Estilo de vida

Por qué no puedes deshacerte de las cosas por «pena» - La ilusión cerebral que sobrevalora lo que posees

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El 80% de tu armario es ropa que no usas

Abre tu armario. Probablemente, más de la mitad de la ropa no la has usado ni una vez en el último año. «Quizás algún día la use», «me costó cara», «todavía está en buen estado». Por estas razones, la ropa que no usas sigue ocupando espacio en el armario.

No es solo la ropa. Electrodomésticos de cocina sin usar, libros ya leídos, auriculares rotos, zapatos que no te quedan bien. Con la excusa de «qué pena», los objetos innecesarios se acumulan por toda la casa. ¿Por qué los seres humanos no pueden desprenderse de cosas claramente innecesarias?

El efecto dotación: poseer algo aumenta su valor percibido

El «efecto dotación (endowment effect)» de la economía conductual es el concepto más importante para explicar este fenómeno. Los seres humanos valoran más lo que poseen que cuando no lo poseen.

En un famoso experimento de Daniel Kahneman (premio Nobel de Economía), se entregó una taza a los participantes y se les preguntó «¿por cuánto la venderías?». Quienes tenían la taza respondieron una media de 7 dólares. En cambio, a quienes no la tenían se les preguntó «¿cuánto pagarías por ella?» y respondieron una media de 3 dólares. La misma taza, pero el simple hecho de poseerla infló su valor subjetivo más del doble. (Se puede profundizar en libros sobre economía conductual)

Lo mismo ocurre con la ropa que no usas del armario. Si vieras la misma prenda en una app de segunda mano, no la comprarías ni por 5 euros; sin embargo, vender la tuya por 5 euros te parece «una pena». El simple hecho de poseerla hace que el cerebro infle su valor.

Aversión a la pérdida: el miedo a perder

En la base del efecto dotación se encuentra la «aversión a la pérdida (loss aversion)». El cerebro humano, al comparar una ganancia y una pérdida del mismo importe, siente la pérdida aproximadamente el doble de intensamente. La alegría de encontrar 100 euros es mucho menor que la tristeza de perder 100 euros.

Deshacerse de algo es, para el cerebro, una «pérdida». Aunque no uses ese objeto, el cambio de «estado de posesión» a «estado de no posesión» se percibe como pérdida. El miedo a perder la posibilidad de «quizás algún día lo use» es la verdadera naturaleza de ese «qué pena».

Cómo superar el «qué pena»

Conocer los sesgos cognitivos por sí solo no basta para deshacerse de las cosas. Presentamos métodos más prácticos.

El más eficaz es hacerse la «pregunta inversa». En lugar de «¿debería tirar esto?», pregúntate «si no lo tuviera, ¿lo compraría?». Si la respuesta es «no lo compraría», es que el efecto dotación está inflando su valor.

Otro método es la «regla de 1 año». Lo que no has usado en el último año tiene una probabilidad extremadamente alta de no usarse en el futuro. El «algún día» de «quizás algún día lo use» casi nunca llega. (Los libros sobre orden y organización también son una buena referencia)

Conclusión

No poder deshacerte de las cosas por «pena» se debe a dos sesgos cognitivos: el efecto dotación (la ilusión de que poseer algo aumenta su valor) y la aversión a la pérdida (el miedo excesivo a perder). El cerebro infla el valor de las posesiones más del doble de su valor real. Pregúntate «si no lo tuviera, ¿lo compraría?». Esa respuesta te revelará el valor real.

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