Cómo manejar los sofocos - Comprender científicamente los síntomas vasomotores de la menopausia
Qué son los sofocos
Los sofocos son una sensación repentina de calor que se extiende desde el pecho hacia el cuello y la cara, acompañada de sudoración y palpitaciones. Es el síntoma más característico de la menopausia. Médicamente se denominan «síntomas vasomotores» (vasomotor symptoms) y los experimentan entre el 60% y el 80% de las mujeres menopáusicas. Un episodio suele durar de 1 a 5 minutos, pero puede repetirse varias veces al día (incluso más de diez), y cuando ocurre por la noche se manifiesta como «sudores nocturnos» que alteran gravemente el sueño.
Los sofocos son más frecuentes en los años cercanos a la menopausia y duran una media de 7 a 10 años. Aunque se sabe que «alguna vez terminarán», su impacto en la vida diaria es considerable: pérdida de concentración en el trabajo y situaciones embarazosas en contextos sociales.
Por qué se producen los sofocos: el mecanismo
El centro termorregulador del hipotálamo
La temperatura corporal está controlada con precisión por el centro termorregulador del hipotálamo. Normalmente, la temperatura se mantiene dentro de una «zona termoneutral» (un rango de temperatura en el que no se activa la termorregulación) de unos 0,4 °C. Cuando la temperatura supera el límite superior de esta zona, se inicia la sudoración; cuando cae por debajo del límite inferior, aparecen los escalofríos.
La caída de estrógenos estrecha la zona termoneutral
Cuando los estrógenos disminuyen durante la menopausia, la zona termoneutral del hipotálamo se estrecha drásticamente. Incluso un leve aumento de temperatura que normalmente no causaría problemas hace que el cerebro interprete erróneamente que «la temperatura es demasiado alta», desencadenando una vasodilatación brusca y sudoración. Eso es un sofoco.
Investigaciones recientes han revelado que las neuronas KNDy del hipotálamo (células nerviosas que producen kisspeptina, neuroquinina B y dinorfina) son clave en este mecanismo. La caída de estrógenos provoca una hiperactividad de las neuronas KNDy, que hipersensibilizan el centro termorregulador.
THS (terapia hormonal sustitutiva): el tratamiento más eficaz
Funcionamiento y eficacia de la THS
La THS repone los estrógenos para devolver la zona termoneutral a su amplitud normal. Reduce la frecuencia de los sofocos entre un 75% y un 90%, y se considera el tratamiento más eficaz. En mujeres con útero es necesario combinar estrógenos con progesterona (para prevenir el riesgo de cáncer de endometrio).
Riesgos e indicaciones de la THS
Se ha informado de un ligero aumento del riesgo de cáncer de mama (menos de 1 caso adicional por cada 1.000 mujeres al año) y de un mayor riesgo de trombosis. Sin embargo, cuando se inicia antes de los 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia, algunos datos indican que el riesgo cardiovascular incluso disminuye. La idoneidad de la THS se evalúa de forma integral considerando los factores de riesgo individuales (antecedentes familiares, historial médico, estilo de vida), por lo que la consulta con un ginecólogo es imprescindible.
Tratamiento con fitoterapia
Kamishoyosan
La fórmula de medicina tradicional japonesa más prescrita para los trastornos menopáusicos es el kamishoyosan. Aborda síntomas variados como irritabilidad, ansiedad, sofocos, tensión en los hombros e insomnio, y se considera adecuada para personas de constitución media o débil. Su efecto suele tardar de 2 a 4 semanas en manifestarse y no es inmediato, pero tiene la ventaja de presentar relativamente pocos efectos secundarios.
Otras fórmulas
El tokishakuyakusan se emplea cuando hay sensación de frío o retención de líquidos, y el keishibukuryogan se usa para sofocos y cefaleas en personas con mayor vitalidad. Como la fitoterapia japonesa se selecciona según la constitución (sho), es importante consultar con un médico o farmacéutico especializado. Para profundizar en los síntomas menopáusicos en general, los artículos sobre menopausia también son de utilidad. Los libros sobre cuidado en la menopausia son recomendables para aprender de forma sistemática.
Terapia cognitivo-conductual (TCC)
Se acumula evidencia de que la terapia cognitivo-conductual es eficaz para los sofocos. Aunque no puede detener el sofoco en sí, modificar la «cognición» (forma de interpretarlo) y la «conducta» (forma de afrontarlo) reduce significativamente el malestar que causa.
En concreto, se practica sustituir el pensamiento catastrófico («otra vez, qué horror») por una aceptación serena («pasará en unos minutos, estoy bien»). Al mismo tiempo, se realiza una respiración abdominal lenta (paced breathing) para equilibrar el sistema nervioso autónomo. Un estudio británico informó de que las mujeres que recibieron TCC redujeron en un 50% la «problemática» (impacto en la vida diaria) de sus sofocos.
Medidas de estilo de vida para aliviar los sofocos
Identificar y evitar los desencadenantes
Los sofocos tienen desencadenantes individuales. Los más frecuentes son: comida picante, alcohol, cafeína, bebidas calientes, estrés y habitaciones cálidas. Lleva un diario de síntomas durante unas dos semanas para identificar tus propios desencadenantes.
Ropa y entorno
Viste por capas para poder quitarte una prenda rápidamente cuando aparezca un sofoco. Las telas naturales (algodón, lino) son transpirables y absorben bien el sudor. Mantén la temperatura del dormitorio entre 18 y 20 °C y usa pijamas y sábanas de tejido que absorba la humedad y seque rápido para combatir los sudores nocturnos.
Efecto del ejercicio
El ejercicio aeróbico regular puede reducir la frecuencia y la intensidad de los sofocos. Se recomiendan 150 minutos semanales de ejercicio de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, montar en bicicleta). El yoga también equilibra el sistema nervioso autónomo y hay estudios que lo consideran eficaz para aliviar los síntomas menopáusicos. Combinarlo con métodos para mejorar la calidad del sueño facilita el manejo de los sofocos nocturnos. Los libros sobre salud femenina permiten adquirir conocimientos integrales para vivir la menopausia con comodidad.
Conclusión: los sofocos no son algo que haya que «soportar»
Los sofocos son un fenómeno fisiológico causado por cambios en el mecanismo termorregulador del hipotálamo; no son «imaginaciones» ni algo que debas aguantar sin más. Existen múltiples opciones: THS, fitoterapia, terapia cognitivo-conductual y cambios en el estilo de vida. Para encontrar la que mejor se adapte a ti, acude primero al ginecólogo y consulta sobre la gravedad de tus síntomas y las alternativas de tratamiento. La menopausia es una etapa de la vida, y con el manejo adecuado se puede atravesar con comodidad.