Qué es el Experiencing Somático - Un enfoque para liberar el trauma a través del cuerpo
Conceptos básicos del Experiencing Somático
El Experiencing Somático (SE) es un enfoque de tratamiento del trauma desarrollado por el Dr. Peter Levine. A diferencia de las psicoterapias convencionales basadas en «hablar para procesar», su objetivo es liberar el trauma a través de las sensaciones corporales.
La idea fundamental del SE es que el trauma no se acumula en el cuerpo como el suceso en sí, sino como una respuesta incompleta del sistema nervioso ante ese suceso. Cuando nos enfrentamos a un peligro, el cuerpo intenta activar la respuesta de lucha o huida. Sin embargo, cuando no fue posible ni huir ni luchar, esa enorme cantidad de energía queda atrapada en el cuerpo.
El SE es un proceso que libera gradualmente esa energía atrapada en un entorno seguro. Profundizar en la comprensión de cómo el trauma queda almacenado en el cuerpo constituye una base importante para comenzar con el SE.
Por qué se aborda «desde el cuerpo»
Estudios de neuroimagen han demostrado que durante una experiencia traumática, la actividad del centro del lenguaje del cerebro (área de Broca) disminuye. Es decir, el trauma no se almacena en forma de palabras, sino como sensaciones corporales, emociones e imágenes.
Por esta razón, hablar sobre el trauma con palabras a veces no permite acceder a las reacciones acumuladas en el cuerpo. La experiencia de «lo entiendo con la cabeza, pero mi cuerpo sigue reaccionando» refleja precisamente esta desconexión.
El SE, al trabajar directamente con las sensaciones corporales, puede abordar incluso los recuerdos traumáticos que no pueden verbalizarse. Temblores, sensación de calor, contracción, expansión, entumecimiento: se rastrean cuidadosamente las señales que emite el cuerpo para completar las respuestas defensivas inconclusas.
Cómo se desarrolla una sesión de SE
Las sesiones de SE siguen un proceso diferente al de la terapia convencional. El terapeuta pregunta repetidamente al cliente qué siente en su cuerpo en ese momento. «¿Sientes algo en la zona del pecho?», «Si esa sensación tuviera forma o color, ¿cuál sería?», «¿Esa sensación se mueve?».
El cliente cierra los ojos (o los mantiene abiertos) y dirige la atención hacia el interior de su cuerpo. Entonces emergen diversas sensaciones: opresión, vibración, calidez, frío, pesadez, ligereza. El terapeuta rastrea estas sensaciones mientras acompaña al cuerpo en su proceso natural de liberación.
Un aspecto importante es que en el SE no es necesario relatar la experiencia traumática en detalle. Como el procesamiento avanza a través de las sensaciones corporales, se considera que el riesgo de retraumatización es relativamente bajo.
Titulación y pendulación
Las técnicas centrales del SE son la «titulación» y la «pendulación». La titulación consiste en acercarse a las sensaciones relacionadas con el trauma en pequeñas dosis. Como en un experimento químico donde se añade reactivo gota a gota, uno se aproxima al trauma poco a poco, sin llegar a sentirse desbordado.
La pendulación consiste en oscilar como un péndulo entre las sensaciones incómodas y las sensaciones agradables (recursos). Tras tocar la sensación de contracción relacionada con el trauma, se devuelve la atención a un lugar seguro y cómodo dentro del cuerpo. Mediante este movimiento de ida y vuelta, el sistema nervioso adquiere gradualmente la capacidad de procesar el trauma.
Gracias a estas técnicas, el SE permite procesar el trauma «poco a poco y de forma segura». No es necesario procesarlo todo de una vez; se avanza al ritmo del cuerpo.
Casos en los que el SE es especialmente eficaz
El SE resulta particularmente eficaz en las siguientes situaciones: traumas difíciles de verbalizar (traumas preverbal de la infancia, violencia sexual, etc.), traumas que se manifiestan como síntomas corporales (dolor crónico, síntomas físicos sin causa aparente) y casos en los que la terapia conversacional convencional no ha producido mejoras.
También es adecuado para personas con síntomas disociativos intensos. El SE, al dirigir gradualmente la atención hacia las sensaciones corporales, facilita la reconexión con las sensaciones corporales que la disociación había desconectado. Comprender los patrones de respuesta traumática antes de abordar el SE profundiza la comprensión de lo que ocurre en el propio cuerpo.
Por otro lado, el SE no es una panacea. En casos de trastornos disociativos graves o cuando la persona se encuentra actualmente en una situación de peligro, la prioridad es asegurar la seguridad y la estabilización.
Diferencias con otras terapias de trauma
El EMDR es un método que utiliza movimientos oculares para facilitar el procesamiento de recuerdos traumáticos y se centra en recuerdos específicos. El SE se diferencia en que se enfoca en los patrones de respuesta acumulados en el cuerpo más que en recuerdos concretos.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) busca modificar los patrones de pensamiento relacionados con el trauma, mientras que el SE prioriza las sensaciones corporales sobre la cognición. La terapia de esquemas persigue la transformación de patrones interpersonales a largo plazo, mientras que el SE busca la regulación del sistema nervioso.
En la práctica clínica, es frecuente combinar estos enfoques, y «cuál es el mejor» depende de la situación individual de cada persona.
Preparación para recibir SE
Si te interesa el SE, el primer paso es buscar un profesional certificado en SE. En España y Latinoamérica existen directorios de profesionales formados en SE a través de las asociaciones locales.
En la primera sesión, se comunican los síntomas actuales, las dificultades y una visión general del trauma (no es necesario dar detalles), y se comprueba la compatibilidad con el terapeuta. Como el SE implica dirigir la atención a las sensaciones corporales, al principio es normal sentir que «no noto nada» o «no lo entiendo bien».
La frecuencia de las sesiones suele ser semanal o quincenal, y la duración varía de varios meses a varios años según la persona. Es importante avanzar sin prisa, respetando el ritmo del cuerpo.
Prácticas de SE en la vida cotidiana
Incluso sin recibir sesiones de SE, es posible incorporar su filosofía en el día a día. Se trata de cultivar el hábito de prestar atención a las sensaciones corporales: practicar regularmente el «¿qué siento ahora mismo y en qué parte del cuerpo?».
Cuando sientas estrés, en lugar de centrarte en los pensamientos, observa las reacciones de tu cuerpo. Los hombros elevados, la respiración superficial, el estómago contraído. Al notarlo, respira profundamente y transmite a tu cuerpo el mensaje de «estás a salvo». El hábito de escuchar la voz del cuerpo sostiene la recuperación del trauma en el nivel cotidiano.
Prestar atención a la sensación de las plantas de los pies al caminar, saborear con detenimiento las texturas y sabores al comer, recibir con todo el cuerpo la calidez del agua al bañarse. Esta atención cotidiana a las sensaciones corporales se convierte en un ancla que mantiene la conciencia, propensa a la disociación, conectada al «aquí y ahora».