a gran escala de Gallup (2014, con 30.000 participantes), no se encontró una correlación estadísticamente significativa entre el «ranking» de la universidad y la satisfacción vital o el compromiso laboral tras la graduación. Lo que influyó en la satisfacción vital no fue el ranking universitario, sino la calidad de las experiencias: «si tuviste al menos un mentor durante tus estudios» o «si te involucraste en un proyecto que te apasionaba».
La psicología del complejo académico
Comparación social
El núcleo del complejo académico es la «comparación ascendente» (compararse con quienes están por encima). Los graduados de la Universidad de Tokio sienten que «no pudieron ir a Harvard», y los de Waseda o Keio sienten que «no pudieron entrar en Todai». Esta cadena de comparaciones no tiene fin, y el complejo puede surgir con cualquier historial académico.
Fijación de la identidad
Se siente como si el resultado de un examen a los 18 años determinara la identidad para el resto de la vida. Sin embargo, la persona que eras a los 18 es completamente diferente de la que eres a los 30 o a los 40. Es importante darse cuenta de lo irracional que es evaluar toda una vida por las «calificaciones» obtenidas a los 18 años. (Puedes profundizar en la comprensión con libros sobre autoestima)
Cuatro formas de superar el complejo académico
1. Conocer la «fecha de caducidad» del título
El momento en que el historial académico tiene mayor influencia es durante la búsqueda de primer empleo. Después, a medida que avanza la carrera, la influencia del título disminuye rápidamente y los logros y habilidades se convierten en el centro de la evaluación. En el mercado laboral para mayores de 30 años, «qué puedes hacer» y «qué has logrado» es abrumadoramente más importante que «de qué universidad saliste».
2. Acumular «capital más allá del título»
Habilidades, experiencia, red de contactos, confianza, salud. Estos son «capitales humanos» que se pueden acumular independientemente del historial académico. Programación, idiomas, gestión, capacidad comercial. Al adquirir habilidades con valor de mercado, se obtiene una competitividad que compensa con creces la falta de credenciales académicas.
3. Distanciarse de entornos que juzgan por el título
Un entorno donde «¿en qué universidad estudiaste?» es la primera pregunta no está valorando justamente tu valía. Al situarte en entornos donde se evalúa por capacidad y no por título (startups, trabajo autónomo, industria creativa, etc.), el complejo académico se diluye de forma natural.
4. La opción de volver a estudiar
Ingresar a la universidad o a un posgrado siendo adulto, obtener certificaciones. Volver a estudiar tiene valor no como «sobreescribir el título», sino como «adquisición de conocimientos y habilidades». Las opciones para estudiar mientras se trabaja han aumentado: universidades a distancia, universidades por correspondencia, posgrados en línea. (Los libros sobre desarrollo profesional también son una buena referencia)
Conclusión
El historial académico es solo un elemento de la vida, no determina tu valor. La fecha de caducidad del título es corta, y a medida que avanza la carrera, las habilidades y los logros se vuelven más importantes. Dirige la energía que gastas en el complejo académico hacia la acumulación de habilidades y la obtención de experiencia.