Atención a los cambios en los lunares - La regla ABCDE para la detección precoz del melanoma
No pasar por alto los cambios en los lunares puede salvar la vida
Los lunares (nevos melanocíticos) son lesiones cutáneas benignas que todos tenemos, pero en raras ocasiones un melanoma maligno puede manifestarse como un «cambio en un lunar». El melanoma es el cáncer de piel con mayor grado de malignidad y tiende a metastatizar precozmente; sin embargo, si se detecta en estadio I, la tasa de supervivencia a 5 años supera el 95%. Es decir, percibir los cambios en un lunar y acudir pronto al médico es, literalmente, una acción que puede salvar la vida.
En Japón se diagnostican aproximadamente 4.000 casos de melanoma al año. Aunque la incidencia es menor que en los países occidentales, el problema radica en que muchos casos se detectan tarde. Alrededor del 40% de los melanomas en la población japonesa son del tipo «lentiginoso acral», que aparece en las plantas de los pies o en las uñas, zonas que no se observan habitualmente. Al igual que con la prevención de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida, es importante convertir la autoexploración periódica de la piel en un hábito.
La regla ABCDE para identificar lunares peligrosos
La regla ABCDE es el criterio de cribado simplificado que utilizan los dermatólogos para el melanoma. A (Asymmetry: asimetría) significa que la forma del lunar es asimétrica. Los lunares normales son circulares u ovalados y simétricos, mientras que el melanoma presenta formas irregulares. B (Border: bordes irregulares) indica que el contorno del lunar es dentado, difuso o que el pigmento se extiende hacia la piel circundante.
C (Color: color no uniforme) se refiere a la presencia de múltiples colores (negro, marrón, rojo, blanco, azul) dentro de un mismo lunar. D (Diameter: diámetro) indica que el diámetro es de 6 mm o más (como referencia, el tamaño de la goma de un lápiz). E (Evolving: evolución) significa que el tamaño, la forma, el color o la elevación han cambiado en un período corto. Si se cumple aunque sea uno de estos 5 criterios, se debe acudir al dermatólogo.
El melanoma acral y ungueal, frecuente en la población japonesa
Una característica del melanoma en la población japonesa es la alta proporción de casos que aparecen en las plantas de los pies, las palmas de las manos y las uñas, zonas poco expuestas a la radiación ultravioleta. El melanoma de la planta del pie en sus fases iniciales parece un «lunar grande» o una «mancha», no duele y por ello tiende a ignorarse. A veces se confunde con un callo o una rozadura del calzado.
El melanoma ungueal se manifiesta como una línea negra vertical en la uña (melanoniquia longitudinal). Una línea negra que va desde la raíz hasta la punta de la uña y que se ensancha con el tiempo. Si la línea mide más de 3 mm de ancho, el color es irregular o el pigmento se extiende a la piel periungular (signo de Hutchinson), hay que prestar especial atención. Conviene adquirir el hábito de revisar las plantas de los pies y las uñas una vez al mes.
Dermatoscopia y biopsia cutánea
En dermatología se utiliza un dermatoscopio, una lupa especial, para observar las lesiones. La dermatoscopia es una exploración no invasiva e indolora que permite evaluar en detalle los patrones de pigmentación y las estructuras vasculares invisibles a simple vista. Se comprueba la presencia de patrones característicos del melanoma (red de pigmento irregular, estructuras blanco-azuladas, vasos irregulares, etc.) para diferenciar entre lesiones benignas y malignas.
Si la dermatoscopia sugiere melanoma, se realiza una biopsia cutánea (se extrae una porción del tejido para examinarla al microscopio). Si el resultado confirma el diagnóstico de melanoma, el margen de resección se determina en función del grosor del tumor (espesor de Breslow). En los melanomas precoces, el tratamiento se completa con una escisión local ambulatoria sin necesidad de hospitalización.
La protección solar reduce el riesgo de melanoma
La radiación ultravioleta (especialmente los rayos UV-B) daña el ADN de los melanocitos y aumenta el riesgo de desarrollar melanoma. Las personas con antecedentes de quemaduras solares (eritema solar) en la infancia tienen un riesgo elevado. Como medidas de protección solar cotidiana, resulta eficaz aplicar protector solar de SPF 30 o superior y reaplicarlo cada 2 horas, protegerse físicamente con sombrero y mangas largas, y evitar la exposición al sol entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde, cuando la radiación ultravioleta es más intensa.
El uso correcto del protector solar y la comprensión científica de la radiación ultravioleta están directamente relacionados no solo con la prevención del melanoma, sino también con la del fotoenvejecimiento. Existen datos de investigación que indican que el uso de cabinas de bronceado aumenta el riesgo de melanoma en un 75%, y la OMS las ha clasificado como «carcinógenas». Aplique la protección solar de forma rigurosa no solo por motivos estéticos, sino también desde la perspectiva de la prevención del cáncer.
Método y frecuencia de la autoexploración
Adquiera el hábito de revisar toda la piel del cuerpo una vez al mes. En una habitación bien iluminada, utilice un espejo de cuerpo entero y un espejo de mano para comprobar también las zonas difíciles de ver, como la espalda, los glúteos y las plantas de los pies. También es útil pedir a la pareja o a un familiar que revise la espalda. Los puntos clave son: la aparición de nuevos lunares, cambios en los lunares existentes (tamaño, color, forma) y la presencia de sangrado o picor.
También se recomienda fotografiar periódicamente los lunares con el teléfono móvil y registrar los cambios a lo largo del tiempo. Si al comparar con una foto de hace 3 meses se observa un cambio evidente, es motivo para consultar al médico. Las personas con más de 50 lunares, con antecedentes familiares de melanoma o que toman inmunosupresores pertenecen al grupo de alto riesgo y se les recomienda una revisión dermatológica anual. Si siente inquietud, no lo deje pasar y consulte pronto con un especialista.
Puntos clave de este artículo
- La regla ABCDE (asimetría, bordes irregulares, color no uniforme, 6 mm o más, evolución) permite identificar lunares peligrosos
- En la población japonesa son frecuentes los melanomas en la planta del pie y las uñas; la autoexploración mensual es fundamental
- La dermatoscopia es no invasiva y extremadamente eficaz para la detección precoz
- La protección solar y las revisiones periódicas son los dos pilares de la prevención y la detección temprana del melanoma