Crianza

Superar la fase de las rabietas: estrategias para no dejarse arrastrar por los berrinches infantiles

Este artículo se lee en unos 3 minutos

La fase de las rabietas es señal de crecimiento

La fase de las rabietas es una etapa normal del desarrollo en la que el niño establece su identidad. Surge el deseo de "hacerlo yo solo" y "decidir yo solo", pero como la capacidad lingüística no acompaña, la frustración de no poder expresar las emociones con palabras se manifiesta en forma de berrinches.

3 métodos para que los padres mantengan la calma

1. Centrarse en la «emoción», no en la «causa» del berrinche

No es necesario ceder ante la demanda de "quiero una golosina", pero verbalizar la emoción diciendo "estás frustrado, ¿verdad?" o "estás triste, ¿no?" hace que el niño sienta que le comprenden y se calme más fácilmente.

2. Ofrecer opciones

En lugar de "vístete", presenta opciones: "¿la camiseta roja o la azul?". La sensación de haber elegido por sí mismo satisface la autonomía del niño y reduce la resistencia. (Los libros sobre crianza también son una buena referencia)

3. Reconocer los propios límites

Los padres también son humanos. Es normal irritarse. Cuando sientas que llegas al límite, asegura la seguridad del niño y aléjate un momento para respirar profundamente. No hace falta ser un padre perfecto. (Puedes aprender estrategias en libros sobre estrés parental)

Anticiparse a los «detonantes» de las rabietas

Los berrinches de esta fase parecen surgir de repente, pero en realidad siguen patrones. Hambre, sueño, cansancio, cambios de entorno: estos son los 4 principales detonantes. La combinación "hambre + sueño" es especialmente explosiva, y por eso los berrinches se concentran antes del almuerzo o al atardecer.

La estrategia es anticiparse y eliminar los detonantes. Llevar siempre un tentempié rápido (onigiri, plátano) al salir. Respetar la hora de la siesta. Hacer las salidas largas por la mañana y pasar la tarde tranquilamente en casa. Esta "prevención" es mucho más eficaz que la "gestión" una vez estalla el berrinche, y desgasta menos a los padres.

La diferencia entre «observar» y «abandonar»

En pleno berrinche, nada de lo que digas llega al niño. La amígdala, que gestiona las emociones, está hiperactiva y la corteza prefrontal, responsable del juicio racional, no funciona. Decir "no llores" o "cállate" en ese estado es contraproducente.

Lo eficaz es garantizar la seguridad y esperar a que pase la tormenta. Pero esto no es "abandonar". Permanece cerca del niño y transmite con calma "estoy aquí" o "cuando te calmes, te abrazo". Cuando deje de llorar, acoge su emoción diciendo "ha sido frustrante, ¿verdad?" y abrázale fuerte. Esta secuencia transmite al niño que "aunque mis emociones exploten, no pasa nada, mis padres no se van". En psicología del desarrollo esto se llama "base segura" y constituye el cimiento de la estabilidad emocional del niño.

Resumen

La fase de las rabietas no dura para siempre. Acoger las emociones, ofrecer opciones y reconocer los propios límites. Con estos 3 pilares, tanto padres como hijos pueden atravesar esta etapa con mayor serenidad.

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