Comunicación

Desarrollar la escucha activa - La técnica de «escuchar» de verdad a tu pareja

Este artículo se lee en unos 6 minutos

La diferencia decisiva entre «oír» y «escuchar»

Muchas personas creen que están «escuchando» a su interlocutor, pero en realidad están pensando en lo que van a decir a continuación o echando vistazos al móvil. Eso es «oír» (hear), no «escuchar» (listen).

La escucha activa es un acto deliberado que busca comprender no solo las palabras del otro, sino también las emociones y necesidades que hay detrás. En la «escucha activa» propuesta por Carl Rogers, se consideran esenciales tres condiciones: la comprensión empática, la consideración positiva incondicional y la congruencia.

Momentos en los que tu pareja siente que «no la escuchan»

Existen situaciones típicas que generan frustración en la pareja: ofrecer soluciones a mitad de la conversación, interrumpir con «pero» o «sin embargo», escuchar mientras se manipula el móvil, o desviar el tema hacia la propia experiencia.

Un patrón especialmente frecuente (sobre todo en hombres) es entrar en «modo solución». En muchos casos, lo que la pareja busca no es una solución, sino que sus sentimientos sean acogidos. Adquirir el hábito de preguntar «¿quieres un consejo o solo necesitas que te escuche?» ayuda a evitar malentendidos.

Cinco técnicas básicas de escucha activa

La primera es «asentir y dar señales de atención». Asentir con moderación y emitir señales como «ajá» o «ya veo» transmiten al otro la seguridad de que está siendo escuchado.

La segunda es la «reformulación (reflejo)». Repetir la esencia de lo que ha dicho el otro demuestra que se ha comprendido con precisión. Resulta especialmente eficaz cuando se incluye la emoción: «Así que te sentiste frustrada porque no valoraron tu trabajo».

La tercera son las «preguntas abiertas». En lugar de preguntas que se responden con sí o no, se formulan preguntas que permiten al otro expresarse libremente, como «¿cómo te sentiste en ese momento?».

La cuarta es «no temer al silencio». Es importante no apresurarse a llenar los silencios mientras el otro organiza sus ideas.

La quinta es «resumir y confirmar». Resumir con algo como «entonces, lo que te preocupa es esto, ¿verdad?» permite corregir malentendidos de forma temprana.

Mostrar la actitud de escucha a través de la comunicación no verbal

Más importantes que las palabras son las señales no verbales. Orientar el cuerpo hacia el interlocutor, mantener un contacto visual adecuado, adoptar una postura abierta sin cruzar los brazos: con el cuerpo se transmite «estoy concentrado en lo que dices».

Según las investigaciones, la información verbal representa solo alrededor del 7 % de la comunicación; el resto corresponde a información no verbal como el tono de voz, las expresiones faciales y la postura. Para mejorar la capacidad de escucha, es imprescindible ser consciente no solo de las técnicas verbales, sino de la actitud de escuchar con todo el cuerpo.

Cómo actuar cuando la escucha se vuelve difícil

Cuando estás cansado, cuando tú también estás alterado emocionalmente, cuando el otro se extiende demasiado: siempre habrá momentos en los que escuchar resulte difícil. En esos casos, es más honesto decir «ahora estoy cansado y no puedo concentrarme; ¿podemos retomarlo en 30 minutos?» que escuchar distraídamente.

Además, incluso cuando no puedes empatizar con lo que dice el otro, en lugar de descartarlo con un «no lo entiendo», reconocer la existencia de su emoción con un «entiendo que para ti se siente así» es la esencia de la escucha activa. Empatizar no es estar de acuerdo, sino la actitud de intentar comprender el mundo del otro.

Ejercicios para entrenar la escucha activa en el día a día

La capacidad de escucha, como un músculo, mejora con la práctica consciente. Empieza por establecer una vez al día un «momento de escucha plena» de cinco minutos. Durante ese tiempo, deja el móvil y concéntrate exclusivamente en lo que dice el otro.

Para profundizar en la relación con tu pareja, es fundamental practicar a diario una forma de escuchar que acompañe las emociones del otro. A medida que te acostumbres, ve ampliando el tiempo hasta alcanzar un estado en el que escuches activamente sin necesidad de esfuerzo consciente.

Los cambios que la escucha activa aporta a la relación

Cuando se empieza a practicar la escucha activa, la pareja siente que «quiere hablar más», y la cantidad y calidad de la comunicación mejoran de forma natural. Cuando se crea un entorno en el que el otro puede hablar con sinceridad y seguridad, los problemas se comparten cuando aún son pequeños, previniendo conflictos mayores.

La escucha activa no solo beneficia al otro, sino que también contribuye al propio crecimiento. La capacidad de comprender profundamente la perspectiva ajena mejora la calidad de todas las relaciones humanas, ya sea en el trabajo o con los amigos. Estudiar de forma sistemática con libros sobre escucha activa también resulta muy eficaz.

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