Cómo incorporar la naturaleza al interior con plantas
Por qué necesitamos verde en el interior
La mayoría de los habitantes urbanos pasan más del 90% del día en espacios cerrados. Pasar largas horas en una habitación donde solo se ven edificios por la ventana aumenta, sin que nos demos cuenta, la secreción de cortisol (hormona del estrés), lo que conduce a una disminución de la concentración y a una fatiga crónica. Una encuesta realizada a trabajadores de oficina reveló diferencias significativas en el nivel de fatiga vespertina entre quienes tenían vistas a la naturaleza desde su asiento y quienes no.
Los seres humanos poseen lo que se denomina «biofilia» (amor por la vida), una afinidad instintiva hacia la naturaleza y los seres vivos. Este concepto, propuesto por el psicólogo evolucionista Edward O. Wilson en 1984, explica por qué nos sentimos psicológicamente estables en entornos con vegetación. Colocar plantas de interior es la forma más sencilla de satisfacer esta necesidad instintiva, sin necesidad de reformas ni mudanzas.
Efectos científicos de las plantas de interior
Reducción del estrés y descenso de la presión arterial
Un estudio publicado en 2015 en el Journal of Physiological Anthropology informó de que el grupo que realizó tareas de trasplante de plantas en interior mostró una disminución significativa de la actividad del sistema nervioso simpático y un descenso de la presión arterial diastólica en comparación con el grupo que realizó tareas informáticas. El acto de tocar plantas activa el sistema nervioso parasimpático.
Mejora de la calidad del aire
El «Estudio de Aire Limpio» publicado por la NASA en 1989 demostró que ciertas plantas de interior tienen la capacidad de absorber compuestos orgánicos volátiles (COV) como el formaldehído y el benceno. El potus, la sansevieria y el espatifilo destacan por su alta capacidad purificadora. Sin embargo, para lograr un nivel de purificación perceptible en un espacio habitable común se necesitaría un número considerable de plantas, y no sustituyen a la ventilación. Es más realista considerar la mejora del aire como un efecto secundario y elegir las plantas por sus beneficios psicológicos.
Mejora de la concentración y la productividad
Un estudio de la Universidad de Exeter de 2014 informó de que la productividad de los empleados aumentó un 15% cuando se colocaron plantas en la oficina. Se cree que la presencia de verde en el campo visual promueve la recuperación de los recursos cognitivos según la «teoría de la restauración de la atención», reduciendo la fatiga durante el trabajo intelectual prolongado.
Cómo elegir plantas sin riesgo de fracaso para principiantes
Elegir según la cantidad de luz
- Ventana soleada: ficus ginseng, pachira, árbol del caucho
- Luz indirecta brillante: monstera, ficus umbellata
- Tolerantes a la sombra: potus, sansevieria, aglaonema
Elegir según la frecuencia de riego
- Aproximadamente una vez por semana: potus, filodendro (cuando la superficie del sustrato esté seca)
- Cada dos semanas: sansevieria, zamioculca (resistentes a la sequía)
- Aproximadamente una vez al mes: tillandsias (solo pulverización)
La planta más recomendable para principiantes es el potus. Tolera bien la sombra, resiste si olvidas algún riego y sus tallos colgantes resultan visualmente atractivos. Los libros sobre el cuidado de plantas de interior proporcionan una base de conocimientos tranquilizadora.
Consejos de ubicación para maximizar los efectos
- Coloca una planta pequeña en tu campo visual desde el escritorio (efecto de restauración de la atención durante el trabajo)
- Pon una sansevieria en el dormitorio (planta CAM que libera oxígeno también de noche)
- Cuelga una planta colgante a la altura de los ojos en el salón (crea profundidad en el espacio)
- Coloca una planta tolerante a la sombra en la entrada (ver verde al llegar a casa ayuda a cambiar de mentalidad)
Convierte el cuidado de las plantas en un «momento de mindfulness»
El riego y el cuidado de las hojas son pequeñas prácticas de mindfulness que puedes integrar en tu rutina diaria. Comprobar la humedad del sustrato con el dedo, observar los cambios de color y forma de las hojas, ver cómo las gotas del pulverizador se extienden sobre las hojas: estos actos son ejercicios para dirigir la conciencia al «momento presente». El crecimiento de las plantas avanza lentamente, en días o semanas, lo que nos recuerda que «no hay prisa». Los libros prácticos de jardinería interior también son útiles para el cuidado diario.
Resumen
Incorporar plantas de interior satisface la necesidad instintiva de biofilia del ser humano y aporta efectos combinados de reducción del estrés, mejora de la calidad del aire y aumento de la concentración. Elige las plantas según la cantidad de luz y la frecuencia de riego, y colócalas donde entren en tu campo visual para maximizar los efectos. La pequeña rutina de cuidar las plantas es también una forma de integrar naturalmente momentos de mindfulness en una vida ajetreada. Empieza colocando un potus o una sansevieria junto a tu escritorio. En unas semanas, sentirás que algo falta en un espacio sin verde.