Trauma

Sanar las heridas del acoso escolar - Cómo afrontar el dolor que persiste en la edad adulta

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Las heridas del acoso no desaparecen al crecer

Un estudio longitudinal (2014, seguimiento de 7.771 personas durante 40 anos) demostro que quienes sufrieron acoso en la infancia presentan un riesgo significativamente mayor de depresión, trastornos de ansiedad e ideación suicida a los 40 anos. El impacto del acoso no queda como «algo del pasado»: sigue afectando a la mente y al cuerpo durante decadas.

Una de las razones por las que el trauma del acoso se cronifica es que ocurre durante un «período crítico del desarrollo». Cuando se reciben negaciones y agresiones repetidas en la etapa en que se forman el autoconcepto, los patrónes relaciónales y la confianza en el mundo, se graban profundamente creencias como «no valgo nada», «no se puede confiar en la gente» o «el mundo es peligroso». Estas creencias gobiernan silenciosamente los patrónes de conducta en la edad adulta, y la persona suele confundirlas con «mi forma de ser».

El impacto que persiste en la edad adulta

Dificultades en las relaciónes interpersonales

La experiencia de haber sido acosado dana la confianza en los demas. «¿Y si me vuelven a traicionar?», «¿Y si en realidad me odian?». Esta vigilancia excesiva dificulta la construccion de relaciónes intimas. En el extremo opuesto, puede aparecer una fuerte necesidad de aprobacion y una dependencia excesiva de la valoracion ajena. En ambos casos, el denominador comun es que las relaciónes interpersonales nunca se sienten «seguras».

Baja autoestima

«No vales nada», «Eres repugnante», «Desaparece». Las palabras que se recibieron repetidamente durante el acoso se instalan como una voz interior. En la edad adulta, cada vez que se comete un error, esa voz resurge y se autocastiga. Este «acosador interiorizado» continua el acoso dentro de la mente, incluso mucho despues de que el acoso real haya terminado. (Profundizar en la comprensión a través de bibliografía sobre el trauma del acoso puede ser de ayuda)

Sintomas fisicos

Dolores de cabeza cronicos, problemas gastrointestinales, tension muscular, disminucion de la funcion inmunitaria. El trauma se acumula en el cuerpo. Cuando resurgen los recuerdos del acoso, el cuerpo reproduce las mismas respuestas de estres de entonces (aumento de la frecuencia cardiaca, tension muscular, respiracion superficial). Aunque la mente consciente crea que lo ha superado, el cuerpo aun lo recuerda.

Errores frecuentes y trampas

El mito de que «el tiempo lo cura todo»

A diferencia de un hueso roto, las heridas del acoso no sanan por si solas si se dejan sin tratar. Al contrario, los recuerdos traumaticos no procesados siguen activandose bajo la consciencia, emergiendo repetidamente como flashbacks, pesadillas y ansiedad social. Culparse con «ya deberia haberlo superado» solo genera un circulo vicioso que retrasa aun mas la recuperación.

La presion de «perdonar»

A veces se dice «te sentiras mejor si perdonas al acosador». Sin embargo, el perdon no es la meta de la recuperación ni debe ser forzado. Lo prioritario es reconocer y procesar plenamente la rabia y el dolor. Apresurar el perdon implica volver a reprimir las emociones, lo que finalmente retrasa la recuperación.

Encuentros inesperados con el agresor

Con la expansion de las redes sociales, los encuentros inesperados con antiguos acosadores se han vuelto mas frecuentes: invitaciones a reuniones de antiguos alumnos, contacto a través de conocidos comunes. Si estos encuentros provocan miedo o flashbacks, no hay obligacion de acudir. Elegir «no encontrarse» es un acto legitimo de autoproteccion.

Pasos hacia la recuperación

1. Reconocer la experiencia

Reconocer que «aquello fue acoso» es el primer paso. Racionalizaciones como «no fue para tanto» o «yo también tuve parte de culpa» son actos de negacion del propio dolor. La responsabilidad del acoso es al 100% del agresor; la víctima no tiene culpa alguna.

2. Reescribir la voz interiorizada

Cuando detectes la voz del acosador en tu cabeza, distingue conscientemente: «Esa es la voz del acosador, no un hecho». En la terapia cognitivo-conductual (TCC) se trabaja de forma sistematica la reescritura de estos pensamientos automaticos. Se practica repetidamente convertir «No valgo nada» en «Eso es solo lo que decia el acosador, no es un hecho objetivo».

3. Construir relaciónes seguras

El trauma del acoso se sana dentro de relaciónes humanas seguras. Un amigo de confianza, una pareja, un terapeuta. La acumulacion de experiencias de «esta persona no me va a hacer dano» va reescribiendo poco a poco la creencia de que «no se puede confiar en la gente». Lo importante es no exigir una relación segura de golpe, sino ir acumulando pequenas confianzas.

4. Recibir tratamiento profesional

Si el trauma del acoso interfiere en la vida cotidiana, el apoyo de un terapeuta especializado en trauma resulta eficaz. El EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) ha demostrado una alta eficacia en el procesamiento de recuerdos traumaticos. (La bibliografía sobre recuperación del trauma también puede ser de utilidad)

Cronologia de la recuperación y comparativa

La recuperación del trauma por acoso no es lineal; avanza con ciclos de progreso y retroceso. A continuacion se ofrece una guia general de los cambios esperables.

  • Inmediatamente despues de iniciar el tratamiento: Tocar recuerdos del pasado puede empeorar temporalmente los sintomas. Es una senal de que el procesamiento de la memoria ha comenzado, no un empeoramiento
  • Tras varios meses: Las reacciones ante situaciones desencadenantes comienzan a debilitarse gradualmente. La frecuencia e intensidad de los flashbacks disminuyen
  • De seis meses a un ano: Se hace mas facil distinguir «la voz del acosador» de «la propia voz». La vigilancia en las relaciónes interpersonales comienza a suavizarse
  • Un ano o mas: Los recuerdos del acoso se organizan como «un evento del pasado que ya termino» y dejan de dominar la vida presente

El ritmo de recuperación varia mucho entre personas, y lo anterior es solo orientativo. La paciencia es esencial.

Siguiente paso

Si el acoso de la infancia aun te atormenta, como primer paso busca un terapeuta que indique explicitamente «atencion informada en trauma» en su perfil. En la primera consulta no es necesario contar toda la historia. Basta con decir «creo que el acoso de mi infancia sigue afectandome». no eres la persona que el acosador decia que eras.

Resumen

Las heridas del acoso infantil no se curan solo con el paso del tiempo. Sin embargo, con el enfoque adecuado, la recuperación es posible. Reconocer la experiencia, reescribir la voz interior, construir relaciónes seguras y, si es necesario, recurrir a un profesional. Tú no eres la persona que el acosador decia que eras.

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