Envejecimiento

Síntomas de la menopausia y cómo afrontarlos - Sofocos, insomnio e irritabilidad: soluciones concretas

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Por qué se produce la menopausia: la reacción en cadena de la caída de estrógenos

La causa fundamental de los trastornos menopáusicos es la disminución brusca de estrógenos (hormona folicular) asociada al declive de la función ovárica. La edad media de la menopausia en las mujeres japonesas es de aproximadamente 50,5 años, y el periodo perimenopáusico abarca los 5 años anteriores y posteriores, es decir, entre los 45 y los 55 años. No obstante, la variabilidad individual es amplia: algunas mujeres comienzan a experimentar síntomas alrededor de los 40, mientras que otras apenas los notan pasados los 55.

Los estrógenos no solo intervienen en la función reproductiva, sino también en el centro termorregulador del cerebro, en neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina, en el metabolismo óseo, en el metabolismo lipídico y en la elasticidad vascular. Cuando esta hormona disminuye rápidamente, todos los sistemas del organismo se ven obligados a reajustarse. Los trastornos menopáusicos son, en esencia, un estado transitorio de desadaptación durante ese proceso de reajuste.

Síntomas principales y sus mecanismos

Sofocos: un fallo en el centro termorregulador

El sofoco es el síntoma menopáusico más frecuente. Se manifiesta como sudoración repentina, sensación de calor en el rostro y la parte superior del cuerpo, y palpitaciones que duran varios minutos. Se produce porque la disminución de estrógenos vuelve hipersensible el centro termorregulador del hipotálamo. Normalmente, la zona termoneutra del cuerpo tiene un margen de unos 0,4 °C, pero durante la menopausia este margen se estrecha drásticamente, de modo que incluso un ligero aumento de temperatura se interpreta erróneamente como «calor», desencadenando sudoración y vasodilatación.

Insomnio: múltiples factores entrelazados

El insomnio menopáusico no es sencillo. Intervienen los despertares nocturnos provocados por los sofocos, las alteraciones en la secreción de melatonina debidas a la caída de estrógenos, la disminución de progesterona (que tiene efecto promotor del sueño) y el estrés psicológico. Se estima que entre el 40 % y el 60 % de las mujeres en la perimenopausia experimentan algún tipo de trastorno del sueño, una frecuencia aproximadamente el doble que antes de la menopausia.

Cambios de humor: impacto en el sistema serotoninérgico

Síntomas psicológicos como irritabilidad, ansiedad y ánimo depresivo están directamente relacionados con la disminución de estrógenos. Los estrógenos potencian la síntesis de serotonina y la sensibilidad de sus receptores; su reducción provoca un deterioro funcional del sistema serotoninérgico. Esto significa que la depresión menopáusica se origina por un mecanismo distinto al de la depresión clásica, lo que explica por qué en algunos casos los antidepresivos por sí solos no resultan eficaces.

THS (Terapia Hormonal Sustitutiva): comprender correctamente beneficios y riesgos

Efectos de la THS

La THS consiste en aportar estrógenos de forma exógena y es el tratamiento más eficaz para los síntomas menopáusicos. Reduce entre el 80 % y el 90 % de los sofocos y también es eficaz contra el insomnio, la sequedad vaginal y la pérdida de densidad ósea. Existen vías de administración oral, transdérmica (parches) y tópica (gel); en mujeres con útero es obligatorio combinar estrógenos con progestágenos.

La realidad de los riesgos

Desde que el estudio WHI (Women's Health Initiative) de 2002 informó de una asociación entre la THS y el riesgo de cáncer de mama, se extendió el temor hacia este tratamiento. Sin embargo, reanálisis posteriores han demostrado que, cuando se inicia dentro de los 10 años siguientes a la menopausia y antes de los 60 años, el aumento del riesgo de cáncer de mama es mínimo (menos de 1 caso adicional por cada 1.000 mujeres al año). Además, el riesgo de enfermedad cardiovascular y osteoporosis disminuye. Lo fundamental es tomar la decisión consultando con el ginecólogo, teniendo en cuenta el momento de inicio y los factores de riesgo individuales.

