El sexo durante la menopausia - Cómo mantener la intimidad adaptándose a los cambios del cuerpo
Menopausia y cambios sexuales
La menopausia (generalmente entre los 45 y los 55 años) conlleva diversos cambios corporales debido a la caída brusca de estrógeno. Según la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS), aproximadamente el 50 % de las mujeres en la menopausia experimentan cambios en la función sexual y alrededor del 40 % reportan dolor durante las relaciones.
Sin embargo, la menopausia no es «el fin de la sexualidad». Adaptándose a los cambios del cuerpo y ampliando la definición de sexo, es perfectamente posible mantener una vida sexual plena después de la menopausia. De hecho, no son pocas las mujeres que reportan que «el sexo se volvió más placentero» tras la menopausia. Las razones: desaparece la preocupación por el embarazo, la crianza se relaja y se dispone de más tiempo, y se conoce mejor el propio cuerpo.
Cambios sexuales durante la menopausia
Sequedad y atrofia vaginal
La disminución de estrógeno hace que las paredes vaginales se adelgacen y se reduzca la lubricación (vaginitis atrófica). Esto aumenta la fricción durante el coito y puede causar dolor o sangrado. Entre el 50 y el 60 % de las mujeres menopáusicas experimentan este síntoma, pero solo alrededor del 25 % consultan al médico.
Cambios en el deseo sexual
La disminución de estrógeno y testosterona afecta al deseo sexual. No obstante, los cambios en la libido varían mucho entre personas, y muchas mujeres mantienen su deseo tras la menopausia. Incluso cuando hay disminución, el «deseo reactivo» (sentirse excitada solo tras recibir estimulación) suele mantenerse. (Los libros sobre sexualidad en la menopausia permiten profundizar en el tema)
Cambios en el orgasmo
El debilitamiento del suelo pélvico puede reducir la intensidad del orgasmo. Sin embargo, en muchos casos se puede mejorar con ejercicios de Kegel (entrenamiento del suelo pélvico).
Medidas concretas
1. Usar lubricante
Los lubricantes a base de agua alivian de inmediato las molestias por sequedad vaginal. Los de base de silicona duran más, pero no son compatibles con juguetes sexuales de silicona. Usar lubricante no es prueba de que «el cuerpo esté estropeado», sino una herramienta racional para un sexo cómodo.
2. Terapia local con estrógeno
Los tratamientos que aplican estrógeno directamente en la vagina (comprimidos vaginales, cremas, anillos) son muy eficaces contra la atrofia y la sequedad vaginal. A diferencia de la terapia hormonal sustitutiva (THS) sistémica, la aplicación local tiene un impacto mínimo en el organismo y puede usarse de forma segura en la mayoría de las mujeres. Consulta con tu ginecólogo.
3. Ampliar la definición de sexo
Si la penetración duele, no es necesario insistir en ella. Sexo oral, caricias manuales, masajes, uso de vibradores: se puede compartir placer e intimidad plenamente sin penetración. Soltar la idea fija de «sexo = penetración» es la clave principal para enriquecer la vida sexual durante la menopausia.
4. Hablar abiertamente con la pareja
Comunicar los cambios del cuerpo a la pareja requiere valentía, pero ocultarlos empeora la relación. «Últimamente la penetración me duele a veces», «me gustaría usar lubricante», «necesito más preliminares». Transmitir peticiones concretas facilita que la pareja pueda adaptarse. (Los libros sobre relaciones de pareja también pueden ser de ayuda)
Resumen
La menopausia no es el fin de la sexualidad, sino el comienzo de un nuevo capítulo. Adaptarse a los cambios del cuerpo, recurrir a lubricantes y apoyo médico, ampliar la definición de sexo y dialogar abiertamente con la pareja: estas prácticas hacen posible una vida sexual plena también después de la menopausia.