Cómo apoyar a los padres que envejecen
La actitud mental para afrontar el envejecimiento de los padres
A medida que los padres envejecen, aparecen cambios físicos y cognitivos. Presenciar cómo unos padres que siempre estuvieron bien enferman o empiezan a tener olvidos frecuentes supone una gran carga psicológica para los hijos.
Lo primero y más importante
Lo primero y más importante es aceptar el envejecimiento de los padres no como un «problema», sino como un «cambio natural». Envejecer le ocurre a todo el mundo y no es en sí algo por lo que entristecerse. Cuando notes cambios en tus padres, no te precipites: empieza por comprender con precisión la situación actual.
Enfoques básicos de apoyo
Respetar la voluntad de los padres
Por ejemplo, lo más importante al apoyar a unos padres mayores es respetar su propia voluntad. En lugar de decidir unilateralmente «deberías hacer esto», escucha con atención qué tipo de vida desean llevar.
Según encuestas del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, alrededor del 70 % de los cuidadores domiciliarios sienten «carga emocional», y las personas que abandonan su empleo por motivos de cuidado ascienden a unas 100 000 al año.
Los padres con un fuerte sentido de la independencia suelen resistirse a aceptar ayuda de sus hijos. En lugar de una actitud condescendiente de «te voy a ayudar», acercarse desde una posición de igualdad con un «vamos a pensarlo juntos» marca la diferencia en los resultados.
Informarse y aprovechar los recursos públicos
En Japón existen diversos servicios públicos de apoyo a las personas mayores, empezando por el sistema de seguro de dependencia. Conviene recopilar con antelación información básica: cómo solicitar la certificación de dependencia, los tipos de servicios disponibles y una estimación de los costes.
El centro de apoyo integral comunitario es la ventanilla de consulta para todo lo relacionado con la vida de las personas mayores. Si tienes dudas o inquietudes sobre el cuidado, te recomendamos acudir allí en primer lugar. Los libros sobre los fundamentos del cuidado también ayudan a organizar los conocimientos.
Estrategias para el cuidado a distancia
Por ejemplo, cuando se vive lejos de los padres, el apoyo cotidiano se complica. Sin embargo, hay muchas cosas que se pueden hacer a distancia.
Llamadas telefónicas o videollamadas periódicas para comprobar cómo están, utilizar servicios de vigilancia comunitarios, tener preparado un sistema de contacto para emergencias: crear mecanismos que aporten tranquilidad a pesar de la distancia facilita la continuidad. En las visitas, conviene revisar el entorno del hogar (escalones, pasamanos, iluminación) y proponer mejoras de seguridad.
El reparto de responsabilidades entre hermanos
El cuidado de los padres tiende a recaer sobre una sola persona. Si hay hermanos, conviene hablar sobre el reparto de tareas en una fase temprana. Apoyo económico, vigilancia cotidiana, acompañamiento a consultas médicas: se clarifican las aportaciones que cada uno puede hacer.
Cuando existe una diferencia de implicación entre hermanos, el asunto puede derivar en un conflicto emocional. La clave es no acumular la frustración de «¿por qué siempre me toca a mí?», sino compartir la situación periódicamente y crear un espacio para ajustar el desequilibrio de la carga.
El cuidado del propio cuidador
No son pocos quienes, por centrarse en el apoyo a los padres, sacrifican su propia salud. El agotamiento del cuidador (caregiver burnout) es un problema grave que provoca deterioro físico y mental.
No olvides reservar tiempo para ti, mantener tus aficiones y vínculos sociales, y consultar a un profesional cuando sea necesario. Recurrir a grupos de apoyo para cuidadores o a servicios de asesoramiento psicológico también resulta eficaz. Las guías prácticas sobre el cuidado de personas mayores también son útiles para conocer estrategias concretas. (Libros sobre los fundamentos del cuidado)
Una oportunidad para replantearse la relación con los padres
Apoyar a los padres es también una oportunidad para replantearse la relación paterno-filial. Expresar la gratitud que nunca se dijo o escuchar la historia de vida de los padres puede profundizar la relación. (Los libros relacionados también pueden ser de ayuda)
Por otro lado, también pueden aflorar rencillas del pasado o emociones no resueltas. No es necesario resolverlo todo, pero afrontar con honestidad los propios sentimientos y, si es preciso, recurrir a la ayuda de un profesional es una opción válida.
Puntos clave de este artículo
- Conocer los pasos concretos de los enfoques básicos de apoyo
- Dominar las claves del cuidado a distancia
- Incorporar a la rutina el reparto de responsabilidades entre hermanos
- Comprender el mecanismo de respetar la voluntad de los padres
Conclusión: un apoyo sostenible y sin excesos
Apoyar a unos padres que envejecen es un compromiso a largo plazo. En lugar de aspirar a la perfección, lo que da mejores resultados es encontrar una forma de continuar sin excesos, manteniendo el equilibrio con la propia vida. No cargues con todo en soledad: apóyate en los servicios públicos y en las personas de tu entorno, y cuida tanto de tus padres como de ti mismo.