La ansiedad del reloj biológico - Datos de la medicina reproductiva y cómo ordenar las emociones
La prisa y la ansiedad que genera la palabra «reloj biológico»
«Los óvulos envejecen», «a partir de los 35 es más difícil quedarse embarazada». Estas informaciones son ciertas, pero al transmitirse de forma fragmentaria generan una ansiedad y una prisa excesivas. Para aliviar la ansiedad relacionada con la búsqueda del embarazo, lo primero es comprender con precisión los datos de la medicina reproductiva. En lugar de dejarse arrastrar por las emociones, conviene evaluar la propia situación de forma objetiva basándose en los datos.
El envejecimiento de los óvulos: qué ocurre a nivel científico
Cambios en la cantidad y la calidad de los óvulos
La mujer nace con aproximadamente 2 millones de óvulos (ovocitos). Esta cifra nunca aumenta: en la pubertad se reduce a unos 300.000-400.000 y a partir de los 37 años la velocidad de disminución se acelera. En la menopausia quedan alrededor de 1.000.
Más importante que la reducción numérica es el descenso de la «calidad». Como los óvulos permanecen en estado de reposo durante largos periodos, con la edad aumentan los errores de separación cromosómica (no disyunción). Esta es la principal causa de anomalías cromosómicas en el embrión y se traduce directamente en un aumento de la tasa de aborto y una disminución de la tasa de embarazo. Esta tendencia se acentúa a partir de los 35 y especialmente de los 38 años.
La realidad de las tasas de embarazo por edad
En el caso de la concepción natural, la tasa de embarazo por ciclo es de aproximadamente un 25-30% entre los 25 y los 30 años, un 15-20% a los 35, un 5-10% a los 40 y alrededor del 1% a los 45. En la fecundación in vitro (FIV) la influencia de la edad también es notable: según las estadísticas de la Sociedad Japonesa de Obstetricia y Ginecología, la tasa de nacimiento por ciclo de FIV es de aproximadamente un 20% a los 30 años, un 17% a los 35, un 8% a los 40 y un 1% a los 45. Estas cifras son promedios y es necesario tener en cuenta que la variabilidad individual es grande.
La prueba de AMH: conocer la «reserva ovárica»
La prueba de AMH (hormona antimulleriana) es un análisis de sangre que ofrece una estimación de la cantidad de óvulos que quedan en los ovarios. Se puede realizar en cualquier momento del ciclo menstrual y su coste ronda los 50-100 euros.
Sin embargo, la AMH indica la «cantidad» de óvulos, no su «calidad». Aunque la AMH sea baja, pueden quedar óvulos de buena calidad; y aunque sea alta, el descenso de calidad asociado a la edad es inevitable. Es importante no dejarse llevar por el resultado de la AMH aisladamente, sino valorarlo junto con la edad y otras pruebas. Si estáis pensando en buscar un embarazo, se recomienda realizar primero una prueba de AMH en ginecología. Adquirir conocimientos básicos con un libro introductorio de medicina reproductiva facilita el diálogo con el médico.
Pasos del tratamiento de fertilidad y su realidad
Método de programación de relaciones
Consiste en predecir el día de la ovulación y programar las relaciones sexuales en consecuencia. Además del registro de la temperatura basal y los tests de ovulación, en la clínica se confirma el tamaño del folículo mediante ecografía para determinar con mayor precisión el día de la ovulación. El coste es de unos pocos cientos de euros por ciclo y suele estar cubierto por el seguro.
Inseminación artificial (IA)
Consiste en lavar y concentrar los espermatozoides e inyectarlos directamente en el útero. Se posiciona como el siguiente paso cuando la programación de relaciones no logra el embarazo. El coste por intento es de 100-300 euros y la tasa de embarazo por ciclo es del 5-10%. Normalmente se realizan entre 4 y 6 intentos y, si no se logra el embarazo, se valora pasar a la fecundación in vitro.
Fecundación in vitro (FIV) e inyección intracitoplasmática (ICSI)
Se extraen los óvulos del ovario, se fecundan fuera del cuerpo y se transfieren al útero. Desde abril de 2022 se amplió la cobertura del seguro en Japón: si la mujer tiene menos de 43 años al inicio del tratamiento, la FIV también está cubierta. El límite de ciclos cubiertos es de 6 acumulados para menores de 40 años y de 3 para mujeres entre 40 y 43.
La congelación de óvulos como opción
La congelación social de óvulos (conservar óvulos sanos para un futuro embarazo sin razón médica) ha ganado atención en los últimos años. Los óvulos congelados mantienen, en teoría, la calidad correspondiente a la edad en que se congelaron, independientemente del tiempo transcurrido.
Sin embargo, la congelación de óvulos no garantiza el embarazo. La tasa de nacimiento al descongelar óvulos y realizar FIV es de aproximadamente un 5-8% por óvulo cuando la congelación se realizó antes de los 35 años. Es decir, se necesita congelar un número considerable de óvulos, y en una sola extracción se obtienen una media de 10-15. El coste por extracción es de 3.000-5.000 euros y la conservación anual ronda los 300-500 euros.
Cómo afrontar el estrés de la búsqueda del embarazo
El impacto de la búsqueda del embarazo en la salud mental
Según estudios, aproximadamente el 40% de las mujeres en tratamiento de fertilidad experimentan síntomas de ansiedad clínicamente significativos y alrededor del 25% presentan síntomas depresivos. La repetición mensual de esperanza y decepción, una vida condicionada por el calendario de tratamientos y la presión del entorno con preguntas como «¿todavía no?» incrementan la carga psicológica.
Métodos concretos para reducir el estrés
En primer lugar, limitad la búsqueda de información sobre fertilidad. Seguir viendo en redes sociales anuncios de embarazo o experiencias de tratamiento de otras personas genera comparación y prisa. Estableced la regla de buscar información solo una vez por semana, en un momento fijo.
En segundo lugar, reservad conscientemente tiempo para vosotros mismos al margen de la búsqueda del embarazo. Aficiones, ejercicio, encuentros con amigos: las actividades sin relación con la fertilidad mantienen el equilibrio mental. Si la ansiedad es intensa, consultar con un especialista en salud mental o un asesor de fertilidad también es eficaz. Aprender a gestionar la ansiedad cotidiana ayuda a sobrellevar el periodo de búsqueda del embarazo.
La elección de no tener hijos
Al final del camino de la búsqueda del embarazo también existe la opción de «no tener hijos». No se trata de «rendirse», sino de una decisión activa sobre cómo vivir la propia vida.
Una vida sin hijos también puede ser plena y satisfactoria. La relación de pareja, la carrera profesional, las aficiones, la contribución social: los elementos que componen una vida plena son diversos. Lo importante es elegir basándose en los propios valores, no en la presión social ni en ideas preconcebidas de «cómo debería ser». Para quienes deseen aprender de forma integral sobre la búsqueda del embarazo y el cuidado emocional, los libros sobre salud mental en la búsqueda del embarazo son una buena referencia.
Conclusión: conocer los hechos y elegir por uno mismo
La ansiedad ante el reloj biológico se alivia al disponer de conocimientos precisos. El envejecimiento de los óvulos es un hecho, pero la edad por sí sola no determina la posibilidad de un embarazo. Conocer la propia situación con la prueba de AMH, comprender los pasos del tratamiento de fertilidad e incluir la congelación de óvulos entre las opciones si es necesario. Y tanto si se elige tener hijos como si no, se trata de una decisión valiosa de dirigir la propia vida.