Si le han detectado un quiste ovárico - Tipos de quistes ováricos y criterios para decidir entre observación y cirugía
Qué es un quiste ovárico: una masa en forma de saco en el ovario
Un quiste ovárico es una masa en forma de saco, llena de líquido o material semisólido, que se forma dentro o en la superficie del ovario. A menudo se descubre de forma casual en una ecografía ginecológica, y no son pocas las mujeres que se alarman al escuchar que «el ovario está inflamado». Sin embargo, la gran mayoría de los quistes ováricos son benignos y muchos desaparecen espontáneamente. En las mujeres premenopáusicas son muy frecuentes: con cada ovulación se forma un pequeño quiste que luego desaparece, lo cual forma parte del funcionamiento normal del ovario. De hecho, si se observa el ovario de una mujer con ciclo menstrual mediante ecografía, es completamente normal encontrar un quiste folicular de 2-3 cm antes de la ovulación. Lo importante es identificar con precisión el tipo y el tamaño del quiste y determinar adecuadamente si basta con la observación o si es necesario un tratamiento. Gracias a la generalización de la ecografía, las oportunidades de detección han aumentado, y el hecho de que «se haya encontrado» debe verse como una oportunidad para actuar a tiempo.
Tipos de quistes ováricos
Quistes funcionales (quiste folicular y quiste del cuerpo lúteo)
Son el tipo más frecuente y aparecen y desaparecen de forma natural con el ciclo menstrual. El quiste folicular se forma cuando un folículo que no ha ovulado se llena de líquido y suele desaparecer espontáneamente en 2-3 meses. El quiste del cuerpo lúteo se produce cuando se acumula líquido o sangre en el cuerpo lúteo tras la ovulación y también se reduce en pocas semanas. Ninguno de los dos requiere tratamiento; solo observación.
Teratoma quístico maduro (quiste dermoide)
Es un tumor derivado de células germinales cuyo interior puede contener tejidos como cabello, sebo, dientes o hueso. Es más frecuente en mujeres de 20-30 años y puede aparecer en ambos ovarios. No desaparece espontáneamente, por lo que si supera los 5 cm se considera la cirugía. Es benigno, pero en raras ocasiones (menos del 1%) puede malignizarse. Los teratomas grandes de más de 10 cm tienen mayor riesgo de torsión ovárica, por lo que la observación periódica es importante independientemente del tamaño.
Endometrioma (quiste de chocolate)
Se produce cuando la endometriosis afecta al ovario y, con cada menstruación, se acumula sangre antigua en el interior del quiste, adquiriendo un aspecto de color chocolate oscuro. Suele acompañarse de dolor menstrual intenso y dispareunia, y puede ser causa de infertilidad. Los endometriomas de 4 cm o más tienen riesgo de rotura, por lo que es necesario evaluar la estrategia terapéutica según el tamaño y los síntomas. Para más información sobre la endometriosis, consulte el artículo que explica los fundamentos de la endometriosis.
Casos en los que basta con la observación
Si se cumplen las siguientes condiciones, la observación mediante ecografías periódicas es la estrategia básica: el quiste mide menos de 5 cm, la ecografía muestra un contenido líquido uniforme (quiste simple), los marcadores tumorales en sangre (CA125) están dentro del rango normal, no hay síntomas o son leves, y se trata de una mujer premenopáusica con sospecha de quiste funcional. El intervalo de observación suele ser una ecografía cada 3-6 meses para seguir la evolución del tamaño. Si durante la observación el quiste se reduce o desaparece, se confirma que era un quiste funcional y no son necesarias más pruebas ni tratamiento. La mayoría de los quistes funcionales desaparecen espontáneamente en 2-3 ciclos menstruales.
Casos en los que se considera la cirugía
Se plantea la cirugía en las siguientes situaciones: el quiste mide 5 cm o más y tiende a crecer, la ecografía muestra componentes sólidos o tabiques, los marcadores tumorales (CA125) están elevados, se trata de un quiste descubierto tras la menopausia (baja probabilidad de quiste funcional), hay dolor abdominal agudo por torsión o rotura del quiste, o el quiste interfiere con un tratamiento de fertilidad. La torsión ovárica es una urgencia que cursa con dolor abdominal intenso y repentino, náuseas y vómitos, y que interrumpe el flujo sanguíneo al ovario, por lo que requiere cirugía de emergencia.
Métodos quirúrgicos: laparoscopia y laparotomía
La técnica quirúrgica estándar actual es la laparoscopia. Se realizan 3-4 pequeñas incisiones (5-12 mm) en el abdomen y se introduce una cámara e instrumental para extirpar el quiste. Frente a la laparotomía, presenta las ventajas de cicatrices más pequeñas, menos dolor postoperatorio, estancia hospitalaria más corta (2-4 días) y reincorporación más rápida (1-2 semanas). Existen dos opciones: la «quistectomía» (extirpación solo del quiste conservando el ovario) y la «ooforectomía» (extirpación del ovario completo); la elección depende de la edad, el deseo de fertilidad y la posibilidad de malignidad. Si se desea un embarazo, se opta por conservar el ovario siempre que sea posible. La recuperación postoperatoria varía individualmente, pero con la laparoscopia se puede retomar la vida cotidiana en 1-2 semanas tras el alta, y la actividad física y las relaciones sexuales en 1-3 meses. El coste con cobertura sanitaria es de aproximadamente 300-800 euros de copago, que puede reducirse con el sistema de límite de gastos. Para las estrategias frente al dolor menstrual, consulte también el artículo sobre alivio del dolor menstrual sin depender de analgésicos. Los libros relacionados con quistes ováricos también se pueden encontrar en Amazon.
Quistes ováricos y su impacto en la fertilidad
Los quistes funcionales normalmente no afectan a la fertilidad. Los teratomas tampoco dañan directamente la función ovárica, por lo que si son pequeños, el embarazo es posible. Sin embargo, los quistes grandes pueden dificultar la ovulación o provocar una torsión durante el embarazo, por lo que en ocasiones se recomienda la cirugía antes de la gestación. Los endometriomas, al estar asociados a la endometriosis, pueden causar infertilidad por deterioro de la función ovárica o adherencias tubáricas. La cirugía para extirpar el quiste puede reducir la reserva ovárica (número de óvulos restantes), por lo que las mujeres que desean un embarazo deben decidir el momento de la intervención con cuidado, en consulta con un especialista en medicina reproductiva. Para las preocupaciones relacionadas con la fertilidad, consulte también el artículo sobre fertilidad y planificación del futuro. Los libros relacionados con ginecología también se pueden encontrar en Amazon.
La importancia de las revisiones periódicas
Los quistes ováricos pueden crecer sin síntomas y no son pocos los casos que se descubren por primera vez ante una urgencia como una torsión o una rotura. Una revisión ginecológica anual (que incluya ecografía) permite la detección precoz y un seguimiento adecuado. En particular, si presenta sensación de hinchazón abdominal, dolor sordo, irregularidades menstruales o dolor durante las relaciones sexuales, acuda pronto al ginecólogo. La ecografía periódica también es útil como cribado del cáncer de ovario. El cáncer de ovario se conoce como el «órgano silencioso» por la escasez de síntomas iniciales, pero la revisión periódica del estado de los ovarios permite la detección temprana de anomalías.