Familia

Crianza

Conjunto de actos de cuidado que sostienen el desarrollo físico, emocional y social del niño. La clave del desarrollo saludable no es convertirse en un padre perfecto, sino mantener una relación «suficientemente buena» adaptada a la etapa de desarrollo del hijo.

Fundamentos psicológicos de la crianza

El concepto de «madre suficientemente buena» (good enough mother) propuesto por Donald Winnicott expresa de forma concisa la esencia de la crianza. Lo que el desarrollo infantil necesita no es un progenitor perfecto, sino uno que responda en general a las necesidades del niño y que, cuando falle, sea capaz de reparar. Una crianza que aspira a la perfección puede resultar incluso perjudicial, ya que priva al niño de la oportunidad de experimentar un grado adecuado de frustración y superarla. El objetivo de la crianza no es proteger completamente al hijo del sufrimiento, sino cultivar su capacidad para afrontarlo.

Apego y base segura

La teoría del apego de John Bowlby demostró que la relación con el cuidador durante la primera infancia se convierte en la plantilla para las relaciones interpersonales a lo largo de la vida. Si el cuidador responde de forma consistente, el niño desarrolla un apego «seguro» y puede explorar el mundo percibiéndolo como un lugar seguro. Si la respuesta del cuidador es inestable, se forman patrones «ansioso» o «evitativo». Lo importante es que el estilo de apego no es fijo: también en la edad adulta puede modificarse dentro de relaciones seguras.

Los cuatro estilos de crianza

La investigación de Diana Baumrind clasificó los estilos de crianza en cuatro tipos según dos ejes: «exigencia» y «responsividad». La crianza autoritativa (alta exigencia y alta responsividad) establece normas claras a la vez que atiende las emociones del niño, y se asocia con los mejores resultados de desarrollo. La crianza autoritaria (alta exigencia y baja responsividad) es estricta pero fría, y menoscaba la autonomía del niño. La crianza permisiva (baja exigencia y alta responsividad) es cálida pero carece de estructura, y obstaculiza el desarrollo de la autodisciplina. La crianza negligente (baja exigencia y baja responsividad) se asocia con los resultados más negativos.

El autocuidado del progenitor

Un aspecto que suele pasarse por alto en las discusiones sobre crianza es la salud mental del propio progenitor. Cuando el padre o la madre se encuentra crónicamente agotado y emocionalmente vacío, una relación responsiva con el hijo se vuelve imposible. Se recurre a menudo a la metáfora de la máscara de oxígeno del avión, y es exactamente así: si uno no puede respirar, no puede ayudar al niño. Que el progenitor reconozca sus propias emociones, las regule adecuadamente y pida ayuda cuando la necesite es también por el bien del hijo. La capacidad de regulación emocional del progenitor influye directamente en el desarrollo de la capacidad de regulación emocional del niño.

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