Superar el complejo por el dialecto - No hay motivo para avergonzarse del acento
La realidad del complejo dialectal
Una proporción significativa de personas procedentes de zonas rurales han sentido vergüenza por su dialecto» y lo han reconocido en encuestas. Especialmente al mudarse a zonas urbanas por estudios o trabajo, las experiencias de que se rían de su dialecto o les pidan que repitan lo dicho se convierten en el detonante del complejo. En el momento en que alguien dice «¿de dónde eres? tienes acento» durante una primera presentación, muchas personas sienten que toda su forma de hablar es de algún modo «incorrecta».
El complejo dialectal no es simplemente un «problema de forma de hablar». La lengua es una parte esencial de la identidad personal, y que nieguen tu dialecto equivale a que nieguen tu origen, tu familia y tu tierra natal. El sociolingüista Labov señaló que la discriminación lingüística (lingüicismo) daña la dignidad de las personas de la misma manera que el racismo o el sexismo. Cada vez que se burlan de tu dialecto, se refuerza la creencia de que «debo ocultar una parte de mí para ser aceptado por la sociedad», lo que lleva a una inhibición más amplia de la autoexpresión.
Por qué se considera el dialecto una «lengua inferior»
Desde el punto de vista lingüístico, un dialecto no es una «versión degradada» de la lengua estándar. Todos los dialectos poseen un sistema lingüístico completo con su propia gramática, vocabulario y reglas fonológicas. La idea de que «la lengua estándar es correcta y el dialecto es un error» es un reflejo de estructuras de poder político y económico, no un hecho lingüístico.
El gobierno Meiji estableció la «lengua estándar» con el fin de unificar el Estado-nación. En la educación escolar se impuso la lengua estándar y los dialectos fueron tratados como «algo que debía corregirse». Esta represión histórica subyace en el complejo dialectal contemporáneo. Puedes conocer el contexto histórico en libros sobre dialecto y sociedad
Lo que merece atención es que la lengua estándar es en sí misma «una lengua desarrollada artificialmente usando un dialecto regional concreto como base». La lengua estándar japonesa, construida sobre el dialecto de Tokio (Yamanote), es también un dialecto más; no es intrínsecamente más «correcta» que ningún otro. Su autoridad fue otorgada por la casualidad histórica y la decisión política.
Malentendidos frecuentes
Error 1: No corregir el dialecto te perjudica laboralmente
Es cierto que en el ámbito profesional se espera la lengua estándar, pero «tener acento» no equivale a «ser incompetente». Si el contenido es lógico y claro, las diferencias menores de entonación rara vez son un problema. Al contrario, esforzarse tanto en eliminar el dialecto que el lenguaje formal suena forzado puede ser peor para la comunicación.
Error 2: El dialecto da imagen de incultura
Esto es discriminación lingüística en estado puro. Hablar un dialecto no guarda relación con la inteligencia. Entre los premios Nobel hay numerosos investigadores cuyo acento local se nota en sus presentaciones académicas. «Dialecto igual a incultura» es un simple prejuicio que toma como referencia el habla de la capital.
Cómo relacionarse de forma sana con el dialecto
1. Reconocer que el dialecto es una «capacidad»
Las personas capaces de alternar entre dialecto y lengua estándar son, lingüísticamente hablando, «bidialectales». Esto, al igual que el bilingüismo, indica una alta flexibilidad cognitiva. La capacidad de cambiar de registro según la situación es prueba de una gran competencia comunicativa. De hecho, las investigaciones sugieren que las personas que manejan múltiples sistemas lingüísticos tienden a mostrar mayores habilidades interpersonales en la lectura de contextos y la consideración hacia los demás.
2. Elegir conscientemente en qué situaciones usar el dialecto
Lengua estándar en el ámbito profesional, dialecto con amigos y familia. Esta alternancia no es «ocultar el dialecto», sino «optimizar la comunicación». El cambio de código (alternancia lingüística según el contexto) es un comportamiento lingüístico normal ampliamente estudiado en sociolingüística. Es lo mismo que alternar entre vocabulario formal y coloquial en inglés según el contexto.
3. Cómo responder a quienes se burlan del dialecto
Burlarse de un dialecto es una forma de discriminación basada en la ignorancia. Sin embargo, no es necesario confrontar en todos los casos. Puedes responder con ligereza: «¿Te parece gracioso? En mi tierra todos hablamos así», o simplemente ignorarlo. Prioriza proteger tu energía. Si en un entorno (como el trabajo) se burlan repetidamente de tu dialecto, también es una opción abordarlo como acoso.
Cuando alguien pregunta por genuina curiosidad sin maldad, enseñarle una expresión divertida de tu dialecto puede convertir un momento incómodo en un inicio de conversación, transformando tu complejo en un «recurso conversacional».
4. Transformar el dialecto en orgullo
En los últimos años, la valoración social del dialecto está cambiando de «algo anticuado» a «algo atractivo». El branding regional que aprovecha los dialectos, los personajes dialectales, la popularidad de artistas que usan dialectos. Al reinterpretar tu dialecto no como «vergüenza» sino como «personalidad», puedes integrarlo positivamente como parte de tu identidad. Los libros sobre lengua e identidad también son una buena referencia
La riqueza del dialecto vista a través de la comparación
Existen innumerables expresiones propias de los dialectos que no existen en la lengua estándar. Vocabulario dialectal que captura matices emocionales sutiles en una sola palabra, la calidez generada por ciertos sonidos, expresiones metafóricas que reflejan la naturaleza y el clima locales. Son activos culturales que se pierden en el instante en que se traducen a la lengua estándar. Un dialecto no es «lengua estándar incompleta», sino «otra lengua completa» que posee lo que la estándar no puede expresar.
Un siguiente paso
Empieza aumentando conscientemente el tiempo que hablas en dialecto con personas de confianza (amigos del pueblo, familia). Quizá notes cambios en tu tono de voz y expresión facial cuando hablas en dialecto. Si emerge una versión más relajada y natural de ti, es probable que esté más cerca de tu «yo auténtico». Recuperar tu dialecto es también recuperar una parte perdida de quien eres.
Conclusión
El dialecto no es una lengua inferior, sino un rico patrimonio cultural. Poder hablar un dialecto es una capacidad, no algo de lo que avergonzarse. Tener la flexibilidad de alternar entre lengua estándar y dialecto, y sentir orgullo por tu propia forma de hablar: esa es la liberación del complejo dialectal.