Gestionar las fluctuaciones del deseo sexual en pareja - Cómo afrontar las diferencias de apetito
Las diferencias de deseo son «normales»
Que el deseo sexual de ambos miembros de la pareja coincida perfectamente es, estadísticamente, poco frecuente. Según investigaciones del Instituto Gottman, aproximadamente el 80 % de las parejas a largo plazo experimentan algún tipo de desajuste en la frecuencia o intensidad del deseo sexual. Este desajuste no es un «problema de la relación», sino una «variación normal de la fisiología humana».
El deseo sexual no es algo fijo: fluctúa diariamente según el estrés, la fatiga, el equilibrio hormonal, la estación, el estado físico y el estado emocional. Es natural que una misma persona tenga diferente nivel de deseo un lunes y un viernes. Esperar que las fluctuaciones de dos personas se sincronicen constantemente es poco realista.
Cuándo el desajuste se convierte en problema
La culpa de quien rechaza
«Si digo que no, le haré daño», «no estoy cumpliendo con mi deber como pareja». La persona con menor deseo puede sentir culpa al rechazar y acceder por obligación. Sin embargo, el sexo basado en la obligación conlleva el riesgo de generar aversión hacia el acto sexual a largo plazo.
El dolor de quien desea
«¿Es que no le resulto atractivo/a?», «¿ya no me quiere?». La persona con mayor deseo tiende a interpretar el rechazo como algo personal. Sin embargo, que tu pareja diga «ahora no me apetece» es un mensaje completamente diferente a «no te quiero». (Los libros sobre vida sexual en pareja pueden ayudar a profundizar en esta comprensión)
Cuatro formas de afrontar el desajuste
1. Aceptar el desajuste como «premisa» y no como «problema»
Que exista un desajuste es normal. El enfoque se desplaza de «eliminar el desajuste» a «cómo convivir con él». Solo este cambio de perspectiva reduce significativamente el estrés asociado a las diferencias.
2. Cuidar la forma de decir «no»
En lugar de «estoy cansado/a, no puedo», prueba con «estoy cansado/a, pero me gustaría abrazarnos y dormir juntos». Rechazar el sexo y rechazar la intimidad son cosas distintas. Proponer actos íntimos alternativos (abrazos, masajes, bañarse juntos) puede reducir la sensación de «rechazo» en la otra persona.
3. Utilizar la masturbación como válvula de ajuste
Cuando tu pareja no está de humor, resolver el deseo sexual mediante la masturbación es una forma saludable de afrontarlo. No es una «traición a la pareja», sino una «consideración para no presionarla». Es importante que ambos compartan esta perspectiva.
4. Dialogar periódicamente sobre la sexualidad
Si se ignora, el desajuste empeora. «¿Cómo te sientes con nuestra vida sexual últimamente?», «¿hay algo que te gustaría cambiar?». Reservar un momento al mes para hablar abiertamente sobre sexualidad permite abordar pequeños desajustes antes de que se conviertan en grandes brechas. Es más eficaz hacerlo en un momento relajado (durante un paseo, en una cafetería) y no durante el acto sexual. (Los libros sobre relaciones de pareja también pueden ser de ayuda)
Resumen
Las diferencias de deseo sexual no son un «defecto» de la pareja, sino parte de la «cotidianidad». Aceptar el desajuste como premisa, cuidar la forma de rechazar, utilizar válvulas de ajuste y dialogar periódicamente: estas cuatro prácticas construyen una relación que no se deja arrastrar por las diferencias.