La medicina tradicional oriental como alternativa: prescripciones adaptadas a la constitución

Cuando existe rechazo a la THS o esta no es adecuada para la constitución de la paciente, la medicina tradicional oriental (kampo) es una opción válida. Las tres fórmulas más utilizadas para los trastornos menopáusicos son: Tokishakuyakusan, indicada para mujeres frioleras, con tendencia a la fatiga y a la retención de líquidos (constitución «deficiente»); Kamishoyosan, prescrita cuando predominan la irritabilidad, la ansiedad, la rigidez de hombros y los sofocos; y Keishibukuryogan, adecuada para mujeres con sofocos y frío simultáneos, cefaleas y rigidez de hombros (constitución «robusta»).

La eficacia de la medicina kampo depende en gran medida de la adecuación a la constitución (sho) de la paciente. Es más probable obtener resultados acudiendo a un médico especializado en kampo que eligiendo un producto de venta libre por cuenta propia. Además, el efecto suele tardar entre 2 y 4 semanas en manifestarse, por lo que conviene no esperar resultados inmediatos. (En libros sobre medicina tradicional oriental se puede aprender a elegir la fórmula según la constitución)

Estrategias concretas para aliviar los síntomas mediante hábitos de vida

Ejercicio: el aeróbico es lo más eficaz

Estudios indican que 150 minutos semanales o más de ejercicio aeróbico de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, montar en bicicleta) reducen la frecuencia e intensidad de los sofocos entre un 20 % y un 30 %. El ejercicio estimula la liberación de endorfinas y contribuye a mejorar el estado de ánimo. No obstante, el ejercicio intenso puede provocar sofocos, por lo que conviene mantener una intensidad que no eleve excesivamente la frecuencia cardíaca.

Alimentación: fitoestrógenos y nutrientes clave

Las isoflavonas de la soja son fitoestrógenos que se unen débilmente a los receptores de estrógenos. Algunos estudios sugieren que una ingesta diaria de 40 a 80 mg de isoflavonas (un bloque de tofu aporta unos 50 mg) puede aliviar los sofocos. Sin embargo, la respuesta individual varía mucho: el efecto es mayor en personas cuya flora intestinal puede convertir las isoflavonas en equol (aproximadamente el 50 % de la población japonesa). El calcio (800 mg/día o más) y la vitamina D (800-1.000 UI/día) son imprescindibles para mantener la densidad ósea.

Optimización del entorno de sueño

Mantener la temperatura del dormitorio entre 18 y 20 °C y utilizar ropa de cama con alta capacidad de absorción y secado rápido. Tener a mano compresas frías o un abanico para cuando un sofoco despierte durante la noche ayuda a reducir el tiempo de vigilia. La cafeína y el alcohol a partir de la tarde empeoran los sofocos, por lo que deben evitarse.

Cómo afrontar la menopausia según la edad

Si los síntomas de la perimenopausia comienzan a principios de los 40, el primer paso es acudir al ginecólogo para medir los niveles hormonales (FSH, estradiol) y conocer el estado actual de la función ovárica. En esta etapa, la irregularidad menstrual suele ser el síntoma principal y a menudo basta con mejorar los hábitos de vida. Entre los 45 y los 55 años, en la menopausia propiamente dicha, conviene valorar la introducción de THS o medicina kampo según la intensidad de los síntomas. No es necesario aguantar. A partir de los 55, los síntomas suelen remitir, pero aumenta el riesgo de pérdida de densidad ósea y dislipidemia, por lo que los chequeos médicos periódicos cobran importancia.

Cómo lograr que la pareja y la familia comprendan la situación

Los trastornos menopáusicos son difíciles de percibir desde fuera y resulta complicado obtener la comprensión del entorno. No es raro que se malinterpreten como «imaginaciones» o «pereza». El primer paso es comunicar los síntomas de forma concreta: «De repente me sube el calor y no puedo dejar de sudar», «Me despierto varias veces por la noche y sufro falta de sueño crónica». También es eficaz que la pareja acompañe a la consulta ginecológica, ya que recibir la explicación directamente del médico facilita la comprensión.

Cuándo acudir al médico y cómo elegir especialista

Si los síntomas interfieren en la vida diaria, no hay que dudar en acudir al ginecólogo. Indicadores concretos son: sofocos que se repiten varias veces al día, insomnio que persiste más de dos semanas, o un estado de ánimo tan bajo que impide trabajar o realizar las tareas domésticas. Para encontrar un médico especializado en menopausia, el listado de la Sociedad Japonesa de Medicina Femenina es una referencia útil. Un profesional que maneje tanto la THS como la medicina kampo permite considerar un abanico más amplio de opciones. (Los libros sobre menopausia también son una buena referencia)

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