Pareja

Afrontar los cambios sexuales en la menopausia - Aceptar las transformaciones del cuerpo y la mente

Este artículo se lee en unos 8 minutos Redacción y gestión: Kokomori

La menopausia y los cambios sexuales: qué está ocurriendo

La menopausia es el periodo en el que la producción de estrógenos cae con rapidez. Ese cambio desencadena síntomas físicos como la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales o la disminución del deseo. No son pocas las personas que notan algún síntoma, pero su intensidad y la forma en que aparece varían muchísimo de una a otra. Hay quien atraviesa esta etapa casi sin darse cuenta y quien sufre molestias tan intensas que llegan a alterar su vida diaria.

En los hombres, la testosterona también desciende de forma gradual con la edad y afecta al deseo sexual y a la función eréctil. En su caso se conoce como síndrome LOH (hipogonadismo de inicio tardío) y suele avanzar a partir de finales de la cuarentena. Los cambios sexuales de la mediana edad no son un asunto exclusivo de las mujeres, sino un tema que concierne a los dos miembros de la pareja.

Lo importante es que estos cambios no son una enfermedad, sino un proceso biológicamente natural. Entenderlos como una adaptación a un nuevo estado del cuerpo, y no como una anomalía, alivia la carga psicológica.

Cómo afrontar los cambios físicos

Sequedad vaginal y dolor en las relaciones

Usar lubricantes y humectantes de venta libre es la medida más accesible. Los lubricantes se presentan en formulaciones con base de agua, de silicona y de aceite, y cada una tiene propiedades distintas. Los de base acuosa son los más seguros y fáciles de usar; los de silicona duran más, pero no conviene combinarlos con productos de silicona. Las cremas tópicas con estrógenos las prescribe el ginecólogo y actúan mejorando la atrofia de la mucosa vaginal.

Conviene evitar soportar el dolor para mantener las relaciones sexuales, porque acaba generando rechazo psicológico. El dolor durante el coito no es algo que haya que aguantar: es un síntoma que puede abordarse médicamente.

Los cambios en el deseo sexual

La disminución del deseo es un cambio natural y no hay razón para culparse. Dicho esto, «no tener deseo» no significa que la intimidad sea innecesaria. Si aceptas que la forma del deseo cambia, puedes reconstruir la intimidad empezando por el contacto físico: abrazos, masajes, darse la mano. La clave está en entender el deseo no como un interruptor de todo o nada, sino como un degradado. La inquietud suele disiparse en cuanto se sabe qué está pasando de verdad en el cuerpo.

La comunicación con la pareja

Compartir con la pareja los cambios de la menopausia es la clave para sostener la relación. Transmitir que «no es que no tenga deseo, es que mi cuerpo está cambiando» reduce los malentendidos y la inseguridad del otro.

Cuando la pareja no comprende los cambios de la menopausia, puede interpretar la situación como «quizá ya no le atraigo» o «quizá ya no me quiere». Compartir los hechos médicos evita esas lecturas equivocadas y calma la ansiedad de ambos lados. También resulta eficaz acudir juntos al ginecólogo o a una terapia de pareja: escuchar la explicación médica uno al lado del otro permite compartir el asunto como un desafío que pertenece a los dos.

La terapia hormonal sustitutiva (THS) como opción

Cuando los síntomas de la menopausia interfieren en la vida diaria, la terapia hormonal sustitutiva (THS) se convierte en una opción. Aportar estrógenos puede aliviar molestias como la sequedad vaginal, el dolor en las relaciones o los sofocos.

La THS conlleva riesgos, eso sí. En un gran ensayo controlado aleatorizado con estrógenos combinados con progestágeno (publicado en 2002, con 16.608 mujeres posmenopáusicas seguidas durante una media de 5,2 años), el cáncer de mama invasivo apareció 8 veces más por cada 10.000 mujeres y año, y el tromboembolismo pulmonar se registró igualmente 8 veces más. El incremento equivale a algo menos de un caso por cada 1.000 mujeres al año, pero cuanto más se prolonga el tratamiento, menos despreciable resulta esa diferencia. En el mismo ensayo, en cambio, se produjeron 5 fracturas de cuello femoral menos por cada 10.000 mujeres y año, lo que indica que la THS actúa a favor de la salud ósea. La enfermedad coronaria y el ictus, sin embargo, no disminuyeron en ese ensayo, sino que aumentaron, y por eso no se recomienda emplear la THS con la finalidad de prevenir enfermedades cardiovasculares. Como el equilibrio entre riesgos y beneficios depende del estado de salud y de los antecedentes familiares de cada persona, es importante decidir después de conversarlo a fondo con el ginecólogo.

Más allá de la THS existen enfoques diversos según los síntomas: la medicina herbal tradicional (fórmulas como tokishakuyakusan o kamishoyosan), los suplementos con isoflavonas de soja, el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico o el ejercicio aeróbico. Antes que fijarse en un único método, lo que cuenta es encontrar la combinación que te va.

Buscar nuevas formas de intimidad

En lugar de obsesionarse con la frecuencia o la forma de la actividad sexual, redefinid qué intimidad resulta cómoda para los dos. Reservar tiempo de manera consciente para el contacto físico, recuperar la costumbre de tener citas o poner en palabras la gratitud del día a día son formas de intimidad al margen del sexo que elevan la calidad de la relación.

La menopausia tiende a dirigir la mirada hacia lo que se pierde, pero vista desde otro ángulo es también una etapa en la que se puede construir una intimidad sostenida por una confianza y una comprensión profundas que no estaban al alcance en la juventud. Aceptar juntos los cambios del cuerpo y el propio proceso de buscar de la mano una nueva forma de relación se convierte en una oportunidad para fortalecer la relación de pareja. Abrir juntos una de las guías sobre reconstrucción de la relación de pareja también sirve como punto de partida para el diálogo.

Puntos clave de este artículo

  • Los cambios hormonales de la menopausia afectan directamente al deseo y a las sensaciones corporales, y le ocurren tanto a las mujeres como a los hombres
  • Conocer los tipos de lubricante y recurrir a la atención médica alivia las molestias físicas
  • La THS tiene beneficios y riesgos: decide con el ginecólogo según tu propia situación
  • La intimidad al margen de la actividad sexual también es un elemento importante de la calidad de la relación

Conclusión: aceptar el cambio y reconstruir la relación

La menopausia no es un final, sino un punto de inflexión en el que cambia la forma de la intimidad. Comprender bien los cambios del cuerpo, hablar con franqueza con la pareja y buscar una nueva forma de relación que os siente bien a los dos es la mejor manera de atravesar esta etapa.

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