Salud

Por qué confundes derecha e izquierda en un instante - La razón de que distinguir los lados sea sorprendentemente difícil

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Arriba y abajo no se confunden, pero izquierda y derecha sí

Nadie mira hacia abajo cuando le dicen «mira arriba». Nadie retrocede cuando le dicen «avanza». Sin embargo, son sorprendentemente muchas las personas que giran a la izquierda cuando les dicen «gira a la derecha». Casi todo el mundo ha confundido alguna vez la izquierda y la derecha al dar indicaciones.

No se trata de un problema de atención. Para el cerebro, distinguir izquierda de derecha es un proceso fundamentalmente distinto al de distinguir arriba de abajo o delante de detrás. Veamos las razones estructurales por las que el cerebro tiene especial dificultad con la lateralidad.

Arriba-abajo y delante-detrás tienen «pistas»

La razón por la que distinguir arriba de abajo es fácil es que existe la gravedad. Los seres humanos perciben constantemente la gravedad, y existe una referencia absoluta: «abajo es el suelo, arriba es el cielo». Los bebés adquieren la percepción arriba-abajo casi inmediatamente tras nacer. Con delante y detrás ocurre lo mismo: los ojos están en la parte frontal, las rodillas se doblan hacia delante y caminamos hacia delante. La propia estructura del cuerpo posee asimetría anteroposterior.

Sin embargo, para izquierda y derecha no existen pistas absolutas de este tipo. El cuerpo humano es casi simétrico lateralmente. Mano izquierda y mano derecha, ojo izquierdo y ojo derecho, pie izquierdo y pie derecho. Las diferencias externas son mínimas, y el cerebro dispone de muy pocas pistas físicas para distinguir los lados. En libros sobre neurociencia se puede profundizar en el tema.

El cerebro distingue izquierda y derecha mediante «etiquetas»

El método que usa el cerebro para distinguir izquierda de derecha es, en esencia, un «etiquetado». Asigna la etiqueta lingüística «derecha» a un lado del cuerpo e «izquierda» al otro, y consulta esas etiquetas para tomar decisiones. No se trata de algo que se perciba sensorial e intuitivamente como arriba y abajo, sino que requiere una especie de «trabajo de traducción».

Este trabajo de traducción lleva tiempo. En experimentos de psicología se ha confirmado repetidamente que el tiempo de reacción para juzgar izquierda-derecha es significativamente mayor que para arriba-abajo. Además, en situaciones de estrés o fatiga o multitarea, este proceso de traducción es más propenso a errores. Imagina explicar direcciones mientras hablas por teléfono: cuanto mayor es la carga cognitiva, mayor es el riesgo de confundir los lados.

Las imágenes espejo y la perspectiva del otro aumentan la confusión

Otro factor que dificulta el juicio lateral es el «cambio de perspectiva». La mano derecha de alguien que está frente a ti se encuentra a tu izquierda. Esta conversión de imagen espejo exige un paso de traducción adicional al cerebro. Aunque sabes intelectualmente que el mapa dice «gira a la derecha», al estar de pie en la intersección real, dudas un instante sobre hacia qué lado de tu cuerpo debes girar.

La forma en que los niños aprenden izquierda y derecha ofrece una comparación interesante. Muchos niños memorizan los lados anclándolos a una pista corporal como «la mano con la que sostengo los palillos es la derecha». Esto es vincular una etiqueta lingüística abstracta a una sensación física, un proceso innecesario al aprender arriba-abajo o delante-detrás.

Un problema grave en el ámbito médico

La confusión de lados en la vida cotidiana puede quedarse en anécdota, pero en el ámbito médico es un problema grave. La «cirugía en el sitio equivocado (wrong-site surgery)» se reporta en hospitales de todo el mundo. Que la OMS (Organización Mundial de la Salud) incluya la «confirmación del lado de la intervención» en su lista de verificación de seguridad prequirúrgica es una medida que parte de la premisa de que el cerebro humano es propenso a confundir los lados.

Marcar con rotulador el sitio quirúrgico del paciente antes de la operación, confirmar en voz alta el lado entre varios miembros del equipo. Estos procedimientos están diseñados para compensar la vulnerabilidad del cerebro en la discriminación lateral. El hecho de que incluso profesionales altamente entrenados como enfermeros y cirujanos cometan errores de lateralidad demuestra lo fundamental que es esta característica cerebral. Los libros sobre seguridad sanitaria también resultan útiles como referencia.

La capacidad de discriminar izquierda-derecha varía entre personas

Según las investigaciones, existen grandes diferencias individuales en la capacidad de discriminar izquierda de derecha. Hay informes de que las mujeres confunden los lados con más frecuencia que los hombres, pero se cree que esto se debe más a diferencias en la velocidad de procesamiento de las etiquetas lingüísticas laterales que a diferencias en la cognición espacial. Además, las personas zurdas o ambidiestras tienden a tardar más en juzgar izquierda-derecha que las diestras. Cuanto más definida es la lateralidad manual, mayor es la asimetría corporal y más pistas hay para la discriminación.

Estrategias para la vida cotidiana

Para quienes confunden izquierda y derecha con frecuencia, existen varias técnicas prácticas. Llevar un anillo o reloj en una sola mano crea una asimetría corporal artificial. También, adquirir el hábito de preguntarse durante un instante «¿cuál es mi mano para escribir?» antes de actuar ante una instrucción lateral mejora la precisión de la traducción.

Lo importante es que no hay por qué avergonzarse de confundir izquierda y derecha. No es una cuestión de inteligencia ni de atención, sino una especificación estructural del cerebro. El simple hecho de saber que tienes esta debilidad te permite adoptar conscientemente conductas de verificación.

Resumen

Confundir izquierda y derecha no es falta de atención, sino una característica estructural del cerebro. Para arriba-abajo existe la gravedad, para delante-detrás la asimetría corporal, pero para izquierda-derecha no hay tales pistas. El cerebro distingue los lados mediante un trabajo de traducción basado en etiquetas lingüísticas, y este proceso es propenso a errores bajo estrés o fatiga. Que el ámbito médico realice confirmaciones estrictas de lateralidad se debe a que comprende correctamente esta debilidad del cerebro humano.

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