Familia

Cómo resolver los conflictos familiares de forma pacífica

Este artículo se lee en unos 6 minutos

Las investigaciones del psicólogo Gottman demuestran que la forma de gestionar los conflictos determina la calidad de la relación. Por qué surgen los conflictos familiares

Precisamente porque la familia es la relación más íntima, los conflictos tienden a volverse más graves. Las causas son diversas: diferencias de valores, brechas generacionales, desajustes en las expectativas de rol, problemas económicos, etc. (Libros sobre comunicación familiar)

Lo que diferencia los conflictos familiares de los conflictos en otras relaciones es que «no hay escapatoria». Con un compañero de trabajo se puede tomar distancia, pero la relación familiar no se corta fácilmente. Por eso es tan importante desarrollar habilidades para resolver los conflictos de forma constructiva.

Patrones de comportamiento que agravan los conflictos

Reacciones emocionales

Cuando se habla dejándose llevar por la ira o la tristeza, lo que realmente se quiere comunicar no llega y el resultado suele ser solo herir al otro. Cuando las emociones se desbordan, conviene alejarse del lugar y tomarse un tiempo para calmarse.

Según conocimientos de la psicología familiar, si se deja sin resolver un conflicto familiar, el tiempo necesario para reparar la relación se multiplica aproximadamente por 1,5 cada mes.

La regla de «cuando te enfades, espera 6 segundos» se basa en el conocimiento fisiológico de que el pico de la ira pasa en unos 6 segundos. Con solo contar hasta 6 mientras se respira profundamente, se pueden evitar las palabras impulsivas.

Sacar a relucir el pasado

Frases como «aquella vez también fue así» o «siempre haces lo mismo» que traen a colación hechos pasados amplían el conflicto. Hay que centrar la discusión en el problema actual y evitar remover el pasado.

Involucrar a terceros

Involucrar a los hijos en problemas de pareja, o intentar poner a otros hermanos de tu parte en un conflicto entre padres e hijos: involucrar a terceros complica el conflicto. El principio es dialogar directamente entre las partes implicadas.

Pasos para una resolución constructiva de conflictos

Elegir el momento adecuado

Cuando se está cansado, con hambre o con prisa, no es buen momento para una conversación constructiva. Se elige un momento en que ambos estén tranquilos y se comienza confirmando: «quiero hablar de algo importante, ¿es buen momento?».

Escuchar al otro hasta el final

Durante un conflicto, la atención tiende a centrarse en imponer la propia postura. Sin embargo, escuchar al otro sin interrumpirle hasta el final es el primer paso hacia la solución. Cuando el otro siente que «me han escuchado», su actitud defensiva se suaviza.

Resumir lo escuchado con «entonces, lo que sientes es esto» y devolvérselo demuestra que se ha comprendido. Profundizar en las habilidades de escucha a través de libros sobre comunicación familiar también resulta eficaz.

Comunicar con mensajes en primera persona

En lugar de «tú tienes la culpa» (mensaje-tú), se comunica con «yo me siento así» (mensaje-yo). En vez de «me enfado porque no cumples tus promesas», se expresa «cuando no se cumplió la promesa, yo me sentí triste».

El mensaje-yo se compone de tres elementos: la descripción del hecho, la propia emoción y su impacto. Al poder transmitir los sentimientos sin atacar al otro, se reduce la probabilidad de provocar una reacción defensiva.

Encontrar un objetivo común

Las partes en conflicto a menudo se sienten como «enemigos». Sin embargo, al ser familia, debería existir el objetivo común de «que todos los miembros de la familia vivan felices».

La clave está en transformar el conflicto de «yo contra ti» a «nosotros contra el problema», preguntándose «¿cómo podemos encontrar una solución que sea buena para ambos?».

Qué hacer cuando la resolución es difícil

Cuando el conflicto familiar se prolonga y resulta difícil resolverlo solo entre las partes, es eficaz considerar la ayuda de un tercero. El asesoramiento familiar o los servicios de mediación facilitan el diálogo desde una posición neutral.

Además, no todos los conflictos pueden «resolverse». Ante diferencias fundamentales de valores, adoptar la postura de «no puedo entenderlo, pero lo respeto» también es una opción válida. Los libros prácticos que enseñan de forma sistemática las habilidades de resolución de conflictos también son una buena referencia.

Reparación de la relación tras el conflicto

Incluso después de resolver un conflicto, la reparación de la relación puede llevar tiempo. Si es necesaria una disculpa, especificar concretamente por qué se pide perdón mejora las perspectivas. En lugar de solo «lo siento», comunicar «siento haberte herido al dejarme llevar por las emociones en aquel momento» se percibe como una disculpa sincera. (Los libros relacionados también son una buena referencia)

Puntos clave de este artículo

  • Conocer los pasos concretos de los patrones de comportamiento que agravan los conflictos
  • Dominar los consejos de los pasos para una resolución constructiva de conflictos
  • Incorporar en la rutina diaria qué hacer cuando la resolución es difícil
  • Comprender el mecanismo de las reacciones emocionales

Conclusión: los conflictos son una oportunidad para profundizar la relación

Los conflictos familiares, si se abordan adecuadamente, pueden convertirse en una oportunidad para profundizar la relación. Controlar las emociones, escuchar al otro, comunicar con mensajes en primera persona y buscar soluciones orientadas a un objetivo común: a través de este proceso, la confianza familiar se fortalece.

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