Trauma

Trauma

Herida psicológica causada por un acontecimiento que desborda la capacidad de afrontamiento de la persona. Lo que determina si algo se convierte en trauma no es la gravedad objetiva del suceso, sino cómo reacciona el sistema nervioso del individuo.

Qué es el trauma

El trauma es el término general que designa tanto un acontecimiento que desborda la capacidad de afrontamiento de una persona como las consecuencias psicológicas y físicas que dicho acontecimiento genera. No solo los grandes sucesos - guerras, desastres, violencia, accidentes - se convierten en trauma. Como subraya Bessel van der Kolk, el trauma no se define por la gravedad objetiva del evento, sino por cómo reacciona el sistema nervioso de la persona. Ante un mismo acontecimiento, algunas personas desarrollan trauma y otras no. Esto no es una cuestión de «fortaleza», sino que depende de factores complejos como la disponibilidad de apoyo en ese momento, las experiencias previas y el estado del sistema nervioso.

La memoria grabada en el cuerpo

Los recuerdos traumáticos se almacenan de forma diferente a los recuerdos ordinarios. Los recuerdos normales son organizados cronológicamente por el hipocampo y se evocan como «sucesos del pasado». Sin embargo, los recuerdos traumáticos se codifican en un estado de hiperactivación de la amígdala, por lo que pierden su contexto temporal y se almacenan como fragmentos sensoriales (olores, sonidos, sensaciones corporales). Los flashbacks se experimentan como si «estuvieran ocurriendo ahora mismo» precisamente porque el recuerdo traumático no ha sido procesado como «pasado». La expresión de Van der Kolk «el cuerpo lleva la cuenta» se refiere a que el trauma se graba no solo como memoria cognitiva, sino también como patrones de tensión corporal, postura y respuestas del sistema nervioso autónomo.

La diversidad de las respuestas al trauma

Las respuestas al trauma no son uniformes. Lucha (ira, agresividad), huida (ansiedad, evitación), parálisis (entumecimiento, disociación) y sumisión (adaptación excesiva, respuesta de complacencia) son los cuatro patrones principales de respuesta. Cuál predomina depende de la situación y de las características del sistema nervioso de cada persona. Lo importante es que todas estas respuestas son reacciones adaptativas orientadas a la supervivencia. La respuesta de parálisis tiende a generar autorreproche - «no pude hacer nada» -, pero se trata de la mejor estrategia de supervivencia que el sistema nervioso seleccionó automáticamente ante una amenaza abrumadora.

El camino hacia la recuperación

Recuperarse de un trauma no significa olvidar lo sucedido. Es el proceso de integrar los recuerdos traumáticos fragmentados para que el sistema nervioso pueda reconocer que «aquello fue un suceso del pasado y ahora estoy a salvo». Judith Herman organizó la recuperación en tres fases: establecimiento de la seguridad (construcción de un entorno seguro y relaciones de confianza), recuerdo y duelo (renarración de la experiencia traumática y trabajo de duelo) y reconexión (reconstrucción de la vida cotidiana y las relaciones interpersonales). Este proceso no es lineal, sino que avanza con idas y venidas. El apoyo profesional especializado (terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, EMDR, Somatic Experiencing, entre otros) facilita enormemente la recuperación.

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