Celos
Emoción compleja que surge cuando se desea lo que otro posee o cuando se percibe que una relación valiosa está siendo amenazada por un tercero.
Qué son los celos
Los celos son una emoción compleja - mezcla de ira, ansiedad y tristeza - que surge cuando se siente que una relación o una posición que se valora está siendo amenazada por otra persona, o cuando se desea poseer lo que otro tiene. Sentir inquietud al ver a la pareja en cercanía con alguien del sexo opuesto, experimentar frustración cuando un compañero de trabajo es ascendido antes, no poder alegrarse sinceramente ante la buena noticia de un amigo: estas experiencias son universales, y sentir celos es una reacción perfectamente natural del ser humano.
Los celos y la envidia son similares pero se distinguen en psicología. La envidia es una emoción entre dos personas: «quiero lo que el otro tiene». Los celos son una emoción entre tres: «lo que es mío podría serme arrebatado». No obstante, en la experiencia cotidiana ambas se mezclan con frecuencia. En cualquier caso, lo que subyace a los celos es una sensación de carencia - «me falta algo» - y un miedo a la pérdida.
Lo que los celos nos enseñan
Los celos son una emoción incómoda, pero en realidad constituyen una valiosa pista para el autoconocimiento. Aquello que nos provoca celos refleja lo que verdaderamente valoramos y deseamos. Si se sienten celos por la carrera de un amigo, quizá exista un deseo propio de crecimiento profesional. Si se sienten celos por las amistades de la pareja, quizá se esté buscando una conexión más profunda. En lugar de reprimir los celos como algo que «no se debería sentir», preguntarse «¿qué me están enseñando estos celos sobre mí mismo?» los transforma en una oportunidad de autoconocimiento.
No dejarse dominar por los celos
Los celos se convierten en problema cuando impulsan conductas agresivas, intentos de controlar al otro o una autodepreciación excesiva. Cuando se sienten celos, el primer paso es reconocer la emoción y ponerle nombre: «Ahora mismo estoy sintiendo celos». El simple hecho de tomar conciencia reduce la probabilidad de verse arrastrado por la emoción. A continuación, se explora la necesidad real que se esconde detrás de los celos. Y después se piensa en qué acción constructiva se puede emprender para satisfacer esa necesidad. Canalizar la energía no hacia derribar al otro, sino hacia elevarse a uno mismo: esa es la forma sana de convivir con los celos.
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