Carrera

Cómo superar las etapas de transición laboral

Este artículo se lee en unos 7 minutos

Según las investigaciones, el trabajador moderno experimenta entre 12 y 15 cambios de empleo a lo largo de su vida. Las transiciones profesionales son inevitables

A lo largo de una carrera profesional extensa, las etapas de transición se presentan en múltiples ocasiones. Ascender a un puesto directivo, asumir tareas desconocidas tras un traslado de departamento, incorporarse a un nuevo entorno tras un cambio de empresa o iniciar un negocio propio. Aunque las formas varían, todas comparten el hecho de alejarse de un entorno conocido para afrontar nuevos roles y responsabilidades.

Sentir ansiedad durante una transición es algo natural. La razón por la que surge esta ansiedad es que el cerebro humano está diseñado para preferir «entornos predecibles» y procesa las situaciones desconocidas como amenazas. En psicología se sabe que las personas experimentan instintivamente un estado de alerta ante lo desconocido. Sin embargo, si se gestiona adecuadamente esta ansiedad, la transición puede convertirse en una oportunidad para dar un gran salto en la carrera.

Comprender las tres fases de la transición

Según la teoría de las transiciones de William Bridges, toda etapa de cambio atraviesa tres fases. La primera fase es el «final»: la etapa en la que se abandona el rol y la identidad anteriores, acompañada de una sensación de pérdida y nostalgia. La segunda fase se denomina «zona neutral», un periodo de confusión en el que se oscila entre el antiguo yo y el nuevo, con un estado de inestabilidad donde la dirección no está clara.

La tercera fase es el «comienzo»: la etapa en la que uno se adapta al nuevo rol y establece su propia forma de hacer las cosas. Muchas personas no soportan la incomodidad de la segunda fase e intentan llegar a conclusiones precipitadas, pero en realidad, la mayoría de quienes han atravesado una transición profesional reconocen que «fue gracias a aquel periodo que estoy donde estoy hoy». Este periodo de confusión es el núcleo del crecimiento. Leer libros especializados en transiciones profesionales permite comprender esta teoría con mayor profundidad.

Mentalidad para superar la transición

No buscar la perfección

En un entorno nuevo, nadie rinde a la perfección desde el primer día. Acepta la existencia de la curva de aprendizaje y asume los primeros tres meses como un «periodo de aprendizaje». Preguntar con franqueza lo que no se sabe y apoyarse en los demás conduce, en última instancia, a una adaptación más rápida.

Acumular pequeños éxitos

En lugar de fijarse grandes metas, la clave está en acumular pequeñas experiencias de éxito. Aprender los nombres de los compañeros en la primera semana, comprender la visión general del trabajo en el primer mes: establece objetivos alcanzables. Los pequeños éxitos generan confianza y se convierten en el motor para el siguiente desafío.

Aprovechar la experiencia previa

Una transición no es «empezar de cero». Las habilidades, conocimientos y contactos cultivados a lo largo de la carrera, por ejemplo, si se pasa de un puesto comercial a uno de planificación, la «capacidad de identificar las necesidades del cliente» es una habilidad directamente aplicable, siempre resultan útiles en el nuevo entorno. Busca conscientemente los puntos de conexión entre tu experiencia pasada y el nuevo contexto, y encuentra dónde puedes aportar un valor diferencial.

Reconstruir las relaciones interpersonales

Lo que más esfuerzo requiere durante una transición es la reconstrucción de las relaciones. Es necesario construir desde cero la confianza con nuevos superiores, compañeros y subordinados. (Libros especializados en transiciones profesionales)

Durante los primeros 90 días, lo más eficaz es centrarse en «escuchar». Comprender la cultura de la organización, las reglas implícitas y quiénes son las personas clave es fundamental para una adaptación fluida. Destacar los propios logros o imponer los métodos del empleo anterior resulta contraproducente. Primero respeta la forma de hacer las cosas en el nuevo entorno, gana confianza y después propón mejoras.

Aprovechar los almuerzos y los descansos para aumentar los puntos de contacto con los compañeros fuera del ámbito laboral acelera la construcción de confianza. Mostrar interés por el trabajo de los demás y ofrecerse a colaborar es el camino más corto para encontrar tu lugar en el nuevo entorno.

Proteger la salud mental

Las transiciones son periodos de alto estrés. Mantener los hábitos básicos de sueño, alimentación y ejercicio es la forma más segura de proteger la salud mental. En particular, la calidad del sueño influye directamente en la capacidad de decisión y el control emocional, por lo que mantener un horario de descanso regular marca la diferencia. (Los libros relacionados también pueden ser de ayuda)

Además, es importante hablar de tus sentimientos con alguien de confianza. Compartir la ansiedad y las preocupaciones con familiares, amigos o antiguos compañeros, personas sin conflicto de intereses, ayuda a ordenar las emociones. Las guías prácticas sobre cambio de empleo y transición profesional también abordan en detalle el cuidado del aspecto mental. Si es necesario, recurrir a un orientador profesional o un coach es una opción eficaz.

Llevar un diario de la transición también resulta eficaz. Registrar los acontecimientos y las emociones del día a día permite reflexionar objetivamente sobre el propio proceso de adaptación. Al releerlo meses después, sin duda descubrirás que has crecido.

Puntos clave de este artículo

  • Comprender las tres fases de la transición
  • Conocer los pasos concretos de la mentalidad para superar la transición
  • Dominar las claves para reconstruir las relaciones interpersonales
  • Incorporar en el día a día la idea de no buscar la perfección

Conclusión: hacer del cambio un aliado

Las transiciones profesionales son periodos que, junto con la ansiedad, encierran un gran potencial. Comprender las tres fases de la transición, no buscar la perfección, acumular pequeños éxitos y construir relaciones con cuidado. Si se dominan estos fundamentos, cualquier cambio se puede superar. No temer al cambio, sino aprovecharlo como una oportunidad de crecimiento, es la actitud que conduce a una carrera plena a largo plazo. Empieza por atreverte a probar algo nuevo en tu entorno actual y ve aumentando poco a poco tu tolerancia al cambio.

Compartir este artículo

Compartir en X Añadir a Hatena Bookmark

Artículos relacionados