La verdadera razón por la que a los adultos les cuesta aprender - La «barrera de la edad» según la neurociencia
«Con la edad ya no se memoriza» es solo parcialmente cierto
A partir de los 30 años, muchas personas empiezan a sentir que «su memoria ha empeorado». Un nuevo idioma, un examen de certificación, programación. Lo que en la época de estudiante se asimilaba en pocos días, ahora no se consolida ni en semanas. Esta percepción es, en parte, un hecho y, en parte, un malentendido.
Empecemos por la parte que es cierta. Con el envejecimiento, la neurogénesis del hipocampo (la generación de nuevas neuronas) efectivamente disminuye. Un equipo de investigación de la Universidad de Columbia publicó en 2018 un estudio que demostró que la neurogénesis en el hipocampo adulto desciende drásticamente con la edad. Esto se percibe como una «reducción en la velocidad de transferencia de información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo».
Sin embargo, la parte del malentendido también es considerable. La neuroplasticidad (la capacidad del cerebro para reorganizar sus conexiones) se mantiene durante toda la vida. La principal causa de que el cerebro adulto tenga dificultades para aprender no es el deterioro por la edad, sino problemas en el entorno y la estrategia de aprendizaje.
Los 3 verdaderos culpables que obstaculizan el aprendizaje adulto
1. Interferencia cognitiva: el problema de saber demasiado
El cerebro infantil es prácticamente una página en blanco, por lo que la información nueva se graba directamente. En cambio, el cerebro adulto almacena una enorme cantidad de conocimientos previos. Al aprender algo nuevo, se ejecuta automáticamente una comprobación de coherencia con el sistema de conocimientos existente, y la información contradictoria se descarta de forma inconsciente. Esto es la «interferencia cognitiva».
Por ejemplo, un adulto japonés que estudia inglés compara constantemente el orden «sujeto-verbo» del inglés con el orden «sujeto-objeto» del japonés. Este proceso de comparación consume recursos cognitivos y reduce la eficiencia del aprendizaje. En los niños, esta interferencia apenas se produce.
2. Sesgo de evitación del error: el miedo a equivocarse
Los adultos tienen una posición social. Si hacen un comentario fuera de lugar en una reunión, su reputación se resiente; si cometen un error gramatical en un idioma extranjero, sienten vergüenza. Esta psicología de «no querer equivocarse» inhibe el ensayo y error, que es esencial para el aprendizaje.
La investigación en ciencias del aprendizaje ha demostrado repetidamente que el proceso de corrección tras experimentar un error es lo más eficaz para consolidar la memoria. Equivocarse es el núcleo mismo del aprendizaje, pero los adultos intentan evitarlo. No se trata de envejecimiento cerebral, sino de un condicionamiento social. (Puedes profundizar con libros sobre ciencias del aprendizaje)
3. Atención dispersa: no hay tiempo para concentrarse
Para los estudiantes, aprender es su ocupación principal. Pueden dedicar 8 horas al día al estudio. Los adultos, en cambio, tienen el tiempo consumido por el trabajo, las tareas domésticas, la crianza y el mantenimiento de las relaciones personales, y apenas disponen de 30 minutos a 1 hora diaria para estudiar. Además, ese tiempo precioso se fragmenta por las notificaciones del móvil, la revisión del correo y la tentación de las redes sociales.
Según la investigación en psicología cognitiva, la eficiencia de una sesión de estudio interrumpida desciende hasta aproximadamente el 40% en comparación con una sesión continua. Gran parte de la sensación de «no poder memorizar» que experimentan los adultos no se debe a la capacidad cerebral, sino a la falta de un entorno que permita la concentración.
Aprovechar las «fortalezas ocultas» del cerebro adulto
No todo son malas noticias. El cerebro adulto posee armas poderosas que los niños no tienen.
Repaso elaborativo
La capacidad de memorizar información nueva vinculándola con conocimientos existentes mejora en proporción a la cantidad de conocimientos acumulados. Un ingeniero de 40 años que aprende programación puede asociar «variable» con «celda de Excel» y «función» con «fórmula matemática», comprendiendo los conceptos más rápido que un adolescente que parte de cero. La interferencia cognitiva puede ser tanto enemiga como aliada.
Capacidad metacognitiva
La capacidad de identificar «qué entiendo y qué no entiendo» (metacognición) mejora con la edad. Los niños tienden a avanzar creyendo que han comprendido, pero los adultos pueden evaluar con precisión su nivel de comprensión y concentrar recursos intensivamente en sus puntos débiles. Si se utiliza conscientemente esta capacidad, se puede maximizar la eficiencia del tiempo de estudio limitado. (Los libros sobre metacognición también son una buena referencia)
Práctica: estrategias de aprendizaje para adultos
Basándonos en el análisis anterior, presentamos tres estrategias concretas para que los adultos maximicen su eficiencia de aprendizaje.
En primer lugar, llevar un «cuaderno de errores». Registrar los errores cometidos durante el estudio y analizar por qué se produjeron. Convertir el sesgo de evitación del error en una ventaja, tratando los errores no como «vergüenza» sino como «datos», mejora drásticamente la velocidad de aprendizaje.
En segundo lugar, dividir las sesiones de estudio en bloques de 25 minutos. Este método, conocido como Técnica Pomodoro, es una contramedida eficaz contra el problema de la atención dispersa en adultos. Durante 25 minutos se desactivan todas las notificaciones y se mantiene una concentración total. Se intercalan descansos de 5 minutos y se repite. Acumular periodos cortos de concentración es mucho más eficaz que largas sesiones de estudio disperso.
En tercer lugar, «enseñar» los nuevos conocimientos. El proceso de explicar lo aprendido a alguien (o de organizarlo como si fueras a explicarlo) activa simultáneamente tanto el repaso elaborativo como la metacognición. Las partes que no se comprenden bien no se pueden explicar, por lo que los puntos débiles quedan claramente identificados.
Conclusión
La dificultad del aprendizaje adulto no se debe a que el cerebro se haya deteriorado. La causa son tres barreras estructurales: la interferencia cognitiva, el sesgo de evitación del error y la atención dispersa. Y todas ellas pueden superarse con la estrategia adecuada. Si se aprovechan conscientemente las fortalezas del cerebro adulto (el repaso elaborativo y la metacognición), la edad deja de ser un enemigo del aprendizaje para convertirse en un aliado.