Pareja

Practicar el sexo consciente - Sentir con el «cuerpo» en lugar de con la «mente»

Este artículo se lee en unos 9 minutos

La «mente ocupada» durante el sexo

Pensar en el trabajo durante el sexo, preocuparse por la apariencia del cuerpo, inquietarse por si «lo estás haciendo bien», sentir ansiedad sobre si se alcanzará el orgasmo. Según investigaciones en revistas de medicina sexual, aproximadamente el 70% de las mujeres y el 40% de los hombres reportan experiencias de «distracción» durante el sexo.

Esta «mente ocupada» roba la atención a las sensaciones corporales y reduce significativamente el placer. El cuerpo está excitado, pero la mente no puede percibirlo. Esta desconexión conduce a una menor satisfacción sexual, dificultad para alcanzar el orgasmo y falta de intimidad con la pareja.

Por qué la mente se vuelve hiperactiva

Las causas de la hiperactividad mental durante el sexo son múltiples. Primero, existe un fenómeno llamado «spectatoring»: observarse a uno mismo desde una perspectiva de tercera persona, monitorizando constantemente si el cuerpo resulta atractivo y si la pareja está satisfecha, lo que bloquea la atención a las sensaciones corporales.

Segundo, el estrés de la vida cotidiana se traslada al dormitorio. Plazos de trabajo, preocupaciones por la crianza, inquietudes económicas. Cuando el sistema nervioso simpático está activado, resulta difícil entrar en el estado de predominio parasimpático que requiere la relajación sexual.

Además, la imagen del «sexo ideal» creada por medios como la pornografía genera presión. El sexo real no es tan fluido como en la pantalla; naturalmente incluye risas, silencios e incomodidades.

Qué es el sexo consciente (mindful sex)

El sexo consciente es un enfoque que aplica los principios del mindfulness (prestar atención al momento presente sin juzgar) al sexo. La investigación de la profesora Lori Brotto de la Universidad de Columbia Británica demuestra que las intervenciones sexuales basadas en mindfulness mejoran significativamente la excitación sexual, la lubricación, el orgasmo y la satisfacción en las mujeres.

La esencia del sexo consciente es el cambio del «rendimiento» a la «experiencia». No se trata de «hacerlo bien», sino de prestar atención a «qué estoy sintiendo ahora». Puedes aprender los fundamentos en libros sobre mindfulness

Un malentendido común es creer que el sexo consciente significa «no pensar en nada», pero en realidad es lo contrario. Que surjan pensamientos es normal; el proceso activo consiste en notar los pensamientos sin perseguirlos y devolver la atención a las sensaciones corporales. Es concentración activa, no distracción pasiva.

Métodos de práctica

1. Dirigir la atención a los cinco sentidos

La temperatura de la piel de tu pareja, el sonido de su respiración, el olor de su cuerpo, la sensación de sus labios. Concentra tu conciencia en la experiencia del «aquí y ahora» a través de los cinco sentidos. Cuando surja un pensamiento («estoy pensando en la reunión de mañana»), simplemente nótalo, sin juzgarlo, y devuelve la atención a las sensaciones corporales. Es exactamente el mismo proceso que la meditación mindfulness.

Como ejercicio concreto, mientras tocas el cuerpo de tu pareja, narra internamente lo que tus yemas están sintiendo. «Cálido». «Suave». «Siento el pulso». La verbalización ayuda a anclar la atención en las sensaciones corporales.

2. Ser consciente de la respiración

La respiración durante el sexo regula el equilibrio entre excitación y relajación. La respiración superficial y rápida activa el sistema nervioso simpático, mientras que la respiración profunda y lenta activa el parasimpático. Incorporar conscientemente respiraciones profundas hace que las sensaciones corporales sean más nítidas y amplifica el placer. Sincronizar la respiración con tu pareja también tiene el efecto de aumentar la sensación de unidad.

