Salud

Dolor de mandíbula y dificultad para abrir la boca - Causas y autocuidado del trastorno temporomandibular

Este artículo se lee en unos 9 minutos

El trastorno temporomandibular está aumentando rápidamente en la población moderna

El trastorno temporomandibular (TTM) es un término general para las enfermedades que causan dolor o disfunción en la articulación de la mandíbula y los músculos circundantes. Se caracteriza por síntomas como chasquidos al abrir la boca, incapacidad para abrirla ampliamente y dolor alrededor de la mandíbula. Según estudios, entre el 20 y el 30% de los adultos presentan algún síntoma temporomandibular.

Es especialmente frecuente en mujeres de 20 a 30 años, y el número de pacientes tiende a aumentar con el avance de la sociedad del estrés. El trastorno temporomandibular se resuelve espontáneamente en muchos casos, pero si se deja sin tratar puede cronificarse e interferir con la vida diaria.

Los 4 tipos de trastorno temporomandibular

El trastorno temporomandibular se clasifica en 4 tipos según la causa y los síntomas. El tipo 1 es el trastorno de los músculos masticatorios, donde la hipertonía o el dolor de los músculos que mueven la mandíbula (masetero, temporal) son los síntomas principales. Es el tipo más común, y la causa principal es el apretamiento por estrés.

El tipo 2 es el trastorno de la cápsula articular y los ligamentos, un estado de inflamación en la cápsula o los ligamentos de la articulación temporomandibular. Se siente un dolor agudo en la zona articular al abrir la boca. El tipo 3 es el trastorno del disco articular, donde el amortiguador (disco articular) dentro de la articulación se ha desplazado. Al abrir y cerrar la boca se produce un sonido de clic.

El tipo 4 es la artrosis, donde el hueso de la articulación se ha deformado. La carga prolongada desgasta la superficie articular, y se caracteriza por un sonido de crepitación. No es raro que coexistan varios tipos simultáneamente.

Causas del trastorno temporomandibular

El trastorno temporomandibular no tiene una causa única, sino que se desarrolla por la combinación de múltiples factores. El factor principal es el apretamiento (clenching) y el bruxismo por estrés. El apretamiento inconsciente durante el día somete a los músculos masticatorios a una carga sostenida, provocando fatiga y dolor muscular. El hábito de bruxismo no solo causa trastorno temporomandibular sino también desgaste dental e hipersensibilidad, por lo que la intervención temprana es importante.

La maloclusión también es un factor, aunque investigaciones recientes sugieren que su influencia no es tan grande como se pensaba anteriormente. Más bien, hábitos cotidianos como apoyar la barbilla en la mano, masticar solo por un lado, dormir boca abajo y la mala postura por trabajo prolongado de escritorio actúan de forma combinada.

Los traumatismos (golpes en la mandíbula, abrir la boca excesivamente) o mantener la boca abierta durante tratamientos dentales prolongados también pueden ser desencadenantes. Las razones por las que es más frecuente en mujeres incluyen que las hormonas femeninas (estrógenos) afectan la laxitud articular, y que la articulación temporomandibular femenina es más pequeña y estructuralmente más susceptible a la carga.

Mejorar los síntomas con autocuidado

Se estima que aproximadamente el 80% de los trastornos temporomandibulares mejoran con autocuidado y cambios en los hábitos de vida. Lo primero que hay que abordar es la «corrección del TCH (Tooth Contacting Habit)». El TCH es el hábito de mantener los dientes superiores e inferiores en contacto fuera de las comidas, y se observa en muchos pacientes con trastorno temporomandibular.

En estado normal, los dientes superiores e inferiores no están en contacto excepto durante la masticación y la deglución. El tiempo total de contacto dental al día es de unos 20 minutos en condiciones normales. Compruebe conscientemente si está apretando los dientes durante el trabajo de escritorio o al usar el móvil. «Labios cerrados, dientes separados» es el lema; pegar notas adhesivas en el ordenador o el móvil como recordatorio es un método eficaz.

Las compresas calientes también son útiles. Aplicar una toalla caliente húmeda en la zona dolorida de la mandíbula durante 15 a 20 minutos alivia la tensión muscular. Para la inflamación aguda (si hay hinchazón o calor), use compresas frías; para el dolor muscular crónico, use compresas calientes. En la alimentación, evite los alimentos duros, corte en trozos pequeños y mastique de forma equilibrada por ambos lados. Si tiene el hábito de masticar chicle, suspéndalo.

Automasaje de la zona mandibular

El masaje del masetero es eficaz para reducir el dolor del trastorno temporomandibular. El masetero es el músculo que va desde debajo del pómulo hasta el ángulo de la mandíbula, y se endurece al apretar los dientes. Presione suavemente el masetero con las yemas de los dedos y masajee haciendo pequeños círculos. Realícelo 2 a 3 minutos, 2 a 3 veces al día.

También realice el masaje del temporal. Coloque los dedos en las sienes y masajee de la misma forma haciendo círculos. El temporal es un músculo que se tensa especialmente con el apretamiento. Al igual que la relación entre la contractura de hombros y el trabajo de escritorio, los músculos de la mandíbula también se agarrotan por la tensión prolongada.

Los ejercicios de apertura bucal también ayudan a mejorar los síntomas. Abra la boca lentamente lo máximo posible sin dolor y mantenga la posición durante 10 segundos. Repita 5 veces. Es importante no forzar la apertura excesiva, ya que puede empeorar los síntomas; realícelo dentro del rango sin dolor.

Tratamientos odontológicos

Si el autocuidado no produce mejoría, acuda al dentista (cirugía oral). El tratamiento más común es la terapia con férula: se usa una férula (protector bucal) durante el sueño para reducir la carga sobre la articulación temporomandibular. La férula uniformiza el patrón de contacto entre los dientes superiores e inferiores, distribuyendo la fuerza que se concentra en dientes o articulaciones específicos.

Como farmacoterapia, se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para reducir el dolor y la inflamación. También pueden prescribirse relajantes musculares. En casos graves, puede realizarse un lavado articular (inyección de suero fisiológico en la articulación) o cirugía artroscópica, pero los casos que requieren cirugía son menos del 5% del total.

La fisioterapia (ultrasonidos, electroterapia de baja frecuencia) también es eficaz para relajar la tensión muscular y mejorar la circulación. El enfoque de terapia cognitivo-conductual para la gestión del estrés y la corrección del TCH también es eficaz para la mejoría a largo plazo. Adquirir conocimientos básicos con libros sobre el trastorno temporomandibular facilita la comprensión del plan de tratamiento.

El trastorno temporomandibular mejora en la mayoría de los casos en un período de varios meses a un año. En lugar de precipitarse iniciando múltiples tratamientos simultáneamente, se recomienda un enfoque escalonado: primero mantener el autocuidado durante 2 a 4 semanas y, si no hay mejoría, acudir al dentista. La mejora de pequeños hábitos cotidianos tiene un gran efecto en la prevención y mejora del trastorno temporomandibular.

Puntos clave de este artículo

  • Aproximadamente el 80% de los trastornos temporomandibulares mejoran con autocuidado
  • La corrección del TCH (hábito de contacto dental) es la medida más importante
  • El automasaje del masetero y el temporal reduce el dolor
  • Las compresas calientes para el dolor muscular crónico y las frías para la inflamación aguda

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