Oxitocina
Hormona implicada en la formación del apego, la confianza y los vínculos sociales. Se libera con el contacto físico y las interacciones cálidas, pero posee una doble cara: al mismo tiempo que refuerza la preferencia por el endogrupo, intensifica la exclusión del exogrupo.
Qué es la oxitocina
La oxitocina es una hormona peptídica producida en el hipotálamo y secretada por la neurohipófisis. Originalmente se conocía como la hormona que estimula las contracciones uterinas durante el parto y el reflejo de eyección de leche durante la lactancia, pero investigaciones recientes han revelado su profunda implicación en el comportamiento social en general. El contacto físico, los abrazos, las conversaciones con personas de confianza, la interacción con mascotas: todas estas formas de intercambio social cálido promueven la secreción de oxitocina.
La doble cara de la «hormona del amor»
La oxitocina suele denominarse «hormona del amor» u «hormona del vínculo» y se presenta en contextos positivos. Efectivamente, aumenta la sensación de confianza, promueve la empatía y reduce la ansiedad social. Sin embargo, sus efectos no son incondicionalmente benévolos. Las investigaciones muestran que la oxitocina incrementa el apego y la cooperación hacia el «endogrupo» (el grupo al que uno pertenece), pero al mismo tiempo intensifica la vigilancia y la exclusión hacia el «exogrupo» (el grupo al que uno no pertenece). Es decir, la oxitocina no es una «hormona que nos hace amables con todos», sino que tiene una faceta de «hormona que nos hace amables con los nuestros y hostiles con los ajenos».
Soledad y oxitocina
Cuando las conexiones sociales son escasas, las oportunidades de secreción de oxitocina disminuyen. Si la soledad se cronifica, la reducción de oxitocina puede provocar un aumento de la respuesta al estrés, lo que a su vez lleva a evitar aún más la interacción social, generando un círculo vicioso. Por el contrario, incluso interacciones sociales breves pero de calidad - conversaciones profundas, contacto físico, trabajo colaborativo - promueven la secreción de oxitocina y reducen el cortisol, la hormona del estrés. La intuición de que la conexión con otros es beneficiosa para la salud está respaldada por la fisiología de la oxitocina.
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