Sin embargo, no necesitas tensarte pensando en «respirar correctamente». Intentar controlar la respiración puede convertirse en una nueva presión. Basta con ser consciente de tu respiración. Si la sientes profunda, saboréala; si la sientes superficial, toma una inhalación profunda. Ese nivel suave de implicación es el mejor.

3. Soltar la «meta»

Si conviertes el orgasmo en la «meta», el sexo se transforma en un «proceso hacia la meta» y se descuida la experiencia del camino. Aunque no se alcance el orgasmo, la comodidad del contacto, la conexión con la pareja, la riqueza de las sensaciones corporales: todo esto es el valor del sexo. Soltar la meta tiene, paradójicamente, el efecto de facilitar el orgasmo.

Una trampa común de la orientación a metas es la ansiedad de sentir que «debo llegar rápido para no hacer esperar a mi pareja». Esta ansiedad activa instantáneamente el sistema simpático y embota las sensaciones corporales. Simplemente confirmar mutuamente que «no hay prisa» puede transformar drásticamente la experiencia sexual.

4. Comenzar con el enfoque sensorial (sensate focus)

La técnica de enfoque sensorial, ampliamente utilizada en terapia sexual, es ideal como introducción al sexo consciente. Se prohíbe el contacto genital y ambos se tocan mutuamente concentrándose solo en las sensaciones. El objetivo no es «dar placer» sino «observar las sensaciones». A través de esta práctica se entrena la capacidad de atención a las sensaciones corporales. Los libros sobre terapia sexual también pueden ser de ayuda

5. Incorporar la comunicación

El sexo consciente no es solo una práctica individual; incluye el diálogo con la pareja. Verbalizar cosas como «esto se siente bien ahora» o «un poco más despacio» ancla la atención de ambos en el momento presente. El acto de compartir sensaciones es en sí mismo una práctica de mindfulness.

El consentimiento también está estrechamente vinculado al mindfulness. Percibir y verificar qué es lo que tu pareja desea en este momento es en sí una actitud mindful de prestar atención sin juzgar.

Errores comunes

  • Crear nueva presión al intentar «hacerlo perfectamente»: El sexo consciente no es un examen. Si tu atención se desvía y lo notas y vuelves, eso en sí mismo es un éxito
  • Introducir la práctica unilateralmente sin el consentimiento de la pareja: Comparte previamente que te gustaría probar este enfoque y obtén acuerdo mutuo
  • Esperar resultados instantáneos: La concentración se fortalece gradualmente como un músculo. Los cambios suelen notarse tras varias semanas de práctica
  • Omitir la práctica cotidiana del mindfulness: Concentrarse de repente solo durante el sexo es difícil. Practicar la atención a los cinco sentidos durante las comidas o los paseos construye la base

Comparación con la meditación sentada

En la meditación sentada te enfocas en la respiración y vuelves cuando surgen pensamientos. En el sexo consciente te enfocas en las sensaciones corporales y vuelves cuando surgen pensamientos. La estructura básica es la misma, pero el sexo consciente tiene el placer como ancla sensorial fuerte, lo que puede facilitar a los principiantes en meditación incorporar y mantener la concentración. Por el contrario, quienes ya practican meditación diariamente encuentran más fluida la aplicación al sexo.

Próximos pasos

En tu próximo encuentro sexual, intenta un experimento de concentrar tu atención en los cinco sentidos durante solo 30 segundos. Siente la temperatura de la piel de tu pareja, escucha el sonido de su respiración. Incluso solo 30 segundos pueden darte una experiencia sentida del cambio de pensar en la cabeza a sentir con el cuerpo. Si no funciona bien, es normal. Si lograste incluso un segundo de concentración, ese es tu punto de partida.

Resumen

El sexo consciente no es una técnica especial, sino una actitud de prestar atención al «aquí y ahora». Concentrarse en los cinco sentidos, ser consciente de la respiración y soltar la meta. Estas tres prácticas transforman la calidad del sexo desde la raíz. Del sexo que se piensa al sexo que se siente con el cuerpo.

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