Relaciones

Cómo convertirte en un buen oyente y ganarte la confianza de los demás

Este artículo se lee en unos 6 minutos

Por qué es importante la capacidad de escucha

En la comunicación, se suele prestar atención a la capacidad de hablar, pero lo que realmente determina la calidad de las relaciones interpersonales es la capacidad de escuchar. Una investigación de la Universidad de Harvard demostró que las personas que conversan con un buen oyente experimentan un aumento de la autoestima y de la confianza hacia el interlocutor. (Leer libros especializados en habilidades de escucha)

La capacidad de escucha no es un talento innato, sino una habilidad que se puede entrenar conscientemente. Practicándola poco a poco en las conversaciones cotidianas, cualquiera puede convertirse en un buen oyente. Cuando mejora la capacidad de escucha, se producen cambios positivos en la productividad laboral, las relaciones familiares y las amistades.

Características de quienes escuchan mal

Pensar en lo que van a decir a continuación

No son pocas las personas que, mientras el otro habla, están pensando en qué dirán después. Esto es «fingir que se escucha»: se captan solo las palabras superficiales y se pasan por alto las emociones y la intención del interlocutor.

Según una encuesta, los comerciales con altas habilidades de escucha tienen una tasa de cierre aproximadamente un 25% superior a los que no las poseen.

Querer dar consejos de inmediato

Cuando alguien comparte un problema, existe la tendencia a ofrecer una solución de inmediato. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que la otra persona busca no es una solución, sino «sentirse comprendida». Un consejo prematuro deja la impresión de «no me han escuchado».

Desviar la conversación hacia uno mismo

Es el patrón de «te entiendo, a mí también me pasó» y pasar a contar la propia experiencia. Aunque la intención sea mostrar empatía, el resultado es apropiarse de la conversación del otro.

5 técnicas de escucha activa

1. Mostrar una postura de escucha con todo el cuerpo

La base de la escucha es la comunicación no verbal. Orientar el cuerpo hacia la otra persona, mantener un contacto visual adecuado, dejar el móvil boca abajo: envía físicamente el mensaje «estoy concentrado en lo que dices». Según la investigación del psicólogo Albert Mehrabian, el 93% de la comunicación está compuesto por elementos no verbales.

2. Mostrar comprensión con asentimientos y resúmenes

Asentimientos como «ya veo» o «debió de ser difícil» transmiten seguridad al interlocutor. Aún más eficaz es resumir lo que la otra persona ha dicho con tus propias palabras. Al resumir con algo como «es decir, que la presión del plazo te está quitando el sueño», la otra persona siente que ha sido comprendida con precisión.

3. Hacer preguntas abiertas

En lugar de preguntas cerradas que se responden con «sí» o «no», formula preguntas abiertas como «¿cómo te sentiste en ese momento?» o «¿en qué situación concreta ocurrió?». Las preguntas abiertas ofrecen a la otra persona la oportunidad de explorar más profundamente sus pensamientos y emociones.

4. No temer al silencio

El silencio en una conversación resulta incómodo para muchas personas. Sin embargo, el silencio es un tiempo valioso para que la otra persona ordene sus ideas. En lugar de apresurarse a llenar el silencio, es importante adoptar la actitud de esperar a que el otro hable a su propio ritmo.

5. Suspender el juicio

Si mientras escuchas piensas internamente «eso está mal» o «yo haría otra cosa», tu postura de escucha se resquebraja. Lo eficaz es concentrarse primero en comprender completamente la perspectiva del otro y dejar la evaluación y el juicio para después. En la terapia centrada en el cliente de Carl Rogers, esta «consideración positiva incondicional» se considera la base de la relación de confianza.

Práctica cotidiana para entrenar la escucha

La capacidad de escucha se puede practicar en pequeñas situaciones del día a día. Dejar el móvil durante la comida con la familia y concentrarse en la conversación, escuchar a un compañero hasta el final sin interrumpir, prestar atención a las palabras del dependiente incluso en una breve interacción. La acumulación de estas pequeñas prácticas mejora la escucha de forma constante.

Leer libros especializados en habilidades de escucha permite aprender las técnicas de forma más sistemática.

Los cambios que aporta la capacidad de escucha

Cuando mejora tu capacidad de escucha, las personas de tu entorno empiezan a contarte más cosas. Al reunir información, en el trabajo puedes tomar decisiones más acertadas y en la vida privada se construyen relaciones de confianza profundas. (Los libros relacionados también son de gran ayuda)

Además, la capacidad de escucha también produce cambios en tu propio interior. Al exponerte a las diversas perspectivas de los demás, tu pensamiento se amplía y ganas flexibilidad. Los libros prácticos para mejorar la comunicación también ayudan a elevar la calidad de las conversaciones diarias.

Puntos clave de este artículo

  • Conocer los pasos concretos de las características de quienes escuchan mal
  • Dominar las 5 técnicas de escucha activa
  • Incorporar la práctica cotidiana para entrenar la escucha
  • Comprender el mecanismo de pensar en lo que se va a decir a continuación

Conocer los límites de la escucha

La capacidad de escucha no es omnipotente. Cuando la otra persona habla sin parar de forma unilateral o se muestra emocionalmente agresiva, seguir escuchando puede agotarte. Escuchar manteniendo límites adecuados es también una habilidad importante del buen oyente. Gestionar tu propia energía mientras acompañas al otro: ese equilibrio es la clave de una escucha sostenible.

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