Salud

Atención a los cambios en los lunares - La regla ABCDE para la detección precoz del melanoma

Este artículo se lee en unos 8 minutos Redacción y gestión: Kokomori

No pasar por alto los cambios en un lunar puede salvarte la vida

Los lunares (nevos melanocíticos) son lesiones cutáneas benignas que todo el mundo tiene, pero en raras ocasiones un cáncer de piel llamado melanoma maligno aparece con el aspecto de un simple cambio en un lunar. El melanoma es el más agresivo de los cánceres de piel y tiende a producir metástasis en fases tempranas; sin embargo, encontrarlo y extirparlo mientras la lesión sigue siendo delgada cambia por completo lo que viene después. En otras palabras, advertir el cambio de un lunar y acudir pronto al médico es, literalmente, un acto que protege la vida.

En Japón el número de casos de melanoma no es tan alto como en los países occidentales, pero destacan los casos en los que la detección llega demasiado tarde. En el melanoma japonés es elevada la proporción del tipo lentiginoso acral, que surge en las plantas de los pies y en las uñas, y como son zonas que normalmente no se miran, resulta fácil que pasen desapercibidas. Al igual que con la prevención de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida, es importante convertir la autoexploración periódica de la piel en un hábito.

Distinguir los lunares peligrosos con la regla ABCDE

Los criterios sencillos que los dermatólogos utilizan para cribar el melanoma se conocen como la regla ABCDE. La A (asimetría) indica que la forma del lunar no es simétrica: un lunar normal es redondo u ovalado y simétrico, mientras que el melanoma presenta una forma irregular. La B (borde, «border») indica que el contorno del lunar es dentado o difuso, o que el pigmento se extiende hacia la piel de alrededor.

La C (color) indica que en un mismo lunar se mezclan varios colores, como negro, marrón, rojo, blanco y azul. La D (diámetro) indica un diámetro de 6 mm o más, tomando como referencia aproximada la goma del extremo de un lápiz. La E (evolución) indica que el tamaño, la forma, el color o el relieve cambian en poco tiempo. Si se cumple aunque sea uno de estos cinco puntos, conviene acudir a un dermatólogo.

El melanoma de la planta del pie y de la uña, frecuente en Japón

Un rasgo característico del melanoma en Japón es la elevada proporción de casos que aparecen en las plantas de los pies, las palmas de las manos y las uñas, zonas que reciben poca radiación ultravioleta. El melanoma de la planta parece en sus fases iniciales un lunar grande o una mancha de pigmentación y, como no duele, tiende a dejarse pasar. También se confunde a veces con una rozadura del calzado o con una callosidad.

El melanoma de la uña se manifiesta como una línea negra longitudinal en la lámina ungueal, lo que se denomina melanoniquia longitudinal. Una única línea negra recorre la uña desde la base hasta la punta y se va ensanchando con el tiempo. Hay que prestar especial atención si la línea mide 3 mm o más de ancho, si el color es desigual o si el pigmento se ha extendido a la piel que rodea la uña, algo que se conoce como signo de Hutchinson. Conviene incorporar a la rutina una autoexploración mensual de las plantas de los pies y de las uñas.

La dermatoscopia y la biopsia de piel

En la consulta de dermatología, la lesión se examina con un instrumento de aumento especial llamado dermatoscopio. La dermatoscopia no es invasiva ni dolorosa y permite evaluar con detalle los patrones de pigmento y las estructuras vasculares que el ojo desnudo no puede ver. El médico busca los patrones característicos del melanoma, como una red de pigmento irregular, estructuras de color blanco azulado y vasos irregulares, y sobre esa base distingue lo benigno de lo maligno.

Cuando la dermatoscopia hace sospechar un melanoma, se procede a una biopsia de piel, en la que se extrae una parte del tejido para examinarla al microscopio. Si la biopsia confirma el diagnóstico de melanoma, la amplitud de la extirpación se decide según el grosor del tumor, conocido como grosor de Breslow. En un melanoma temprano, el tratamiento se completa con una extirpación local en consulta externa y no es necesario el ingreso hospitalario.

La protección solar reduce el riesgo de melanoma

La radiación ultravioleta, y en especial la UVB, daña el ADN de los melanocitos y eleva el riesgo de desarrollar un melanoma. El riesgo es mayor en las personas con antecedentes de quemaduras solares en la primera infancia. Como medidas de protección solar cotidiana, resulta eficaz aplicar protector solar de SPF 30 o superior y reaplicarlo cada 2 horas, cubrirse físicamente con sombrero y manga larga, y permanecer a cubierto en las horas de mayor intensidad, entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde.

El uso correcto del protector solar y la comprensión científica de la radiación ultravioleta están directamente relacionados con la prevención no solo del melanoma, sino también del fotoenvejecimiento. Exponerse a propósito a una radiación ultravioleta intensa, como ocurre en las cabinas de bronceado, se considera que aumenta el riesgo de melanoma, y la OMS clasifica los aparatos de bronceado por ultravioleta como carcinógenos. Conviene ser rigurosa con la protección solar no solo por el tono de la piel, sino también desde el punto de vista de la prevención del cáncer.

Cómo y cada cuánto hacer la autoexploración

Adopta el hábito de revisar la piel de todo el cuerpo una vez al mes. En una habitación bien iluminada, utiliza un espejo de cuerpo entero y un espejo de mano para cubrir también las zonas que no puedes ver con facilidad, como la espalda, los glúteos y las plantas de los pies. Pedir a tu pareja o a un familiar que te mire la espalda también funciona bien. Los puntos que hay que comprobar son la aparición de lunares nuevos, los cambios de tamaño, color y forma en los lunares existentes, y la presencia de sangrado o picor.

También es recomendable fotografiar los lunares con el móvil a intervalos regulares para registrar cómo cambian con el tiempo. Si se aprecia un cambio claro respecto a una foto de tres meses antes, es un buen momento para consultar. Las personas con 50 lunares o más, quienes tienen antecedentes familiares de melanoma y quienes toman inmunosupresores forman el grupo de mayor riesgo, y en su caso se recomienda una revisión dermatológica anual. Si siente inquietud, no lo deje pasar y consulte pronto con un especialista.

Puntos clave de este artículo

  • La regla ABCDE (asimetría, borde irregular, color desigual, 6 mm o más, evolución) permite identificar un lunar peligroso
  • En Japón es frecuente el melanoma de la planta del pie y de la uña, por lo que la autoexploración mensual es importante
  • La dermatoscopia no es invasiva y resulta muy eficaz para la detección temprana
  • La protección solar y las revisiones periódicas son las dos ruedas de la prevención y la detección temprana del melanoma

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