Lectura para ampliar horizontes - Cómo elegir libros que desafíen tus ideas preconcebidas
Salir de la «zona de confort» lectora
Leer libros de tu género favorito es placentero, pero si solo lees el mismo tipo de obras, únicamente refuerzas tus ideas existentes sin ampliar tu perspectiva. La clave para expandir tu pensamiento es tomar intencionadamente «libros que normalmente no leerías».
3 métodos de lectura para ampliar tu visión
1. Leer libros con opiniones opuestas a las tuyas
Política, economía, problemas sociales. Al leer libros desde una postura diferente a la tuya, puedes comprender «por qué piensan así». No necesitas estar de acuerdo, pero conocer la lógica de las opiniones contrarias profundiza también tu propia posición.
2. Leer literatura de otras culturas
África, Oriente Medio, América Latina, el Sudeste Asiático. Las novelas y ensayos de culturas con las que normalmente no tienes contacto te enseñan que lo que consideras «normal» no es lo «normal» en el mundo. La literatura traducida es la forma más accesible de experiencia intercultural. (Los libros sobre guías de lectura también pueden ser de ayuda)
3. Aventurarse en campos ajenos a tu especialidad
Si eres de letras, prueba un libro introductorio de física; si eres de ciencias, un ensayo de filosofía. El conocimiento de campos ajenos puede resultar útil de formas inesperadas en tu profesión. La combinación de conocimientos de distintas disciplinas genera ideas originales. (Los libros de cultura general permiten adquirir conocimientos amplios)
Por qué la «lectura incómoda» entrena el pensamiento
Según la investigación del psicólogo Philip Tetlock, una de las características comunes de las personas con alta precisión predictiva (los «superpronosticadores») es el hábito de exponerse activamente a opiniones diferentes a las propias. Cuando te enfrentas a información que sacude tus creencias, el cerebro experimenta disonancia cognitiva y profundiza el pensamiento para resolverla. Es decir, los «libros que te hacen sentir incómodo al leerlos» son los que más entrenan tu capacidad de pensamiento.
En concreto, intenta leer un libro que contradiga una creencia que consideras «absolutamente correcta». Si estás a favor de la pena de muerte, lee un libro abolicionista; si crees en el capitalismo, lee una historia del socialismo. No necesitas estar de acuerdo, pero la actitud de intentar comprender «por qué una persona inteligente adopta esta postura» mejora drásticamente la flexibilidad de tu pensamiento.
Transformar la lectura de «consumo» a «diálogo»
Terminar un libro y quedarse en «fue interesante» es consumo de lectura. Para que la lectura alimente tu pensamiento, necesitas un «diálogo» con el libro. En concreto: escribir notas en los márgenes mientras lees, poner marcadores en los pasajes que te llaman la atención, escribir tres líneas de impresiones después de leer. Estos pequeños actos transforman la lectura pasiva en pensamiento activo.
Aún más efectivo es hablar con alguien sobre lo que has leído. En el proceso de verbalizar tu comprensión, las ideas vagas se organizan y surgen nuevas percepciones. Participar en un club de lectura, publicar una breve reseña en redes sociales, contarle a tu familia «he leído este libro». La forma del output no importa. La lectura que solo es input es como comer sin digerir.
Resumen
Opiniones contrarias, otras culturas, campos ajenos a tu especialidad. Al ampliar tu lectura en estas 3 direcciones, se rompen las ideas fijas y aumenta la flexibilidad de tu pensamiento.