Recuperación

Reintegrarse en la sociedad con antecedentes penales: cómo empezar de nuevo tras un error del pasado

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El «castigo invisible» que continúa tras haber cumplido la pena

Aunque legalmente hayas cumplido tu condena y pagado tu deuda con la sociedad, esta no te acepta fácilmente. La barrera del empleo, la búsqueda de vivienda, la reconstrucción de relaciones personales. La exclusión social derivada de los antecedentes penales se denomina «castigo invisible» y constituye un importante factor de riesgo de reincidencia.

3 apoyos para la reinserción social

1. Aprovechar los servicios de apoyo al empleo

Servicios públicos de empleo, programas de empleadores colaboradores (empresas que comprenden la contratación de personas con antecedentes), formación profesional en centros de protección y rehabilitación. Existen lugares donde puedes trabajar aunque tengas antecedentes penales. Consulta con los servicios de libertad condicional o los centros de apoyo a la vida comunitaria.

2. Asegurar una vivienda

Centros de protección y rehabilitación, hogares de preparación para la autonomía, aseguramiento de vivienda mediante asistencia social. Sin una dirección no puedes conseguir empleo, por lo que asegurar la vivienda es la máxima prioridad. Los centros de rehabilitación y las oficinas de bienestar social de cada zona son los puntos de contacto. (Los libros sobre reinserción social también pueden ser de ayuda)

3. No aislarse

El mayor enemigo de la reinserción social es el aislamiento. Agentes de libertad condicional, asociaciones de voluntariado para la rehabilitación, grupos de autoayuda: mantén el vínculo con personas que te apoyen. Una comunidad que te acepte conociendo tu pasado se convierte en una gran fuerza para empezar de nuevo. (Los libros sobre rehabilitación y nuevos comienzos permiten leer testimonios concretos)

El tratamiento legal de los «antecedentes penales» y el paso del tiempo

En la legislación japonesa, transcurrido un determinado período desde el cumplimiento de la pena, los efectos legales de los antecedentes penales se extinguen (artículo 34-2 del Código Penal). Para penas de prisión o superiores son 10 años, y para multas o inferiores son 5 años, tras los cuales legalmente se pierde «el efecto de la sentencia». Esto significa que desaparece la obligación de declararlo en el apartado de antecedentes del currículum.

Sin embargo, la extinción del efecto legal y la desaparición del prejuicio social son cuestiones distintas. Artículos de prensa que permanecen en internet, rumores, una arraigada discriminación hacia las personas con antecedentes. Esto no se resuelve con la ley. Por eso es tan importante aprovechar los sistemas de apoyo y mantener vínculos con comunidades comprensivas.

El poder de las «conexiones» para prevenir la reincidencia

Según las estadísticas del Ministerio de Justicia, aproximadamente el 70% de los reincidentes estaban desempleados en el momento de reincidir. Además, la tasa de reincidencia de las personas sin vivienda estable es aproximadamente 3 veces mayor que la de quienes tienen vivienda. Es decir, las claves principales para prevenir la reincidencia son «empleo» y «vivienda», y las «conexiones humanas» que los sustentan.

Voluntarios de rehabilitación (agentes de libertad condicional), grupos de autoayuda (DARC, AA, etc.), ONG de apoyo al empleo. Los vínculos con estos apoyos previenen el aislamiento y se convierten en una red de seguridad a la que recurrir en momentos difíciles. No necesitas pensar que «tengo que arreglármelas solo». Pedir ayuda no es debilidad, sino el paso más seguro hacia la reinserción social.

Resumen

La reinserción social tras los antecedentes penales tiene tres claves: apoyo al empleo, aseguramiento de vivienda y prevención del aislamiento. Los errores del pasado no se borran, pero el futuro se puede cambiar. El apoyo existe y empezar de nuevo es posible.

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