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Afrontar los cambios sexuales en la menopausia - Aceptar las transformaciones del cuerpo y la mente

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Menopausia y cambios sexuales: qué está ocurriendo

La menopausia es un periodo en el que la secreción de estrógeno disminuye drásticamente. Este cambio provoca síntomas físicos como sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y disminución del deseo. Según la Sociedad Japonesa de Obstetricia y Ginecología, aproximadamente el 80 % de las mujeres experimentan síntomas menopáusicos.

Los hombres también experimentan una disminución de testosterona con la edad, lo que afecta al deseo sexual y a la función eréctil. En el caso masculino se denomina «síndrome LOH (hipogonadismo masculino tardío)» y progresa gradualmente a partir de finales de los cuarenta. Los cambios sexuales en la menopausia no son un problema exclusivamente femenino, sino un tema que concierne a ambos miembros de la pareja.

Lo importante es entender que estos cambios no son una enfermedad, sino un proceso biológicamente natural. En lugar de percibir los cambios como una «anomalía», adoptar una actitud de adaptación al nuevo estado del cuerpo reduce la carga psicológica.

Afrontar los cambios físicos

Sequedad vaginal y dolor durante las relaciones

El uso de lubricantes o hidratantes de venta libre es la medida más accesible. Los lubricantes pueden ser a base de agua, silicona o aceite, cada uno con características diferentes. Los de base acuosa son los más seguros y fáciles de usar; los de silicona tienen mayor duración pero deben evitarse con productos de silicona. Las cremas tópicas con estrógeno se prescriben en ginecología y mejoran la atrofia de la mucosa vaginal.

Soportar el dolor y continuar con las relaciones sexuales debe evitarse, ya que puede generar aversión psicológica. El dolor durante el coito no es algo que haya que aguantar, sino un síntoma que puede tratarse médicamente.

Cambios en el deseo sexual

La disminución del deseo es un cambio natural y no hay razón para culparse. Sin embargo, «no tener deseo» no significa que «la intimidad sea innecesaria». Aceptar que la forma del deseo cambia y reconstruir la intimidad a partir del contacto físico (abrazos, masajes, tomarse de la mano) es otra vía posible. Es importante entender el deseo sexual no como un binario de «sí/no», sino como un gradiente. (Los libros especializados sobre salud en la menopausia permiten consultar los conocimientos más actuales)

Comunicación con la pareja

Comunicar los cambios de la menopausia a la pareja es clave para mantener la relación. Compartir el hecho de que «no es que no tenga deseo, sino que mi cuerpo está cambiando» reduce los malentendidos y la ansiedad del otro.

Si la pareja no comprende los cambios de la menopausia, puede malinterpretar la situación pensando «¿ya no le resulto atractivo/a?» o «¿ya no me quiere?». Compartir los hechos médicos previene estos malentendidos y reduce la ansiedad mutua. Acudir juntos al ginecólogo o a terapia de pareja también es eficaz: escuchar juntos la explicación médica permite abordar el problema como «un reto de los dos».

La terapia hormonal sustitutiva (THS) como opción

Cuando los síntomas menopáusicos interfieren con la vida diaria, la terapia hormonal sustitutiva (THS) es una opción. Al suplementar estrógeno, se pueden aliviar síntomas como la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones y los sofocos.

Sin embargo, la THS también conlleva riesgos. Con el uso prolongado se ha reportado un ligero aumento del riesgo de cáncer de mama (aproximadamente 1 caso adicional por cada 1000 mujeres al año) y un aumento del riesgo de tromboembolismo venoso. Por otro lado, también ofrece beneficios como la prevención de la osteoporosis y la reducción del riesgo cardiovascular. El equilibrio entre riesgos y beneficios varía según el estado de salud individual y los antecedentes familiares, por lo que es importante decidir tras consultar ampliamente con el ginecólogo.

Además de la THS, existen diversos enfoques según los síntomas: medicina tradicional (kampo), suplementos con isoflavonas de soja, entrenamiento del suelo pélvico y ejercicio aeróbico. Es importante no aferrarse a un solo método y encontrar la combinación adecuada para cada persona.

Explorar nuevas formas de intimidad

En lugar de obsesionarse con la frecuencia o la forma de las relaciones sexuales, se redefine qué tipo de intimidad resulta cómoda para ambos. Dedicar tiempo consciente al contacto físico, retomar la costumbre de tener citas, expresar gratitud en el día a día: la intimidad más allá del sexo también mejora la calidad de la relación.

La menopausia tiende a centrar la atención en «lo que se pierde», pero si se cambia la perspectiva, también es una etapa en la que se puede construir una intimidad basada en una confianza y comprensión profundas que no existían en la juventud. Aceptar juntos los cambios del cuerpo y explorar nuevas formas de relación es en sí mismo una oportunidad para fortalecer la relación de pareja. (Las guías prácticas sobre reconstrucción de la relación de pareja pueden ser de ayuda)

Puntos clave de este artículo

  • Los cambios hormonales de la menopausia afectan directamente al deseo y las sensaciones, y ocurren tanto en hombres como en mujeres
  • Conocer los tipos de lubricantes y recurrir a la atención médica permite reducir las molestias físicas
  • La THS tiene beneficios y riesgos, y debe decidirse con el ginecólogo según la situación individual
  • La intimidad más allá del sexo también es un elemento importante para la calidad de la relación

Resumen: aceptar los cambios y reconstruir la relación

La menopausia no es un final, sino un punto de inflexión en el que cambia la forma de la intimidad. Comprender correctamente los cambios del cuerpo, dialogar con franqueza con la pareja y buscar juntos una nueva forma de relación es la mejor manera de atravesar esta etapa.

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