Cómo hablar de sexualidad con los niños - La educación sexual que los padres no deben evitar
Si se evita la educación sexual, los niños aprenden en internet
Si los padres no hablan de sexualidad, los niños la aprenderán a través de internet, de sus amigos o de la pornografía. La información que obtienen por esas vías suele ser inexacta y, en ocasiones, perjudicial. Transmitir información correcta es la forma más segura de proteger a los niños.
Cómo comunicar según la edad
Primera infancia (3-5 años): enseñar los nombres correctos del cuerpo
En lugar de usar eufemismos para los genitales, enseña los términos correctos: pene, vulva (genitales externos). Conocer los nombres reales permite al niño describir con precisión cualquier situación en caso de abuso sexual. Introduce también el concepto de «zonas privadas».
Edad escolar (6-9 años): enseñar los cambios corporales y el consentimiento
Explica con antelación los cambios que trae la pubertad para reducir la ansiedad. Conceptos como «Tu cuerpo es tuyo» y «Puedes decir que no si alguien te toca de una forma que no te gusta» deben introducirse en esta etapa. (Los libros sobre educación sexual infantil también pueden ser de ayuda)
Pubertad (a partir de los 10 años): relaciones sexuales, anticoncepción y consentimiento de forma concreta
Qué es el sexo, métodos anticonceptivos, prevención de infecciones de transmisión sexual y la importancia del consentimiento sexual. Transmite los hechos con naturalidad, sin vergüenza. Lo más importante es mantener una actitud abierta: «Si quieres preguntar algo, puedes hacerlo en cualquier momento». (Puedes aprender formas concretas de comunicar con libros sobre educación sexual integral)
Hoja de ruta de la educación sexual por edades
La educación sexual no es «una gran charla», sino la acumulación de «pequeñas conversaciones continuas» adaptadas a cada edad. Entre los 3 y los 5 años se enseñan los nombres correctos de las partes del cuerpo (pene, vagina, pecho) y el concepto de «zonas privadas». Una explicación sencilla es: «Las partes que cubre el bañador son lugares especiales que solo te pertenecen a ti».
Entre los 6 y los 9 años se explica brevemente de dónde vienen los bebés: «Un espermatozoide del cuerpo de papá se encuentra con un óvulo del cuerpo de mamá y el bebé crece en el vientre de mamá». Transmitir los hechos científicos con naturalidad ayuda a que el niño perciba la sexualidad como algo natural y no como algo vergonzoso. Entre los 10 y los 12 años se explican con antelación los cambios de la pubertad (menstruación, primera eyaculación, vello corporal, cambio de voz) y se transmite que «los cambios son normales y no hay nada de lo que avergonzarse».
Cómo afrontar las preguntas que incomodan a los padres
«¿Qué es el sexo?» «¿Cómo se hacen los bebés?». Muchos padres se desconciertan ante las preguntas directas de sus hijos, pero si mienten o evaden la respuesta, el niño aprende que «no se debe hablar de sexo con los padres» y, en el futuro, no acudirá a ellos cuando tenga un problema.
Si no sabes qué responder, puedes ganar tiempo diciendo: «Es una buena pregunta. Quiero darte una respuesta adecuada, así que déjame pensarlo un momento». Lo importante es no rechazar la pregunta. «¡No preguntes esas cosas!» es la peor reacción posible. Acoger la curiosidad del niño y proporcionarle información precisa y adecuada a su edad: esta actitud sienta las bases de una relación de confianza en la que el niño pensará «Puedo hablar con mis padres» cuando se enfrente a un problema relacionado con la sexualidad.
Conclusión
La educación sexual comienza con los nombres del cuerpo, sigue con el consentimiento y, en la pubertad, incluye información concreta. Si los padres no la evitan, los niños pueden aprender sobre sexualidad de forma segura.