Superar la crisis matrimonial - El arte del diálogo según la teoría de Gottman
Las crisis matrimoniales siguen patrones predecibles
El Dr. John Gottman observó durante más de 40 años a miles de parejas y analizó científicamente las diferencias entre las que se divorciaban y las que mantenían su relación. Como resultado, descubrió que con solo observar 15 minutos de conversación podía predecir con más del 90% de precisión si esa pareja se divorciaría en los siguientes 6 años.
La clave de la predicción no está en el "contenido" de la conversación sino en el "patrón". Lo que determina el destino de la relación no es de qué se habla, sino cómo se habla. Dinero, tareas del hogar, crianza, vida sexual: sea cual sea el tema, las parejas en las que se han instalado patrones de comunicación destructivos ven su relación deteriorarse sin remedio.
Los "Cuatro Jinetes" que predicen el divorcio
El Dr. Gottman denominó "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis" a los cuatro patrones de comunicación que destruyen las relaciones. El primer jinete es la "crítica": atacar la personalidad del otro en lugar de su comportamiento. "No lavaste los platos" (queja sobre un comportamiento) y "siempre eres un egoísta" (crítica a la persona) son fundamentalmente diferentes.
El segundo jinete es el "desprecio". Sarcasmo, burla, poner los ojos en blanco, reírse con desdén. La actitud de menospreciar al otro es la más destructiva de las cuatro y el predictor más fuerte del divorcio. El desprecio envía el mensaje "yo soy superior a ti" y hiere la dignidad del otro en lo más profundo.
El tercer jinete es la "actitud defensiva". Es la reacción de poner excusas o contraatacar cuando se recibe una crítica. El intercambio de "no es mi culpa, tú empezaste" hace imposible la resolución de problemas.
El cuarto jinete es la "evasión". Cortar la conversación, levantar muros, dejar de responder. Puede ser abandonar físicamente el lugar o, estando presente, cerrarse psicológicamente. La evasión se observa principalmente en hombres, y se genera un círculo vicioso donde la mujer siente que "la ignoran" y presiona aún más.
Cambiar la calidad de la conversación con un "inicio suave"
La investigación del Dr. Gottman muestra que los primeros 3 minutos de una conversación predicen con un 96% de precisión el resultado de toda la conversación. Es decir, la forma de "iniciar" la conversación es decisiva.
El "inicio suave (soft start-up)" es un método para comunicar tus sentimientos y necesidades sin culpar al otro. En lugar de "¡Siempre llegas tarde!" (inicio duro), se dice "Últimamente ceno sola con frecuencia y me siento sola. Me haría feliz si pudiéramos cenar juntos al menos dos veces por semana" (inicio suave).
Adquirir técnicas de diálogo para fortalecer la relación con tu pareja previene que las pequeñas insatisfacciones cotidianas escalen a grandes conflictos. Los puntos clave del inicio suave son: usar "yo" como sujeto en lugar de "tú", describir la situación concreta y comunicar necesidades positivas (lo que deseas que haga).
Prevenir la inundación emocional con un "tiempo fuera"
Cuando una discusión se acalora, el ritmo cardíaco supera las 100 pulsaciones por minuto y se entra en un estado de "inundación emocional (flooding)". En este estado, la función del córtex prefrontal disminuye y el pensamiento racional y la empatía se vuelven imposibles. Por más correcto que sea lo que digas, no llegará a los oídos del otro.
Cuando sientas la inundación emocional, se recomienda tomar un tiempo fuera de al menos 20 minutos. Comunica "ahora no puedo hablar con calma, hablemos de nuevo en 20 minutos" y aléjate del lugar. Estos 20 minutos no deben usarse para pensar en réplicas, sino para calmar el cuerpo con respiración profunda o un paseo.
El tiempo fuera es diferente de la "evasión". La evasión es cortar la conversación permanentemente, mientras que el tiempo fuera es una interrupción temporal que incluye la promesa de "volveré después". Conocer técnicas para dialogar con calma hace que la conversación posterior al tiempo fuera sea más constructiva.
No pasar por alto los intentos de reparación
Uno de los hallazgos más importantes de la investigación del Dr. Gottman es que las parejas felices pelean tanto como las infelices. La diferencia está en si realizan "intentos de reparación (repair attempts)" durante o después de la pelea, y si los aceptan.
Un intento de reparación es cualquier acto que busca aliviar la tensión. Usar el humor, tomar la mano del otro, decir "me pasé, lo siento", cambiar de tema, mostrar una sonrisa. Estos pequeños actos detienen la escalada de la conversación.
El problema es que cuanto más deteriorada está la relación, más difícil es notar (o se ignoran) los intentos de reparación del otro. Si la pareja hace una broma, se le responde "no bromees"; si se disculpa, se le dice "son solo palabras". Tener la disposición de aceptar los intentos de reparación es la clave para la recuperación de la relación.
Cómo convivir con los "problemas perpetuos"
Según la investigación del Dr. Gottman, el 69% de los problemas entre parejas son "problemas perpetuos" e irresolubles. Diferencias de personalidad, de valores, de hábitos de vida. Estos no se resuelven con una conversación y seguirán existiendo mientras dure la relación.
Las parejas felices no intentan "resolver" los problemas perpetuos, sino que continúan "dialogando" sobre ellos. Hablan regularmente sobre el problema, comprenden la posición del otro y siguen buscando puntos de compromiso. Aunque el problema no se resuelva, mientras el diálogo continúe, la relación se mantiene.
Lo peligroso es que un problema perpetuo caiga en un "estancamiento (gridlock)". Es el estado en que se repite la misma pelea sobre el mismo tema sin señales de concesión mutua. Detrás del estancamiento suelen esconderse los "sueños de vida" de cada uno, y dialogar sobre esos sueños en lugar del problema superficial se convierte en la vía de salida.
Las pequeñas acciones cotidianas protegen la relación
La reparación de la relación matrimonial no se logra con eventos dramáticos (viajes, regalos, sorpresas), sino con la acumulación de pequeñas acciones cotidianas. El Dr. Gottman llama a esto la "cuenta bancaria emocional".
El beso de "que te vaya bien" por la mañana, la pregunta "¿cómo te fue hoy?" al llegar a casa, la actitud de escuchar con interés lo que dice el otro, expresar palabras de agradecimiento. La acumulación de estos pequeños "depósitos" permite que, cuando hay una pelea (un "retiro"), la cuenta no quede en negativo.
Las investigaciones muestran que las parejas estables mantienen una proporción de 5 a 1 entre interacciones positivas y negativas. Para compensar una pelea se necesitan 5 interacciones positivas. Solo con ser consciente de esta proporción, la comunicación cotidiana cambia. La crisis matrimonial no llega de la noche a la mañana, sino que es la acumulación de pequeñas desconexiones. Del mismo modo, la recuperación también se logra mediante la acumulación de pequeñas conexiones.