Cómo reducir el estrés de la crianza
Comprender la naturaleza del estrés de la crianza
El estrés de la crianza no es simple cansancio. Surge de la combinación de múltiples factores: falta de sueño, pérdida de tiempo propio, aislamiento social, inseguridad económica y la brecha entre lo ideal y la realidad. Según encuestas del Ministerio de Salud japonés, aproximadamente el 70% de los padres en periodo de crianza experimentan algún tipo de estrés. (Libros sobre estrés en la crianza)
Sentir estrés es una reacción normal. El problema surge cuando se interpreta como «algo que no debería sentir» y uno se culpa por ello. Aceptar la premisa de que «la crianza es difícil» es el primer paso para reducir el estrés.
Métodos para reducir el estrés en el día a día
No aspirar a ser el padre o la madre perfecta
La «crianza ideal» que se ve en redes sociales no es más que un fragmento recortado de la realidad. El concepto de «madre suficientemente buena» (good enough mother) propuesto por el pediatra Winnicott demuestra que los niños se desarrollan de forma saludable aunque la crianza no sea perfecta.
Darse permiso para pensar «hoy vale con lo mínimo» marca la diferencia. Que haya días de comida precocinada o ratos de televisión no es un fracaso en la crianza.
Reservar tiempo para uno mismo
Incluso durante la crianza, tener al menos 15 minutos al día solo para uno mismo es clave. Dejad al niño con la pareja o la familia y cread conscientemente un momento para hacer lo que os guste.
Algunas personas sienten que «dejar al niño con otro es egoísta», pero que los padres se recarguen también es positivo para los hijos. Unos padres con margen emocional pueden tratar a los niños con más calma. Los libros sobre estrés en la crianza también ayudan a aprender estrategias concretas. Contar con la pareja o la familia para cuidar al niño es fundamental.
Priorizar la calidad del sueño
La falta de sueño reduce drásticamente la tolerancia al estrés. Si las tomas nocturnas o el llanto impiden dormir lo suficiente, merece la pena considerar siestas o turnos con la pareja.
Es habitual pensar «mientras el niño duerme tengo que hacer las tareas del hogar», pero priorizar el propio sueño por encima de las tareas domésticas contribuye a largo plazo a la felicidad de toda la familia.
Aprovechar el apoyo del entorno
Repartir roles con la pareja
La crianza no es algo que deba cargarse en solitario. Es eficaz hablar con la pareja sobre un reparto concreto de tareas y hacer visible la carga de cada uno. La mentalidad de «repartir» en lugar de «ayudar» es importante.
El reparto no tiene por qué ser fijo. Es importante ajustarlo con flexibilidad según los periodos de mayor carga laboral o el estado de salud de cada uno.
Utilizar servicios externos
No hay que sentir culpa por recurrir a servicios externos como guarderías puntuales, redes de apoyo familiar o canguros. Los centros de apoyo a la crianza locales ofrecen servicios gratuitos y líneas de consulta.
Además, participar en comunidades de padres con hijos de la misma edad permite compartir preocupaciones y reducir la sensación de aislamiento.
Comprender las etapas del desarrollo infantil
Muchos de los «comportamientos problemáticos» de los niños son reacciones normales propias de su etapa de desarrollo. La rebeldía de los dos años, el llanto nocturno o la selectividad con la comida son conductas que aparecen de forma natural en el proceso de desarrollo. Si se interpretan como «problemas», se genera un estrés innecesario.
Tener conocimientos básicos sobre el desarrollo infantil permite aceptar que «esta etapa es así», lo que genera un margen psicológico. Los libros sobre desarrollo infantil y crianza práctica también ayudan a obtener nuevas perspectivas.
Cuándo consultar a un profesional
Si los siguientes estados persisten más de dos semanas, conviene considerar la consulta con un profesional: ánimo bajo continuado, irritabilidad constante hacia los hijos, insomnio prolongado, cambios extremos en el apetito. Estos pueden ser signos de depresión posparto o agotamiento parental. (Los libros relacionados también son una buena referencia)
Entre los recursos disponibles están el pediatra de cabecera, los centros de salud locales y las líneas de atención a la crianza. Consultar a tiempo es el camino más corto hacia la recuperación.
Puntos clave de este artículo
- Conocer los pasos concretos de los métodos para reducir el estrés en el día a día
- Dominar los consejos para aprovechar el apoyo del entorno
- Incorporar a la rutina la comprensión de las etapas del desarrollo infantil
- Comprender el mecanismo de no aspirar a la perfección
Conclusión: cuidarse a uno mismo es la mejor crianza
El método más eficaz para reducir el estrés de la crianza es cuidarse a uno mismo. No aspirar a la perfección, aceptar la ayuda del entorno y reservar tiempo propio. Que los padres estén sanos física y mentalmente es el mejor entorno para los hijos. Empezad hoy mismo creando un momento para vosotros.