Crear aceptando la imperfección - Por qué el perfeccionismo mata la creatividad
El perfeccionismo es el mayor enemigo de la creatividad
«Empezaré cuando sea mejor», «si no puedo hacerlo perfecto, mejor no hacerlo». Este patrón de pensamiento mata la actividad creativa antes de empezar. Los artistas profesionales también eran malos al principio. La única diferencia es «si siguieron a pesar de ser malos».
Tres formas de convertir la imperfección en fortaleza
1. Empezar con mentalidad de «borrador»
No intentes crear una obra terminada desde el principio. Con solo darte permiso pensando «esto es un borrador» o «esto es práctica», la barrera para ponerte en marcha baja drásticamente. De entre los borradores, a veces nace una obra maestra inesperada.
2. Priorizar la cantidad
En un experimento en una clase de cerámica, el grupo que «producía cantidad» acabó creando obras de mayor calidad que el grupo que «buscaba la calidad». Al acumular cantidad se pule la técnica y, como resultado, la calidad mejora. (Los libros sobre actividad creativa también son una buena referencia)
3. Bajar el listón de «terminado»
En lugar de aspirar a un 10, da por «terminado» con un 6. El feedback y la sensación de logro que se obtienen al terminar algo tienen mucho más valor que dejarlo inacabado. (Los libros sobre pensamiento creativo ofrecen nuevas perspectivas)
La «obra perfecta» no existe - Testimonios de profesionales
Se atribuye a Leonardo da Vinci la frase «el arte nunca se termina, solo se abandona». Haruki Murakami ha dicho sobre la escritura de novelas que «la frase perfecta no existe». Ni siquiera los creadores profesionales están completamente satisfechos con su obra.
Este hecho resulta liberador para los principiantes. Exigirse a uno mismo, que acaba de empezar, una «perfección» que ni los profesionales alcanzan es irracional. Lo importante es dar «lo mejor que puedes ahora», que es algo completamente distinto de la «perfección». «Lo mejor que puedes ahora» sube de nivel naturalmente a medida que acumulas experiencia.
«15 minutos al día» supera al talento
El mayor malentendido en la creación es la creencia de que «sin talento no tiene sentido». Sin embargo, como muestra la investigación del psicólogo Anders Ericsson, la mayor parte del rendimiento excepcional se explica por la acumulación de «práctica deliberada». La diferencia de talento es insignificante comparada con la diferencia en cantidad de práctica.
Dibujar, escribir, tocar un instrumento 15 minutos cada día. Si mantienes este pequeño hábito durante un año, acumulas unas 91 horas de práctica. La ciencia cognitiva ha demostrado que 15 minutos diarios fijan mejor la técnica que 3 horas concentradas el fin de semana. Antes de debatir si tienes talento o no, empieza con 15 minutos. En 3 meses serás una persona diferente a la que eras antes de empezar.
Resumen
Crear aunque sea imperfecto, acumular cantidad, bajar el listón de lo terminado. Estas tres mentalidades rompen la maldición del perfeccionismo y liberan la creatividad.