Por qué no recuerdas lo que estudiaste - Lo que la ciencia de la memoria revela sobre el verdadero aprendizaje
«Estudié tanto, ¿por qué no lo recuerdo?»
Subrayaste el libro de texto con marcador, organizaste cuidadosamente tus apuntes y pasaste horas frente al escritorio. Sin embargo, en el momento de ver las preguntas del examen, tu mente se queda en blanco. Esa sensación de desesperación de «hice tanto y no sirvió de nada» es una experiencia común no solo entre estudiantes, sino también entre profesionales que se preparan para certificaciones y adultos que aprenden nuevas habilidades.
Sin embargo, la causa de este problema no está necesariamente en tu capacidad de memoria ni en la cantidad de esfuerzo. Una de las causas es utilizar métodos de estudio que van en contra de los mecanismos de memoria del cerebro. Si comprendes cómo el cerebro almacena y olvida la información, resulta más fácil mejorar la retención con el mismo esfuerzo.
Por qué el cerebro olvida
El olvido es una función, no un defecto
La curva del olvido de Ebbinghaus muestra cómo la información aprendida se va olvidando con el paso del tiempo. El olvido no es un defecto del cerebro, sino una de sus funciones.
La cantidad de información que recibe el cerebro es enorme. Si memorizara absolutamente todo lo que fluye constantemente desde la vista, el oído, el tacto y el olfato, el cerebro se saturaría de inmediato. El olvido se compara con una «recolección de basura» que elimina la información irrelevante y facilita el acceso a la información importante.
El problema es que los criterios que el cerebro usa para juzgar qué es «importante» no coinciden con nuestras intenciones. Para el cerebro, «importante» significa información «relacionada con la supervivencia», «acompañada de emociones» o «encontrada repetidamente». El contenido de los libros de texto tiende a no cumplir estos criterios.
La barrera entre la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo
La información nueva se almacena temporalmente en el hipocampo (memoria a corto plazo). Después, durante el sueño, se considera que se transfiere del hipocampo a la corteza cerebral y se consolida como memoria a largo plazo. Este proceso de transferencia se denomina «consolidación de la memoria».
Algunos métodos de estudio logran introducir la información en la memoria a corto plazo, pero no cumplen las condiciones para promover su transferencia a la memoria a largo plazo. Mientras lees el libro de texto sientes que «lo entiendes», pero al día siguiente lo has olvidado. Esto sugiere que la información solo se almacenó temporalmente en el hipocampo y no se transfirió a la corteza cerebral.
Por qué los métodos de estudio que «parecen funcionar» no funcionan
La ilusión de la relectura
La «relectura», es decir, leer repetidamente el libro de texto, es un método de estudio habitual, pero se considera que su efecto en la retención es bajo. La razón por la que la relectura no funciona se encuentra en la «ilusión de fluidez (fluency illusion)».
Al leer por segunda vez, el texto se lee con más fluidez que la primera. El cerebro interpreta erróneamente esta fluidez como «lo he entendido» o «lo he memorizado». Sin embargo, leer con fluidez y haber consolidado algo en la memoria son fenómenos distintos. Existe una brecha entre «entender» algo mientras miras el texto y «recordarlo» sin el texto delante.
La trampa del marcador y los apuntes
Resaltar las partes importantes con marcador, resumir los puntos clave en un cuaderno. Estas acciones generan una «sensación de estar estudiando», pero se considera que su efecto en la consolidación de la memoria es limitado. Se debe a que se parecen más a una «reorganización de la información» y tienden a no imponer al cerebro la carga de «recordar».
En la consolidación de la memoria interviene el acto mismo de «recordar». Se cree que el proceso de extraer (retrieval) información del cerebro fortalece los circuitos neuronales de la memoria. Tanto el marcador como los apuntes son actos de «introducir» información, no de «extraerla».
5 métodos de aprendizaje basados en la ciencia de la memoria
1. Efecto de prueba (práctica de recuperación)
Consiste en practicar el recuerdo de lo aprendido sin mirar el texto. Tarjetas de memoria, preguntas de elaboración propia, escribir en una hoja en blanco. Se ha descrito que los estudiantes que hicieron esta «práctica de recuperación (retrieval practice)» obtuvieron mejores resultados que los que releyeron en las pruebas de 2 días y 1 semana después (Roediger y Karpicke, 2006).
Otro punto es que no importa si no logras recordar. Se considera que la experiencia de intentar recordar y fracasar también conduce a la consolidación de la memoria. Se cree que esa dificultad de «no poder recordar» envía al cerebro la señal de que «esta información es importante».
2. Repetición espaciada (spacing)
Se espera que repasar el mismo contenido 5 veces en un solo día sea menos eficaz para la retención que repasarlo una vez al día durante 5 días. Esto es el «efecto de espaciado (spacing effect)».
Un ejemplo de intervalo de repaso es un patrón de ampliación gradual: 1 día después del aprendizaje, 3 días después, 7 días después, 14 días después y 30 días después. Los programas de repetición espaciada (SRS) como Anki ajustan automáticamente estos intervalos.
3. Intercalado (interleaving)
En lugar de resolver «20 problemas solo de sumas y luego 20 solo de multiplicaciones», resolver «20 problemas mezclando aleatoriamente sumas, multiplicaciones y restas» suele dar mejores resultados a largo plazo. Esto es el «intercalado (interleaving)».
Al mezclar diferentes tipos de problemas, el cerebro termina decidiendo cada vez «qué método de resolución aplicar a este problema». Se cree que este proceso de decisión entrena la capacidad de aplicar el conocimiento de forma flexible.
4. Elaboración
Consiste en vincular la información nueva con lo que ya se sabe. «Esto se parece a aquel concepto que aprendí antes», «se aplica a esta situación de la vida cotidiana», «¿qué pasaría si cambiaran las condiciones?». Se considera que, al procesar la información desde múltiples ángulos, la red de memoria se enriquece y aumentan las pistas de recuperación.
5. Incorporar el sueño como parte del aprendizaje
Se ha descrito que la consolidación de la memoria se realiza principalmente durante el sueño. Durante la fase de sueño profundo (sueño de ondas lentas), la transferencia de información del hipocampo a la corteza cerebral puede intensificarse. Estudiar toda la noche de un tirón dificulta pasar por este proceso de consolidación, por lo que, aunque se recuerde a corto plazo, cuesta que quede en la memoria a largo plazo.
Dormir inmediatamente después de estudiar es una de las formas de ayudar a la consolidación de la memoria. La simple rutina de estudiar por la noche y dormir podría mejorar la tasa de retención en comparación con estudiar por la mañana.
El aprendizaje «difícil» es el que funciona
Lo que tienen en común los métodos de aprendizaje presentados aquí es que «no son cómodos». La dificultad de no poder recordar, la incomodidad de repasar cuando ya casi se ha olvidado tras dejar pasar un intervalo, la confusión de mezclar diferentes tipos de problemas. Se considera que estas «dificultades deseables (desirable difficulties)» promueven la consolidación de la memoria.
Por el contrario, los métodos de estudio que «se sienten fáciles» (relectura, marcador, apuntes resumidos) generan una sensación de estar aprendiendo, pero la información puede no quedar retenida. Reconocer esta brecha entre la intuición y la realidad es una pista para revisar los métodos de estudio.
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