Salud

Causas y soluciones del dolor al amamantar - Cuidados para mastitis, grietas y perlas de leche

Este artículo se lee en unos 9 minutos

El dolor al amamantar no es algo que debas soportar

La idea de que «amamantar duele» es errónea. Si el agarre del bebé (la forma en que se prende al pecho) es correcto, la lactancia no debería causar dolor. La sensibilidad del pezón durante los primeros días posparto es normal, pero síntomas como dolor intenso en cada toma, grietas con sangrado en el pezón, o enrojecimiento e hinchazón con calor en el pecho son señales de algún problema. Si se soporta el dolor sin actuar, los síntomas pueden empeorar hasta el punto de tener que abandonar la lactancia. Identificando la causa a tiempo y actuando adecuadamente, la mayoría de los problemas de lactancia se resuelven. Sobre la alimentación durante la lactancia, también puede ser útil el artículo que explica la nutrición y la dieta en el periodo de lactancia.

Causas y tratamiento de las grietas en el pezón

Las grietas en el pezón (heridas en la tetilla) son el problema de lactancia más frecuente y se concentran en las primeras 1 a 2 semanas posparto. La causa principal es un agarre superficial del bebé. Cuando el bebé solo toma la punta del pezón, la presión de la succión se concentra en el extremo, dañando la piel por fricción y compresión. En un agarre correcto, la boca del bebé se abre ampliamente y abarca gran parte de la areola. El labio inferior se voltea hacia afuera (forma de pestaña) y el mentón queda pegado al pecho. Si ya se han formado grietas, se aplica una pequeña cantidad de leche materna sobre el pezón después de la toma y se deja secar al aire. La crema de lanolina y los apósitos de hidrogel médico también favorecen la cicatrización. Si el dolor es intenso, se puede extraer leche del lado afectado temporalmente con sacaleches y retomar la lactancia directa una vez que la herida haya sanado.

Síntomas y manejo de la mastitis

La mastitis es una inflamación del tejido mamario que se divide en mastitis por estasis y mastitis infecciosa. La mastitis por estasis ocurre cuando la leche no se drena adecuadamente, los conductos se obstruyen y una zona del pecho se endurece, se hincha y duele. Puede acompañarse de febrícula inferior a 38 grados. El tratamiento consiste en amamantar con frecuencia y drenar eficazmente. Se ofrece primero el pecho afectado y se ajusta la posición para que el mentón del bebé apunte hacia la zona endurecida. Antes de la toma se calienta el pecho con una toalla tibia, y durante la toma se masajea suavemente la zona endurecida en dirección al pezón para facilitar el drenaje. La mastitis infecciosa implica infección bacteriana y se caracteriza por fiebre alta superior a 38,5 grados, escalofríos, malestar general, enrojecimiento intenso y dolor en el pecho. En este caso se requieren antibióticos, por lo que se debe acudir sin demora a ginecología o a una consulta de patología mamaria.

Cuidados de la perla de leche (obstrucción del poro)

La perla de leche es un punto blanco (de 1 a 2 mm de diámetro) que aparece en la punta del pezón, causado por una fina membrana que obstruye la abertura del conducto. Se caracteriza por un dolor agudo, como un pinchazo de aguja, durante la toma, y el conducto obstruido detrás puede derivar en mastitis. Como tratamiento, antes de amamantar se calienta el pezón con una toalla húmeda tibia durante unos 5 minutos para ablandar la membrana. La fuerza de succión del bebé suele romperla, pero si no mejora, también se puede retirar suavemente con una aguja estéril (si resulta difícil hacerlo por cuenta propia, se puede pedir ayuda a una matrona). Si las perlas de leche se repiten, los suplementos de lecitina (3600 a 4800 mg diarios) pueden reducir la viscosidad de la grasa de la leche materna y prevenir las obstrucciones.

Claves para un agarre correcto

Dado que la mayoría de los problemas de lactancia se deben a un agarre inadecuado, aprender la técnica correcta es la mejor prevención. Cuando la boca del bebé se abre ampliamente, se introduce el pezón en profundidad dirigiéndolo hacia el paladar. Los labios del bebé deben estar volteados hacia afuera tanto arriba como abajo (en forma de pestaña) y las mejillas deben verse redondeadas. Si durante la succión se escucha un chasquido, es posible que la lengua no se esté moviendo correctamente y conviene reiniciar el agarre. Se alternan distintas posiciones de lactancia (cuna cruzada, balón de rugby, acostada) para evitar que la presión se concentre siempre en la misma zona del pezón.

Postura de lactancia y cuidado del pecho

Una mala postura al amamantar también puede causar dolor de hombros y espalda. Utilizando un cojín de lactancia y elevando al bebé hasta la altura del pecho, se evita inclinarse hacia delante. La posición básica es que todo el cuerpo del bebé mire hacia la madre, con oreja, hombro y cadera alineados. Después de la toma se deja secar el pezón al aire y se usa ropa interior transpirable. Los discos de lactancia no deben dejarse húmedos, ya que se convierten en un foco de bacterias; se cambian con frecuencia. Si el pecho está muy tenso, extraer un poco de leche antes de la toma para ablandar la areola facilita que el bebé se agarre en profundidad. Sobre cómo afrontar el estrés de la crianza, también puede ser útil el artículo que explica cómo manejar el estrés parental. Los libros sobre cuidados de la lactancia también se pueden encontrar en Amazon.

Consulta en clínicas de lactancia y con matronas

Si los problemas de lactancia no mejoran con el autocuidado, consultar en una clínica de lactancia o con una matrona resulta muy útil. En la clínica de lactancia se evalúa el agarre, se realiza masaje mamario, se orienta sobre la extracción de leche y se comprueba el aumento de peso del bebé. La matrona observa directamente la postura de lactancia y señala los problemas individuales, pudiendo resolver cuestiones que no se solucionan solo con libros o información de internet. Se pueden aprovechar las clínicas de lactancia de la maternidad, los centros de matronas locales y los servicios de atención posparto del municipio (tipo centro de día o visita domiciliaria). En algunos casos los costes pueden cubrirse con ayudas municipales. No hay que dudar pensando «si esto merece una consulta». Los problemas de lactancia son consultas cotidianas para los profesionales.

Decidir entre continuar o interrumpir la lactancia

Si los problemas de lactancia se repiten y se siente un agotamiento físico y emocional, el destete o el paso a lactancia mixta también son opciones válidas. La presión de «tiene que ser leche materna» puede dañar la salud mental de la madre y, como consecuencia, afectar negativamente a toda la crianza. Las ventajas de la leche materna existen, pero los bebés alimentados con fórmula también crecen sanos. Lo más importante es que la madre esté bien física y emocionalmente y pueda disfrutar del tiempo con su bebé. Si se decide el destete, dejarlo de golpe conlleva riesgo de mastitis, por lo que se reduce gradualmente el número de tomas durante 1 a 2 semanas, disminuyendo también la cantidad extraída de forma progresiva. Sobre el estrés del destete, también puede ser útil el artículo que explica el estrés materno durante el periodo de destete y cómo afrontarlo. Los libros sobre cómo manejar los problemas de lactancia también se pueden encontrar en Amazon.

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