Crecimiento personal

Creatividad

Capacidad de generar ideas o productos nuevos y útiles. No es patrimonio exclusivo de los genios, sino un proceso cognitivo que cualquier persona puede ejercitar mediante la combinación de pensamiento divergente y pensamiento convergente.

Qué es la creatividad

La definición de creatividad varía ligeramente según los investigadores, pero hay dos elementos comunes: «novedad» y «utilidad». Algo meramente extravagante no se considera creativo. Solo cuando va acompañado de una utilidad real - resolver un problema o conmover a alguien - se habla de creatividad. Esta definición es importante porque rescata la creatividad del terreno del «destello de genialidad» como fenómeno místico y la devuelve al de «proceso de crear algo nuevo y útil» como habilidad entrenable.

Pensamiento divergente y pensamiento convergente

El proceso creativo se divide en dos grandes fases. El pensamiento divergente (fase de generar muchas ideas sin restricciones) y el pensamiento convergente (fase de evaluar, seleccionar y refinar las ideas generadas). La lluvia de ideas es un ejemplo típico de pensamiento divergente, pero la divergencia por sí sola no completa la creatividad. De hecho, lo que a muchas personas les resulta más difícil es la fase convergente. La paciencia y el criterio para seleccionar una idea entre cien y pulirla determinan la calidad del resultado creativo.

Lo que bloquea la creatividad

El mayor enemigo de la creatividad es el perfeccionismo. La presión de «tengo que tener una buena idea» bloquea de raíz el pensamiento divergente. Cuando el cerebro entra en modo evaluativo, las nuevas asociaciones se generan con dificultad. Esto se explica por la relación entre la red neuronal por defecto (red cerebral que se activa cuando estamos distraídos) y la red de control ejecutivo (red que se activa cuando estamos concentrados). Las ideas creativas tienden a surgir cuando la red por defecto está activa, pero el perfeccionismo sobreactiva la red de control ejecutivo y suprime la libre asociación. Que las ideas surjan durante un paseo o en la ducha se debe a que el control ejecutivo se relaja y la red por defecto se vuelve dominante.

La creatividad depende del entorno

La investigación de Teresa Amabile demostró que la creatividad no depende solo del talento individual, sino que está fuertemente influida por el entorno. En entornos con alta seguridad psicológica (donde no se castiga el error), la producción creativa aumenta; en entornos con vigilancia y evaluación estrictas, disminuye. También se sabe que las restricciones moderadas potencian la creatividad. El cerebro trabaja de forma más creativa con un «encuentra lo mejor dentro de estas condiciones» que con un «haz lo que quieras con total libertad». Las restricciones proporcionan un marco, y dentro de ese marco el pensamiento divergente funciona de manera más eficiente.

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